24/11/10

Variaciones para una Ficción - Germán Hernández


Queridos amigos y amigas, me da mucho gusto poder presentarles mi primer libro impreso. Se trata de la colección de cuentos "Variaciones para una Ficción", cuya edición estuvo a cargo de la Editorial EUNED. Son muchas las personas a las que debo agradecer su apoyo y trabajo para esta publicación, pero pronto tendremos el gusto de hacerlo explícito como debe ser y donde todos estarán invitados. 

Seguramente en las próximas semanas estará ya disponible en librerías, de antemano manifiesto que el autor estará muy agradecido si compran el libro... Y bueno, deseo compartir con ustedes uno de los textos del libro... por si se animan.


INTUICIÓN

Y sólo esa vez, porque era asunto de vida o muerte, abandoné mi condición, me fui hasta el último extremo, hasta el vórtice donde todo credo se difumina y extingue inútilmente; lo divisé a lo lejos, le hice señas desesperadas con los brazos y se detuvo, abrí la puerta y entré, y me senté, y le di la dirección, le dije que me urgía, que estaba retrasado y arrancó.
 
El tacómetro osciló entre las ocho mil revoluciones por minuto y me dijo que por nada me debería preocupar, que mis temores se disiparían, que para eso estaba él, que me hiciera el desentendido, como si fuera mi carro, y él mi chofer, el espacio, el tiempo, todos míos, y así evadió las rotondas congestionadas, pulsó su bocina, burló las calles dañadas, se arrojó sobre los semáforos en rojo con furia y convicción, sin usted me decía, no estaría aquí ganándome el pan, sin usted sería improbable que tenga derecho a otro día, a exigir mi ración de aire y de sol, dribló violentamente, aceleró hacia unos niños que jugaban bola en media calle, palidecí, casi sobre ellos, los vi correr, lanzarse como auténticos guardametas hacia la acera, y bajo el auto, sentimos el golpe de las llantas, el brinco elemental, embistiendo, topando, destripando, aplastando y triturando el balón, hombre le dije, no es para tanto, cierto que tengo prisa, y me respondió, no diga estupideces, ellos son peatones, ellos no son como usted que debe llegar a su destino, (por que lo tiene), sin demora, sin dilación, y yo tengo la misión impostergable de que así sea, y saltando altos, subiendo aceras, tronchando flores, arrancando postes, señales, órdenes, mientras la gente huía para no perecer en el guardabarros, guardavértebras, guardacráneos, agregó, usted existe, por que se mueve, y sabe a donde va, el punto no es estar, sino ir, y comencé a observar que aquello era cierto, que yo era resumen, globalidad, acelere le dije, y lo hizo, bajé la ventanilla para sentir el viento soplando para mí, y sentí la belleza de saber cada metro de manto asfáltico para mí, predestinadamente, vi las tiendas, los bancos, los parques, las fábricas, las casas, todos a mí alrededor desaparecían en mi transcurso, se quedaban atrás en mi desplazamiento y me sentí capaz de retenerlos si quería, y no quise, acelere, porque era yo el que iba, solo yo; fue cuando la muchacha se quedó plantada en mitad de la calle, asimilando con la mirada lo que sus piernas no podían, acelere, y vi la trompa del carro partiéndola en dos, nos carcajeamos, vio la cara que puso, vio el temblor de los labios, el vértigo, cómo estallaba, sus cabellos revueltos, su cabeza estrellándose cómo un cometa en el parabrisas, sí, pero mire como lo dejó, y me dice, eso no es problema y la bomba de agua se acciona con su agua jabonosa e higiénica, con sus chorritos limpiadores no dejó un cabello, ni un coagulo, usted tiene razón, todo está en función mía, acelere, todos me sirven por que yo pago puntual mis impuestos, el cable, el celular, tengo estudios, porque no era otro objeto que se queda detenido en esta ciudad falsa, de cartón piedra, sostenida por hilos de pescar desde el cielo, San José de Costa Rica era mía por que pagaba, acelere, destruíamos quioscos, aplastábamos frutas, sacábamos la cabeza por la ventana para insultar a los que doblaban la espalda, para los que voceaban eventos ajenos, para los que extendían la mano, hacíamos tiro al blanco con escupitajos a los ancianos y a las mujeres embarazadas, a los que recogían preciadas etiquetas, acelere, veía los zapatos, las horas, todos se quedaban atrás, por que yo era el único que iba, y nada iba a detenerme, tomamos la recta final, y dejamos rezagados autos, sueños y signos, los ejemplos de la más ecuánime mediocridad, el chofer frenó y el carro chilló veinte metros más, saqué complacido mi billetera, le di mil gracias, le pagué, abrí la puerta y cuando puse mi pie en tierra, sentí el hondo vacío de la materia, el desolador y vasto paisaje de las avenidas, me puse a temblar, con horror y alacranes en el estómago sentí que volvía a convertirme en un peatón.
Germán Hernández

14 comentarios:

  1. Para vos será obvio que comparto esta alegría y este logro. Felicidades.

    Saludos

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  2. ¡Qué buena noticia! Y bien merecida la publicación. Aunque no esté en el país, por fa manteneme al tanto. Será un placer seguirle los pasios a tu texto.

