5/10/18

La parábola de los deseos

Office in small city - Edward Hopper



El escritor de novelas policiacas trabajaba con ahínco; tras meses de angustiante escases llenaba ahora las páginas una tras otra en un frenesí que lo excitaba desde el vientre hasta las yemas de los dedos que golpeaban las teclas, en su cabeza las ideas y las imágenes de lo que escribía se empujaban, se abrían campo hasta brotar finalmente en el monitor donde se podían leer las últimas líneas:

… en el callejón, como un desperdicio más, arrojaron el cuerpo de la muchacha asesinada y no fue descubierto sino hasta el día siguiente cuando un par de indigentes que buscaban algo que comer vieron un enorme perro echado al lado de ella lamiendo sus labios…

El escritor de novelas policiacas se detuvo ahí, salvó el documento, arqueó la espalda exhalando satisfacción y se fue a dormir, pues ya clareaba y no se había detenido en toda la noche. Más tarde, mientras hacía la primera comida del día, (algo entre desayuno y almuerzo, entre tostadas, café y casado), leía detenidamente el periódico tratando de casar temas y situaciones interesantes para sus novelas . Desde luego, la sección de sucesos era la que más le importaba, pero no tenía prisa en llegar, lo leía todo ordenadamente, y cuando llegaba ahí tomaba tijeras, goma y papel para seleccionar y archivar el material con posibilidades de convertirse en una nueva historia. Era parte de su oficio.

Ya había leído casi completa la sección cuando tropezó con una nota que decía:

Encuentran muchacha asesinada. Redacción. Una joven sin identificar, fue encontrada esta madrugada en un callejón que es utilizado como botadero y lugar donde frecuentan indigentes y drogadictos. Aparentemente la causa de muerte fue por arma de fuego, como no fueron hallados casquillos de bala en la escena se sospecha que la ejecución habría ocurrido en otro lugar y posteriormente la trasladaron hasta el lugar del hallazgo. Por el momento se desconocen los móviles del crimen. La Sección de Recolección de Indicios continúa la pesquisa.

El escritor releyó varias veces la nota, la coincidencia con lo que había escrito apenas unas horas antes no dejó de inquietarlo. Acabó su comida y su lectura, había que trabajar, estaba algo atrasado con varios libros que le habían enviado para dictaminar, era poco lo que le pagaban por cada uno, pero bien visto, eran unos ingresos que siempre le caían bien, había aprendido a vivir con holgura y austeridad, tenía todo lo que necesitaba, la temible soledad que tuvo que afrontar en algún momento había dejado de ser su enemiga, y la escritura que había iniciado como un desahogo, se convirtió en un oficio que apenas daba para vivir pero que también hacía soportables  las ausencias.

La editorial le mandaba libros cada mes para que el los leyera y los dictaminara para publicar o no, le enviaban de todo, era sorprendente la cantidad de libros que se escriben y que nunca serán publicados, los leía superficialmente, por lo general no había nada más que ínfulas y amateurismo en esos textos, sacaba tres o cuatro por semana, y seguro por su diligencia el flujo de obras no cesaba nunca. Mientras escribía, se acompañaba con jazz que escuchaba desde su computadora, esa música ambiental y extraña finalmente había llegado a gustarle y estaba tejiendo en su interior ceder a la tentación de escribir algo al respecto, quien sabe, algún tipo de reseña de discos, no lo tenía claro, solamente que cada vez que escuchaba el Such Sweet Thunder del Duke, sentía que debía existir un dios.

Pasó el resto de la tarde trabajando. A las seis sintió hambre, tenía pereza de cocinar y como tenía casi cuatro días sin salir de casa pensó que a lo mejor no le vendría mal caminar un poco, comprar comida china y con ese paseo pensar en cómo continuaría desarrollando la trama de su novela. Era temprano cuando regresó, al menos para la hora en que acostumbraba sentarse a escribir, varias ideas habían surgido durante su caminata, revisó sus notas y bosquejos y se puso en marcha.

Lo de escribir novelas policiacas fue algo natural, desde muy joven cuando se aficionó a la lectura, ese género fue el que más lo sedujo, en el transcurso de los años había devorado cientos de ellas, cuando por fin se inició en el oficio de escribir todo aquel ropero desordenado de lecturas comenzó a organizarse en su mente y fueron surgiendo las ideas, primero un detective criollo al que llamó Molina, una combinación, como no, de todos sus héroes, un poco de Jules Maigret con Harry Bosch, de Dave Gurney y Salvo Montalvano, de Pepe Carvallo, Kostas Jaritos y Carl Mork; la cosecha era pues cuatro novelas y dos libros de relatos, nada mal según él, que luchaba ahora con la quinta entrega de la saga y contra su forzado abandono.

