13/2/17

Guillermo Acuña González – Vostok



Guillermo Acuña González comparte con nosotros una breve selección de su último poemario Vostok, esperamos que esta cálida muestra lo lleve a explorar completo el austral territorio de este libro.


Estación central

Vostok es un dinosaurio. Tiene literas con lechugas y pósters que recuerdan el día que se quemó el girasol, 89.2 grados bajo sombra. Una sala donde no se hace ruido y se duerme. Paredes de hormigón altas. El aire es algo que huele. Es lo único que huele. Este lugar, corazón, es parecido al hospital de mis 8 años: grande, impersonal, doloroso pero cierto. Por eso algún día de aquí saldremos hacia un libro de ciencia, fotografiados como supervivientes con sonrisas de acuario. Alguien donará nuestras voces al contar diamantes en polvo en voz alta. Me envuelvo como astronauta cumpliendo el viejo ritual de dormir despierto, hibernando. Tan cierto. Tan dibujado una y otra vez en un cuaderno en blanco.


Consejo de sabios

Fui el único en la estación que llenó de flores su litera. Rojas, amarillas, violetas. Pasaron horas. No importaron los grados bajo cero en mi cuerpo. Esperé tus aires, lo que fuera a insinuar tus formas para aparecerte, amenazar el agua y su núcleo vuelto hielo. No supe más. Oí el frío. Luego, me llevaron a un lugar azul. Y me enseñaron a olvidar despacio.


Poliarniki

He dicho que me falta piel. Mis ojos ya no siguen el movimiento de la duna y su iglesia acorazada, sus edificios grandes y duros no dejan ver el día organizarse para el resto de la noche. Reconozco posibilidades: el amor es algo parecido a este mar acantilado, lleno de lunas pequeñas incrustadas como banderillas en el lomo de los días. Los cuento. La última vez que amé con delicia estabas sobre un pequeño muelle, agitando un pañuelo, diciendo adiós.


Lo que provoca la falta de humedad

La mano resbala por los vidrios como placas tectónicas a punto de provocar un continente. Es la ley del frío que se pega en la ventana y la desplaza lentamente de su centro. Es cuestión de pensar en la mano que se despega del vidrio y queda tatuaje. Es la variante del rocío que abraza mi cuerpo y se endurece. Y todo vuelve a la humedad del segundo.


1983

Nada de esto es real. Nada de esto es real si huelo tu cuerpo. Nada es real, porque tiene la gracia del hielo en un refresco de niño. Nada de lo que diga Vostok es real, pasó en algún diario el día que crujieron sus paredes de hormigón, atrapadas por el frío. Nada es real. Sólo tu boca. Tu fe por mis manos.


Apátrida

¿Cómo llamarse uno en un lugar donde las únicas fronteras posibles han sido borradas por el lastre del corazón? ¿Cómo se limpian esos escombros? ¿Para qué están allí? ¿Cuándo cruzar al país de la duna, páramos y espejos? Para vivir allí largamente ¿como ciudadano?


Guillermo Acuña González


Guillermo Acuña González (Costa Rica, 1969). Sociólogo y escritor costarricense.  Perteneció al Taller de Literatura Activa Eunice Odio entre 1990 y 1993.  Ha publicado Programa de Mano (2008), En Cuerda Floja (2014). Ambos con Editorial Arboleda, Costa Rica. Amares (2014), publicado por Editorial Ixchel, Honduras, En Ninguno de tus mapas (2015) y VOSTOK (2016), ambos publicados por Metáfora Editores, Guatemala. Una selección de sus poemas denominada “El fin de los días” fue publicada por Editorial Alebrije, Costa Rica, en formato artesanal (2013).

Ha sido publicado en las antologías “Instrucciones para salir de un cementerio Marino” del taller de literatura Activa Eunice Odio, en 1992; “Sostener la Palabra. Antología de Poesía Contemporánea costarricense, Editorial Arboleda, 2008; Antología Poesía del Encuentro, 2010, todas editadas en Costa Rica y la Memoria del XII Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango, en homenaje a la Vida y Obra de las personas desaparecidas en Guatemala. En el año 2013 fue incluido en una edición especial de la publicación hispanoamericana Otro Lunes, editada en Berlín, Alemania, como parte de una selección de poesía centroamericana. En el año 2014 fue incluido en la publicación literaria Rayuela, del Diario El Péndulo, en Chiapas, México, como parte de una selección de poesía costarricense. En ese mismo año, trabajos suyos fueron incluidos en la edición especial de la Revista Apócrifa Conjetura, dedicada al Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. En el 2016 fue incluido en el espacio cultural La Guardarraya, del Diario Día a Día News, publicado en Los Ángeles, California.