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  3. Querido Germán:

    Felicitaciones por este logro tan importante!

    Saludos!

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  4. Estimado Germán: Felicidades por tu primer libro publicado, ya era hora, ha pasado tanto tiempo desde el Taller de Chico, me alegro sinceramente por vos, un fuerte abrazo desde aquí, aaahhhh! ¿Cuándo lo presentas?

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  5. Saludos a todos!!!

    Pues sí Gustavo, todavía no salgo de anonadamiento... estoy muy contento con esta publicación y lo que ya te comentaba, la responsabilidad y compromiso que siento a partir de ahora...

    Querido Alex... ya va en camino la criatura... gracias ahora y desde mucho antes cuando leíste el borrador de esta breve criatura.

    Juan Carlos, una vez más bienvenido y mil gracias, y es verdad, es un gran logro deshacerse por fin de un texto que nos estorbó tanto tiempo en la gaveta del escritorio, jejeje, saludos!!!

    Gracias querido Cristian por la visita, ¿vez? ya se nos hizo... y me alegra que no hubiera sido antes sino ahora que ya no hay tiempo de arrepentirse... un gran abrazo y que bueno que traes a colación la memoria del maestro común Chico con quien la deuda es impagable.

    Saludos!!!!

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  6. Buenísima la noticia. Felicidades, Germán. Somos compañeros de colección, je je... Ve vos. ¡Salud!

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  7. Hermano no sabés que alegría más tremenda me da!!!! felicitaciones y esperamos pronto la criatura entonces!!!!!

    Ricardo Marín

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  8. No le voy a leer el cuento aquí, para darme el gusto de leerlo en el libro y poder hacer notas en el papel (es lo mío, rayo y subrayo todo lo que leo).
    Gracias por sus visitas a mi blog, pero creo que le está faltando una interesante (por los comentarios que han entrado) y es la de acerca de Lev Tolstói y la naturaleza de los escritores (por aquí va el debate entre algunos visitantes). Ya le hablaré de su libro. Hasta luego.

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  9. me da mucho gusto hermano, de verdad que en hora buena, viene tu libro, y sera un gusto comprarlo, te he vuelto a ver por mi blog, gracias por las visitas, y hoy curiosamente parece que me salio un intento de soneto, cuando solo, tiraba afuera unas cuantas cosas, pero por que no aceptar el reto

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  10. Hermano, la felicidad que siento es, de sobra, por vos conocida. A éste primer hijo tuyo lo conozco desde que estaba en el vientre de tu imaginación y gustoso estoy de tenerlo ya en brazos.

    Abrazos y, como bien diría Guimaraes: A celebrar, carajo!

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  11. Estimado G.A. Chavez, gracias, así es, compañeros de colección, y muy ameno el encuentro el pasado 2 de Diciembre, seguimos en el camino, espero que sobren los momentos de comunión y retroalimentación.

    Querido Ricardo, gracias y espero muy pronto conocer tus impreciones de mi criatura...

    Igualmente para usted don William, tras la publicación nada es más gratificante que conocer las impreciones (buenas y malas) de los lectores.

    Querida Sandra, e igual que tu espero que la gente compre el libro, que ojalá el mismo se pueda pagar sólo y no sentir que estoy depredando fondos públicos.

    Y Byron, gracias, tu eres de los pocos que se han comprometido con este texto desde antes de ser libro, y eso compromete mi gratitud de manera infinita... un abrazo grande.

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  12. A la hora que me vengo a enterar de tu obra. Puña, me queda pendiente hacer una nota o reseña.

    Comparto la alegría de todos aquí y las felicitaciones, aunque tarde. Un abrazo Germán, celebro tu inteligencia y sé que lo haré con tus cuentos.

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  13. Germán, te felicito hermano, espero pronto leerlo, apenas vaya a San José lo buscaré, de igual manera siempre te invito y nunca venís, acá mi primo Armando y yo gustosamente te recibimos, un abrazo.

    ah! la pintura del gato es tuya, acá está entre un montón de papeles y otras "cosas" que pinto.

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  14. Hola German! me parece que le puede interesar saber que su libro está siendo vendido en el extranjero por medio de Librería Legado, una librería virtual, por aquello de los amigos y admiradores en el extranjero, o los nacionales que no quieren salir de la casa, aquí le dejo el link directo a su libro: http://tiny.cc/fb7ex

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