Esa noche y las siguientes el ritmo de escritura fue frenético, su detective interrogó uno tras otro a los testigos y sospechosos, desentrañó las vidas ocultas de muchos y muchas, hasta dar con el asesino de la muchacha abandonada en un lote baldío, y de las demás chicas, las cosas iban mal para su detective, la persecución tenía que acabar de alguna manera para él o para el asesino serial, habían luchado, el detective estaba herido, se arrastraba, el escritor tecleaba, incontenible:

… y un rastro de sangre dibuja el trayecto hasta donde se había escondido, fue cuando sonó su teléfono que inmediatamente alertó a su perseguidor, miró su silueta cuando se aproximaba hasta él.
- No entiendo cómo me encontraste, pero ya ves, fui yo el que te encontró...
Molina guardó silencio, el dolor en su pierna herida comenzaba a marearlo.
- …Pero ya no tiene importancia.
Molina sostuvo la mirada, no había tiempo para pensar en la muerte, su teléfono seguía sonando.
- Contestá, es bueno despedirse – dijo el otro.
Molina extrajo el teléfono de la bolsa de su pantalón, la luz de la pantalla parpadeaba y se lo acercó al oído… sonrió y arrojó con todas sus fuerzas el teléfono a la cara de su atacante, este no tuvo tiempo de esquivarlo, el golpe y la distracción dieron la última oportunidad al detective que saltó sobre él, lo inmovilizó y comenzó a asfixiarlo, sus manos se hundieron en la garganta del asesino y pensó en todas las chicas que habían acabado en un basurero, en el dolor de todas las personas que había conocido en esos días y que seguían llorándolas, Molina no se podía detener, sería en defensa propia, un escalofrío resbalaba por su espalda, sus párpados eran cada vez más pesados, estaba a punto de desvanecerse, y temía que sus manos comenzaran a ceder, el otro luchaba, logró volverse, Molina no lo soltaba, mientras el otro pataleaba y castigaba sus costados a puñetazos hasta que Molina sintió la saliva goteando de aquel hombre sobre su rostro, cuando ya el dolor lo paralizaba hasta la cintura, sintió que el otro ya no luchaba y como un enorme leño logró quitárselo de encima en el momento en que desde lejos se escuchaban por fin las sirenas de las patrullas que se acercaban.

El escritor de novelas policiacas salvó el documento, estaba emocionado, no estaba seguro todavía de si pondría el punto final para incrementar el suspenso o escribiría una coda, algo en qué pensar más tarde, por ahora solo quería servirse medio vaso de ron que bebería de un sorbo e irse acostar.

La mañana siguiente repitió las rutinas de siempre, salvo por la llamada que atendió a media mañana, era un trabajo especial que la verdad no le entusiasmaba, pero que morbosamente le provocaba y que no había rechazado antes y no iba a rechazar ahora, la tarea de mula, de escribir la obra de otro, saber que sería publicado y vendido para otro ya no le repugnaba, recibiría un puñado de papeles y notas próximamente, y un buen adelanto en su cuenta. Mientras hacía su desayuno almuerzo y leía los sucesos, encontró una nota que le extrañó sobremanera.

Cae asesino de indigentes. La redacción. El presunto asesino de nueve mujeres indigentes cae gracias a la acción de un agente del OIJ que dio con este. En conferencia de prensa el Director del OIJ confirmó que el principal sospechoso del que sería un asesino serial que gustaba de violar y estrangular mujeres jóvenes, adictas e indigentes y que posteriormente abandonaba en lotes baldíos y tiraderos de basura, fue interceptado por un agente que en defensa propia luchó con este, el agente de la ley fue herido en una pierna por su atacante, se encuentra hospitalizado y estable, el sospecho murió a manos del agente irónicamente estrangulado como hacía con sus víctimas.