También ha sido publicado en espacios virtuales dedicados a la poesía y la creación literaria, como afinidades electivas, capítulo Costa Rica, La Ratonera, Costa Rica y Letras Uruguay (Uruguay).

Mantiene inéditos los libros de poesía “Acto de construcción” (2012), “Para cuando regrese” (2013), En Busca del Fuego (2015) y el libro de cuentos “Por Vivir en Quinto Patio” (2015).

Ha participado en encuentros y festivales internacionales de Poesía: Encuentro Internacional de Escritores Isaac Felipe Azofeifa, en San José, Costa Rica en 2010; En el IX festival Internacional de Poesía, realizado en San José, Costa Rica en  2010; en el Festival Enamórate de tu ciudad, en San José, Costa Rica, en marzo de 2011,  en el Festival Nacional de las Artes (FINA) , en Turrialba, Costa Rica, en Marzo de 2011, en el X Festival Internacional de Poesía, en San José Costa Rica, en Mayo de 2011, en el IX y XI y XII  Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango, en Guatemala, en agosto de 2013,  2015 y 2016, en el IX Festival Internacional de Poesía de Barranquilla, Colombia en 2016 y en VI Encuentro Internacional de Poesía Tierra de Poetas, San Ramón de Alajuela, Costa Rica, en Agosto de 2013.  En octubre de 2013 participó en San Carlos de Nicaragua, del Encuentro de Poetas Costarricenses y Nicaragüenses por la hermandad y la solidaridad entre los pueblos. En noviembre de 2013 formó parte del II Festival Centroamericano de Poesía realizado en Chinandega, Nicaragua. En mayo de 2015, fue invitado a la Feria Internacional del Libro de Xela, en Guatemala, donde presentó su libro Amares e impartió una charla sobre Migraciones en Centroamérica.

Ha colaborado en la realización de encuentros internacionales de poesía, como el encuentro de escritores costarricenses y nicaragüenses en San Carlos de Nicaragua, en Octubre de 2013 y en Liberia, Costa Rica, en noviembre de 2014 y la organización de la Sede Heredia del Encuentro Internacional de Escritores Tierra de Poetas, San Ramón 2014 y 2015.

Ha organizado eventos literarios relacionados con la migración, tales como encuentros, lecturas y talleres, a nivel nacional y regional.

Es Sociólogo con una especialidad en comunicación social.  Docente universitario, investigador social y especialista en temas migratorios a nivel regional centroamericano. Trabajó en FLACSO Sede Académica Costa Rica durante 10 años. Actualmente es Director del Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional, en Costa Rica.


10/2/17

Arabella Salaverry - Impúdicas



Arabella Sallaverry, recién distinguida con el premio nacional “Aquileo J. Echeverría” en la rama de cuento con su obra “Impúdicas”, del cual comparte en el Signo el relato “Amira”. Esperamos que este anticipo sirva como invitación a descubrir su mundo narrativo. 


Amira (o sobre desechos incómodos)

Oigo un estrépito de pájaros tamizado por el ruido de un motor que se acerca por el sendero. El jeep en el que te apareciste está ya destartalado y mugroso. No era una condición nueva. Lo esperable después de años de servicios, trayendo y llevando materiales de una gama indescriptible: maderas medio podridas, lagartos muertos, aserrín, vástagos de banano, frutas de pan, langostas vivas, carnadas para pescarla, machetes herrumbrosos y palas aterradas. Detrás, la carretilla rectangular, cerrada, oscura y manchada, premonitoria de su contenido. Te miro a lo lejos, con movimiento de puma bajas del vehículo, abres la tranca del portón, mueves una hoja regresas al auto ronroneante, y te diriges hacia abajo, donde está la casa. Desde el recuadro de la ventana de mi habitación te observo. Sigues teniendo esa calidad felina que hace de cada movimiento un alargamiento del otro. Te sigues moviendo con una elegancia no sé si innata o desarrollada como una más de tus dotes de seductor.

Conforme te vas acercando puedo observar con más cuidado la camisola blanca, traspasada por el sudor en los puntos habituales: espalda, axilas, alrededor del cuello. Ya no es tan blanca, y menos ahora que viene manchada por lo que traes en el receptáculo que arrastras con el jeep. Pese a los años que han pasado, muchos, estás igual. El mismo tono de bronce, la calva, los ojos de color incierto, las manos grandes, la misma delgadez de espalda ancha, la misma permanencia impasible ante el tiempo que desarrollan los muertos. Seguí tu recorrido cuando detuviste el jeep, te bajaste de un salto, caminaste hacia el interior de la casa, buscando, pero casi de inmediato te dirigiste a mi habitación en donde yo, aún a medio salir de la ducha, trataba de acomodar la mata de pelo con su rebelde humedad, con su intransigencia para aceptar cualquiera cosa de la familia del peine, peineta o cepillo que intentara amansarla. Me resultó extraño verte allí, después de tanto, tanto tiempo. No te preocupaste mucho por mi presencia. No como en otros tiempos. Definitivamente no como en otros tiempos.  La mirada no fue la de antes. No la mirada de caricia, perfumada con cacao. Ahora una mirada cortante, de trámite. Me saludaste con un hola, Amira, dicho al pasar, mientras observo que si en algo no has cambiado es en esa manera intensa de apropiarte del mundo y de lo que te rodea. Me sigo preguntando si es un hábito innato o adquirido.  Das media vuelta, te diriges al comedor que sigue siendo monástico, solo la gran mesa y la luz que entra por la ventana para iluminar las ocho sillas de madera que están alrededor. El frutero en el centro de la mesa desbordando papayas, limones, mangos, manzanas de agua de un rojo vistoso e insolente, único momento de color en el espacio. Las paredes de tablones sin tratar, el oscuro tono de la selva metiéndose también en la estancia, solo el recuadro de luz que permite la ventana para evadir en algo las sombras; caminas hacia donde está mi sobrina con su menuda presencia adolescente, su pelo largo, acaramelado, sus ojos grandes de pestaña anochecida. Tratas de acariciarla, con una caricia que pretende inocencia, pero yo que te observo sé que no hay nada ni remotamente parecido a la inocencia en el deslizar de tu mano grande -y sé por experiencia que rugosa por los callos del trabajo fuerte- por su cara. Ella no se inmuta, y decidida aparta su cara, sin violencia, pero con firmeza. El gesto te desconcierta. Estás tan acostumbrado a la obediencia núbil, que no entiendes de esa rebeldía serena de la muchacha. Te vuelves hacia donde yo estoy, y con un movimiento de brazos y un gesto con la cabeza me preguntas qué le pasa. Te contesto de la misma manera, solo encogiendo los hombros. Los tiempos son otros. Vas entonces hacia la ventana, y ahora te veo ansioso buscando un lugar que no aparece. Y pienso entonces en mis dieciséis, en la mansedumbre de la edad adolescente, en tu mano callosa recorriendo mi cara en un momento igual al que acabo de presenciar, solo que ahora estamos en la antigua casa victoriana, de maderas pintadas con colores opacos, tal vez un verde agrisado, y el piso de madera que cada día cruje más, el pasillo largo que concluye en un espacio abierto en donde el cielo entra a raudales, y dibuja en el suelo un rectángulo de luz que no alcanza a regarse por el pasillo, mi madre y yo, solas, aquella casa, marcos de puertas y ventanas pintadas de blanco sucio, mi madre en su siesta infaltable, y vos moviéndote alrededor mío, como una pantera a punto de devorar la presa, en un movimiento que termina siendo hipnótico por lo repetido, desconozco tu intención, oigo tu voz dulce, vení Amira,  llenándose de palabras que no alcanzo a distinguir, como si brotaran caramelos de distintos sabores de tu boca, me vas acercando a la pared, hasta que me obligas a recostarme en ella, tu cuerpo flaco y fuerte de hombre maduro se apoya con una sola mano en la verde extensión del muro, mientras la otra me acaricia el pelo, la cara, baja imprudente por el pecho, regresa a mi pelo, tiemblo porque siento tu olor tan intenso avasallándome, es una sensación de impotencia, de estar amarrada sin amarras, porque no me lo esperaba, porque siempre fuiste el tío, el amigo, la familia, la confianza, el paseo, el almuerzo de campo, la cena con langostas recién pescadas, el hermano infaltable de mi madre, el amigo de mi padre, Benny Moré y Agustín Lara, tal vez Vivaldi en las tardes lluviosas, el vaso de ginebra con hielo, la palmadita cariñosa en el trasero, pero nunca fuiste una mano que acaricia, una mano que atropella, un cuerpo que se transforma en grillete y me incrusta en la pared verde, larguísima y alta, un gesto que exige silencio,  una mano que rompe botones, violencia, una mano que rebusca entre las piernas, las mías, las tuyas, más violencia, dolor y violencia, un asalto, un rechazo y una mano que silencia la boca, una urgencia, un jadeo, violencia, violencia, un estertor y mucha más violencia si eso fuese posible. No, nunca antes fuiste nada de eso. Y ahora regresas, después del tiempo largo transcurrido, regresas de tu muerte,  sigues dueño del mundo y como si fuese lo más normal me preguntas si en la finca hay tanque séptico. Te contesto que no, que aún no lo hacemos, que no tenemos tanque séptico. Incrédulo, sigues examinando el panorama ¿y eso, Amira?, señalando hacia el fondo del patio. Eso es el tanque de agua limpia. Eso no se puede contaminar. Porque intuyo que detrás de la pregunta hay algún interés. Y sí, tenía razón. Ya sé que contaminar no te importa. Me indicas que la carga que viene en la carretilla que acarreas quién sabe desde dónde, es material que debes depositar en algún tanque séptico. Y lo extraño es que no huele.