Hospitalizado y estable… repitió en voz alta, algo estaba mal. Varió sus tareas de ese día y se dedicó a revisar uno tras otro sus archivos y recortes de periódico. Sobre la mesa del comedor puso varias carpetas, el único criterio de orden que tenía era el cronológico, así que comenzó con los del último año, homicidios, violaciones, secuestros, abusos, atracos, violencia doméstica en todas las formas imaginables constituían aquellos álbumes, uno a uno fue encontrando los que le interesaban, los separaba y seguía buscando, así se le fue pasando la tarde, hasta la noche, hasta que la fatiga recorrió como un puñal desde el cuello hasta la cintura y tuvo que ponerse de pie, rendido, había separado nueve recortes, todos seguían el mismo patrón, mujeres indigentes, drogadictas, todas estranguladas y encontradas en lotes baldíos entre marzo y setiembre del año anterior. No había nada que celebrar, a su alrededor colgaban los recuerdos, visitó las habitaciones abandonadas, con sus manos acarició las camas vacías, las ropas colgadas para siempre en sus ganchos, y para no quebrarse, arregló su pequeño desorden en la cocina, puso a lavar la poca ropa que había usado durante la semana, fue hacia su cuarto, y durmió abrazado a su almohada.

Disciplina, una página escrita cada día hábil significaba una novelita de doscientas cincuenta páginas más o menos por año, material suficiente para pulir y entregar al editor decentemente, una novela por año, algo que Auster suele hacer, guardando las convenientes y necesarias proporciones, ni soñar con una producción como la de un Simenon, de una Cristhie o un Stanley Garder, una página por día, los dictámenes de libros ajenos y ser la mula de dos o tres suramericanos en auge, apenas para pagar las cuentas, suficiente para él.

Tuvo un sueño, estaba en Paris, pero era extraño, en su París había mar, se encontraba con una novia de sus veintes, ella había muerto de esclerosis múltiple, pero en el sueño ella estaba viva, era ella, con su rostro mágico y luminoso, sonriendo frente a él, todavía tenía veinte y tantos años como la recordaba, y él era él, hoy, qué patético se sintió después, un cuarentón diciendo siempre te he amado a un recuerdo, despertó llorando, es que ahora ese y todos los duelos le perseguían, de noche y de día, en sueños y en vigilia. Otra vez cambió sus rutinas, la mañana siguiente mandó tres dictámenes por correo electrónico a la editorial, no hubo desayuno-almuerzo, solo café, uno tras otro chorreó todo el día su preferido café caracolito mientras examinaba cada recorte con su recién finalizada novela, una por una las muchachas asesinadas de los diarios coincidían con las víctimas de su novela, los mismos lugares, los mismos medios, pero lo que más le espantó fue que su asesino tenía los mismos móviles que el verdadero, un hombre joven, profesional, pero lleno de odio, que cansado de putas caras encontró un día a una chica piedrera a la salida de un night club, ella le sonrió, él le ofreció cualquier cosa, y ella vio caer el maná del cielo, lo que fuera por una piedra, por una más, y él le dio todo lo que ella quería, todo lo que la sostenía en el mundo, le costó más la media hora de hotel que los sueños de aquella niña, toda huesos, toda llagas, tan anciana y tan joven mientras soportaba su peso sobre ella, y sus manos atrapando su cuello, y su verga penetrando por senderos polvorientos y secos, qué afortunada y sonriente se despidió con las marcas de sus manos en el cuello, que dichoso se sintió él, ya sabe papi, cuando quiera, y apenas cuatro días después una gonorrea le recordaba una y otra vez el rostro magullado de ella, su respiración agonizante mientras la estrangulaba y la cogía, la detestaba por el magnesio de cefotaxime, por el ardor, por la pus incesante que brotaba de su pene, pero el colmo fue el resultado positivo de VIH que le anunciaron días más tarde, antes que cualquier dolor, que derrumbarse, todo se fundió en un odio que le alcanzaba para vivir, y perseguirla, a dónde van las perras como ella, y comenzó a buscarla en los lotes baldíos, en los búnquers, en las cenizas, y cuando encontraba una igual a ella, pequeñita y toda ojitos reverberantes, acurrucada y suplicante por lo único que necesitaba, por lo único que vivía y se detenía en sus ojos, sonrisita muerde quedito, mosquita muerta, lo que quieras papi, todo por una piedra, ven aquí chiquita, vení, toma, y sus manos llenas de pánico ya no pudieron detenerse después de eyacular, y las seguía estrangulando, las veía morir azules y húmedas bajo el sereno y no se detendría hasta encontrar la que le hizo todo esto, la que lo llenó de aquella inmundicia y esa lepra.