Arabella Salaberry


Arabella Salaverry. Costarricense. Una infancia transcurrida en el Caribe costarricense define la presencia literaria de esta escritora y actriz. Viajera incansable, se forma en diversos países latinoamericanos en donde estudia Artes Dramáticas, Filología y Teatro en universidades latinoamericanas (México, Venezuela, Guatemala y Costa Rica).                                     
Su labor como promotora cultural se pone de manifiesto en la Presidencia y la Vicepresidencia de la ACE (Asociación Costarricense de Escritoras) en los períodos 2004-2008  2008-2010 y desde la dirección del Grupo EL DUENDE
Ha publicado: “Impúdicas” Uruk editores; “Llueven Pájaros”, Torremozas, España; EUCR; “Erótica”, Erotomanías, Barcelona, España; “Continuidad del Aire”, ECR, CR; “Violenta Piel”, URUK Editores, CR; “Dónde Estás Puerto Limón”, EUNED. “Chicas Malas, URUK Editores, CR “Breviario del deseo esquivo” ECR, “Arborescencias” Ministerio de Cultura y Juventud.
Embajadora de la cultura latinoamericana, su obra literaria aparece en antologías en Costa Rica, México, Ecuador, Italia, España y la India; considerada en periódicos, revistas y blogs literarios en el país y en México, Ecuador, España, Italia, Argentina y Colombia. Escenarios de varios países han albergado su voz en recitales personales: Costa Rica, Chile, Panamá, Guatemala, México, Brasil y Argentina. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, polaco, catalán, italiano, húngaro y al bengalí.
Invitada a Encuentros y Festivales de Escritores nacionales e internacionales. Jurado en concursos nacionales e internacionales de poesía y narrativa. Ha participado como actriz protagónica y de reparto en más de 50 montajes de diversas instituciones. Trabaja en producción, dirección y actuación para radio, cine y televisión.

Ha sido distinguida con reconocimiento como el “Premio Nacional de Literatura Joaquín García Monge” rama cuento; “Mención de Honor Colegio de Periodistas” por una vida dedicada al arte; “Mención de honor” en Venezuela por su cuento “La abuela”; “Miembro de Honor” de la Compañía Nacional de Teatro. Su más reciente cuentario impúdicas fue reconocido con el premio “Aquileo J. Echeverría” en la rama de cuento 2016, mismo que está disponible en Librerías Lehmann, Universitaria, Andante, Nueva Década, Dulouz, Buhólica y Tienda EÑE.


6/2/17

Guillermo Fernández - Hojas de ceniza



Guillermo Fernández retorna en su último libro a la poesía, con su entrega "Hojas de ceniza"; seguro que no se las disipará el viento cuando deguste esta breve selección que nos ha compartido el autor.

2

Tu ausencia dibuja nuevos miedos, nuevos rostros,
extrañas callejuelas,
letreros de un idioma impronunciable.
Soles que parecen dolientes que me llevan al entierro.

Temo por mis pensamientos
insanos, como enredaderas sucias
en las paredes antiguas,
son puras imágenes viejas:
lastimosas imágenes de opresión
donde hay paisajes que se oscurecen
y en donde voy buscando un refugio.

Tu silencio me vuelve a mí sonriente.
Me río más de la cuenta, en medio de unas pocas risas,
y me vuelvo a ver las manos
cuando escucho mis propias carcajadas.

Me toco la piel, siento mis huesos,
más que nunca
en medio de tu ausencia,
asombrado de este cuerpo firme,
como si me lo acabaran de coser
a la pura vibración de los átomos.

Me acaricio en los baños.
Me gusta sentir que no soy de humo.
Como tu mirada,
que busco tanto en la insoportable luz.


13

Escucho respirar el lobo de la muerte
que ocupa cualquier sitio,
como el aire que me roza
o la almohada en la que dejo posar
mi sombrío cerebro.

Es la muchacha que me vende un café
mientras miro la gente comer esa comida rápida
que tiene un aspecto tenebroso.

Es el sol del que me cubro
al salir del café,
un sol devorador, como un gusano.

Es la gente que conversa en el parque,
vestida con la moda que se impuso en la morgue.
Muchos de los que ríen tienen grandes dientes grises.
Muchos de los que miran las palomas
solo quieren destrozarlas con sus pezuñas.

Escucho el lobo desde el amanecer.
Jamás estaré preparado para ganar una batalla.
Desde que miro el espejo estoy vencido,
cansado, obsoleto.
Pero atrapado como el roedor
en una sarna indócil
que me obliga a seguir vivo
solo por sentir la amada picazón.

Desde el primer minuto,
trato de equilibrarme sobre un hilo de miedo,
vestido para que me lleven al cementerio más próximo.

El lobo sabe que tengo menos impulso.
Espero su ataque en una esquina,
seguro de que no daré nada gratis.


18

Yo no te puedo decir que sos mi amor muerto.
Que te hayás muerto vos, hijo mío,
no mata mi amor.
Incluso tu frío no mella el que mi amor aún te busque
como la savia de mi vida fallida.

Aprendé a oírme donde estés.
Quizás en este viento donde dejo mis preguntas,
más sordo tal vez que la tumba
donde te dejé soñando como una máscara feliz,
feliz de estar sin ropa y sobresaltos.

Aprendé a sentirme. Yo sí te siento en la muerte como un calor rebelde.
No me ha quitado todo la huesuda.
Y que me abraza cada día como una novia pegajosa,
a quien debo separar para tomar aire,
porque me asfixia,
me deja sin exhalar una oración,
o lo que yo quiero en el fondo decir con toda el alma:
la maldición perfecta,
la que nace de mis entrañas con la ternura de un mendigo.

Dicen algunos que hay un reino posible
donde tal vez te abrace ya convertido yo mismo en solo brisa sin palabras.
Ya nos diremos lo que no nos dijimos.
Ya solo mi abrazo calmará la furia de este león que desataste en mí,
la verdadera tristeza, la que no tiene médico.

Soy esta cárcel donde late un corazón oscuro,
una soledad que no puede encarcelarse
y que sin embargo es como si fuera prisionera
de mi propio desamparo.

No se deshoja un muerto tan querido
tan sencillamente como un árbol.
Me mirás con más intensidad en este largo anochecer,
donde he pedido la justicia de la muerte, su dulce medicina.

A través de las ventanas de un café quisiera verte,
tan lleno de vigor como la última vez
que esperaste que me marchara para salir del cuarto.
Sé que soy ahora el que ama como un muerto al que la vida le ordena persistir,
mirando como el loco el brillo de una fantasía:
“¿Y si pasaras y te viera?
¿Y si tu semblante recayera sobre mí y me sonrieras?”

Me gusta pensar ahora que hay misterios
que los científicos descifran como niños.
Uno de ellos es el amor que no cesa.
El amor que tiene ganas de ser un caballo
y correr sin freno hasta quedar sin carne,
hasta que los ojos se le consuman en honduras de espanto.

Me consuela que haya enigmas
como el de la soledad habitada por una esperanza demencial,
donde yo aún tengo un sitio para vos, hijo mío.
Y que toda esta muerte,
es solo un instante de separación
donde el fuego de mi amor está invicto.


6

Cierro los ojos para verte en el seno de mi honda oscuridad.
Y me aferro a la imagen de un pasado que no es pasado,
sino una imagen tuya donde cifro mi desamparo presente.

Abro los ojos a un mundo donde ya no puedo aferrarte.
Un mundo que es un torrente que nutre las células de un monstruo.
Lucho para convocarte en los segundos
que van consumiendo las cenizas,
los gestos, las palabras que se dejaron decir,
y que ya nadie recuerda.

Cierro los ojos como para atravesarme a otro mundo:

Un recóndito planeta donde pueda empezar de cero.


Guillermo Fernández


Guillermo Fernández. Es autor de varios géneros. Sus temáticas son variadas y no se puede resumir en un enfoque literario su producción hasta el día de hoy. Confluye en su tratamiento narrativo la ficción, el realismo y una mezcla de ambos, el análisis social con excusa del género policíaco o el testimonio autobiográfico. Algunos de sus libros son las novelas "Babelia" Editorial de la Universidad de Costa Rica. 2006. "Ojos de muertos", Uruk Editores, 2012. y "Te busco en las tinieblas", Uruk Editores. 2015. Ha incursionado en el cuento con libros como "Hagamos un ángel", Editorial UNA, 2002 Y "Tu nombre será borrado del mundo", Editorial Arboleda, 2013.  este último recibió el premio nacional de cuento 2013. Algunos de sus libros de poesía son los siguientes "La mar entre las islas", Editorial Costa Rica, 1983, "Atrios"Editorial Costa Rica 1994, Danzas, EUNED, 2002.


3/2/17

Armando Antonio Saccal - Los Secretos de Abraham



Armando Antonio Saccal comparte en el Signo roto una breve muestra de su último poemario "Los secretos de Abraham". Esperamos que a partir de su lectura se le antoje descubrir todos sus secretos... 


Introitus

El nieto, se acerca al abuelo cansado.
Lo acaricia con su mano tersa, diciendo:

“Tato,
he venido a este mundo por vos, y para vos.

quiero que despiertes para mí.
Que me des un beso y llegues hasta mi nuevo amor.

Te contaré mis secretos para que los escribas,
al incendiar
 toda la bruma que te apoca.

Tato,
estoy aquí para matar tu realidad impune:
no me dejes dormir,

sólo
y sin amparo.”


Cotigo


Tato,
¿Verdad que tú
nunca te irás de mí?

¿Qué
eso que llaman
                                                               tiempo
no existe entre nosotros?

¿Qué,
mi mejilla siempre
encontrará
el calor de la tuya?


Tato,
es qué si te vas,

el moscul de la lluvia

                               me llenará de espectros y alimañas,
y mi pequeño corazón,

no resistirá su furia.


Domanda

Tato:

¿qué es un poeta
triste?


Amor.


Sólo un cúmulo de sal

envuelta por el agua.


Limítrofe

Sobre el borde austero
                                                                               de mi patio,

existen brillos encubiertos,
                                                                               persisten pánicos
y escondrijos.

(Sobre mis hombros rojos
                                                                               soles de incierto estadio):


hálitos de fe,

                                               que se disloca.


Plegaria

Seducido por tu
                                                               falda,

 no me queda más,

                               que ver

al cielo.


Vórtice

No entiendo el mar
y su constante brecha.

No vislumbro
tus ojos carcomidos

ni tu asombro sin milagro:

-como quien ve llover
                                                               y piensa en fuego-

no entiendo al mar
                                               y sus corrientes.


Partire

Cuando sea un anciano
y nadie se ocupe de mí:

no importará que me drogue,
ni los nervios que aniquile
la morfina.

No importará que tenga
estados alterados,

nadie se ocupará de mi
nadie hará un bosquejo de mi caso,
ni siquiera dos pliegues en la cama.

Nadie notará mi ida,

ni mi retorno
ni mí no,
retorno.


Fijación

Es un pubis,
dulcemente perfilado,

                                               a pura luz.

Sobre el trote imperceptible de la calle.
(imaginado todo entre mi boca que aprisiona):

sin develar la carne,
que pertenece a tu esencia.


Abierta sombra

Tengo una herida abierta                                             por ahí
una que supura y se limpia,
y se vuelve a infectar.


Resistente al alivio,
                                               y profusa al oprobio.

Es,
una incesante herida abierta
                                                                                               justo aquí:

por sobre todas nuestras cosas
-       ahora inertes,
 sobre una cloaca oscura-.

Parecen no entender,
que esta carne silente                                  
desde aquí,
                                              
 no cesa,
-de buscar un aire-:
 que siempre, ha de faltar.


Abraham, aprende a caminar

El trazo que preludia esta forma
ensimismada

                               contiene los pasos de tu línea curva,


que dejan perplejas las palabras
                y ruedan como un trompo
en nuestra carne

(nunca han sido dichas)


Por eso,
cuando vas y vienes por ahí
                               partiendo todo el viento de la casa.

Un asombro que asoma
                                                               ruboriza mi rostro.


Íntimo

El cielo está sin párpados
y no para de llover.

Una sustancia roja
desterró todos los pájaros.

Y sólo en ciertos ángulos,

verdes sombríos
se
olvidan de aquel hecho:


el cielo está sin párpados

y la sorpresa es mía.


2!

Junto al más
                                               tierno amor.

Muero.


Junto,
al aura oscura
de
mi propia sombra.


Graphos de luz

Llegas a mis brazos, pequeño,
y desprovisto de maldad

como un guisante verde que promulga presencia.

Como el buñuelo,
en la canasta de los apetitos.

Porque en una tarde mortal,
rodeado de hienas, y peligros,

 apareciste entre la bruma
                                                                                              prolijo y desarmado
(como quien mata al mirar):

 sobre el prado iluminado
                                                               por mis hombros viejos.
Para que circundes nuestra casa
                                                                                sobre los trazos nuevos,
que limpiarán con mesura,        

todo lo destruido.


Molotov

Estoy de rodillas
sobre un palmo de fuego

 inextinguible,


y no termino de arder

                                                                               (como debiera)

Armando Antonio Saccal


Armando Antonio Ssacal (1956). Poeta y Cantor.  Armando Antonio Ssacal, ganó el primer lugar del certamen “Constantino Lascaris”, 1979, con su libro “Canto en Cero y Otros Motivos”; y el segundo premio del Certamen Miguel Hernández, 1980. En 1985 publicó “La Monna Lisa sin Fondo”. Ese mismo año fue seleccionado como participante para el Encuentro Hispanoamericano de Jóvenes Escritores en Madrid España. Ha publicado en revistas literarias y diarios nacionales y extranjeros.
Para Noviembre del 2016 publicó el libro “Los Secretos de Abraham”, y para el 2017 la reedición de la “Monna Lisa Sin Fondo” y la publicación del libro “Colección Desagradable”.


Armando Antonio Ssacal es químico de profesión, y trabaja como asesor empresarial y docente universitario.


2/2/17

Pregunta estúpida 002 - ¿Qué entiende la Junta Directiva de la CCSS por solidaridad?



Según el último estudio actuarial de la UCR, el régimen de Invalidez Vejes y Muerte de la Caja Costarricense de Seguro Social se encuentra grave y las expectativas de los asegurados de disfrutar algún día de una jubilación digna en entredicho. El exsuperintedente de pensiones Edgar Robles en un artículo publicado por el Semanario Universidad nos hace un guiño: ¡Yo se los dije! (ver nota de prensa). Y lo cierto es que no queda más remedio que meter mano y aplicar medidas sí o sí.

Pues bien, la Junta Directiva de la CCSS, se ha tomado el asunto muy enserio, y como primera medida, sin consultar a nadie, como si de una junta militar se tratara, decidió aumentar en un 1% la cotización de más de un millón y medio de asegurados, gravando así sus ingresos, no para mejorar sus futuras pensiones, sino apenas para refrescar el fondo.

Lo curioso de todo esto es que el fondo de pensiones no se financia únicamente por las cuotas de los trabajadores y trabajadoras, sino también mediante las cuotas de los patronos que resultaron ganadores pues no les aumentaron ni un cinco de cotización, el aporte del Estado que a veces paga y a poquitos y, el 15% de las utilidades de las empresas públicas, las cuales por cierto jamás han honrado su deuda que la ley les obliga como si de repúblicas independientes se tratara.

¿Pero, por qué únicamente se aumentó la cuota a los trabajadores? ¿A dónde fue a parar el principio de solidaridad, uno de los pilares de nuestro modelo de seguridad social?

Hace unos días, el señor Albino Vargas Barrantes Secretario General de la Asociación de Empleados Públicos manifestó lo injusto de las medidas impuestas por la CCSS, y se preguntaba también por qué solo a los trabajadores y trabajadoras se les castiga sus ingresos y a los patronos no.

Por su parte, el señor Enrique Eglof, presidente de la Unión de Cámaras de Industrias, que es un sindicato de patronos, despotrica contra don Albino (ver nota de prensa) y lo acusa de:

“Del análisis del documento, concluimos que su objetivo es que no pase nada, que siga la fiesta, que quiebre Costa Rica, que se deteriore la CCSS, que muera el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte y que se sigan beneficiando unos pocos.”

Lo que el sindicalista de patronos don Enrique Eglof nunca ha dicho es: ¿cuál es el compromiso de los patronos para contribuir al Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, ni cuanto están dispuestos a aumentar su contribución?, cosa que no creo que estén dispuestos.

Así las cosas, duele ver que no hay reacción ciudadana, más de un millón de hogares costarricenses verán disminuidos sus ingresos, mientras los empresarios, y las empresas del Estado son alegremente eximidas de contribuir con las medidas necesarias para salvar el fondo de pensiones.


Germán Hernández


1/2/17

Ruido sereno de fondo – Andrés Soto Muñoz



Andrés Soto Muñoz comparte en el Signo roto cuatro textos de su debut literario “Ruido sereno de fondo” aquí esta probadita para los que quieran más…


Multiversos


Ojalá mañana me ría de esto

Es más… ojalá haya un mañana.
No es que crea que el tiempo
es un microondas analógico,
o un coffee maker de lento aspecto;
pero necesito algo
sobre qué aferrar estas agujas
que se clavan en mis números
y no me dejan terminar el día.
Ojalá mañana sea un glacial
de esos tristones
que andan ansiando garúa.
Porque no hay nada peor
que sobrevivir a una noche
para luego darse en la sien
con una mañana soleada.


Fábula de los salvajes

Los perros callan
porque dudan con las orejas,
con el rabo exigen alegrías
y con los colmillos gritan amenazas.
En cambio nosotros
que somos tan civilizados
tenemos desgastada la garganta:
dedos que ladran,
cuellos que gruñen…
¿Qué dirían los perros
si nos pudiesen hablar?
¿Qué callaría el hombre
si los pudiese entender?


Los arcanos

¿Sabías que el viento
ha renunciado a volar?
Lo verás recorrer celajes,
bordear rascacielos.
Será tormenta si grita,
soplo si habla.
Pero es cautivo de cualquier rama
y cual presa finge caer
para pender ahí eternamente.
Llueve luz en lo alto,
tras los escalones
se avista la fachada del Cielo.
Sin embargo,
la brisa se queda para arquear la copa,
merodear el tronco
y habitar en la corteza.

***

¿No ves que yo,
al igual que el viento,
abandoné mi cielo
para sentarme en una rama?



Andrés Soto Nuñez

Andrés Soto Muñoz. Nace en San Isidro de El General el 7 de junio de 1987. En el 2004 ingresa a Filología Española en la Universidad de Costa Rica (UCR). Durante su estadía en la UCR, la Revista de Lenguas Modernas publica Versos arcanos (2009). En el 2011 concluye el Bachillerato en Filología Española. En 2012 finaliza los cursos de Licenciatura y es parte del Comité Asesor del II Encuentro Nacional de Escritores. En el año 2017 publica su primer poemario: Ruido sereno de fondo (Atabal).