Nada de esto tenía que ocurrir, nada de esto tenía que ser verdad, pero el monstruo que había inventado había matado a nueve muchachas, el escritor de novelas policiacas lloraba, su depredador había matado a cada una de las muchas de sus recortes de periódico, lo podía leer en su novela, detalle por detalle, se sentía culpable, cada noche, cada madrugada, cada vez que escribía, mientras daba rienda suelta a su imaginación, una por una fue matando mientras tecleaba a cada una de esas muchachas, estaba horrorizado, corrió al cuarto de su hija, y se arrojó sobre sus peluches y muñecas. Lloró amargamente sobre ellos, acarició sus cosas, y gimiendo se abandonó a la contemplación de cada rincón, de cada cosa que le devolvía el recuerdo de su niña y su mujer inalcanzables, el amanecer lo dejó tirado en media sala, sobre su charco de llanto y desolación.

Se levantó una vez más, inercial, nada lo detuvo para hacer café una vez más, nada lo detuvo en contestar el teléfono y mirar el calendario y decir que sí, que en quince días mandaría los avances, y todo lo demás, que sí, que claro, que estaba ocupado en eso, que sí, que ya me conocen, cuándo te he fallado, claro, claro, a sus órdenes, claro que sí, pero no, ya no iba escribir más, ya no más, ahora no, aquellas muchachas muertas lo torturaban, el policía moribundo que por fin detuvo a su asesino lo incriminaba, no podía hacerlo más, por ellas, por todas sus víctimas.

Un poco de cordura vino después, un poco de sentido común como el de los dolientes que regresan de un entierro, cocinó un poco, cenó en su mesa vacía, en medio de sus archivos, con el pecho despejado… si no escribo más me moriré, no habrá para comer, ni para pagar facturas, ni para celebrar con ron nicaragüense una novela más… una sospecha lo alentó, un capricho estadístico lo seducía, todo fue casualidad, nada de lo que haga cambiará nada, nada de lo que escriba va ocurrir, por eso encendió su computadora y escribió un cuento tonto, inocente, inofensivo, para desafiar el destino:

… la rotura del acueducto formó una bella laguna sobre la que flotaban los carros y donde los niños que habían perdido miedo al infortunio, nadaban y celebraban el cierre indefinido de las escuelas.

Y al día siguiente comprobó lo que temía. Los grifos estaban secos, no pudo ducharse, no había una gota de agua, mientras leía el periódico encontró:

La Redacción. La ruptura de un tuvo madre que abastece a la Gran Área Metropolitana dejó a más de cien mil hogares sin el suministro de agua, la ruptura de éste se dio en horas de la noche por lo que una enorme cantidad de agua se derramó por las calles y las inmediaciones de San Pedro, las alcantarillas se colmaron y fueron insuficientes para desahogar las calles por lo que al menos cinco cuadras se han anegado y es imposible para los vecinos de las localidades aledañas moverse o salir de sus viviendas como si se tratara del desbordamiento de un río, la vía principal que comunica al centro de la capital se encuentra interrumpido mientras cuadrillas de Acueductos y Alcantarillados tratan de resolver la fuga.

La fotografía que acompañaba la nota era elocuente, un brillo llenó la mirada del escritor de novelas policiacas, una sonrisa llenó de luz su rostro ajado y cansado de llorar, una multitud de niños jugaban en medio de la inundación, saludaban a la cámara, otros hacían piruetas, uno subido al techo de un auto se preparaba para hacer un clavado y uno más flotaba estático en el aire a punto de caer en el agua.

Ahora, con más certeza, el escritor de novelas policiacas se levantó y diligentemente se puso a poner todo en orden, se dedicó a la limpieza de la casa, barrió y limpió los pisos, recogió todo lo que le estorbaba, toneladas de periódicos viejos, llenó bolsas de latas de cerveza y botellas de ron vacías, quitó el polvo de las fotos de su esposa y de su hija, encendió varillas de incienso por todos los cuartos, cambiando la ropa de cama, en fin, que todo el día se la pasó purificando la casa, hasta que llegó la noche, rompiendo todas las reglas se sirvió un trago de ron antes de empezar, un Zacapa veinticinco años, encendió su computadora y esperó, suspiró hondo, posó sus manos en el teclado, y comenzó a escribir:

...ese día la mancha del atardecer era fría y azulada, en la acera la silueta de la mujer y de la niña se volvían diminutas y frágiles, mientras los carros pasaban veloces por las calles, y ellas se aproximaban hasta la esquina para cruzar, la niña señalaba hacia el otro lado de la acera y la madre se inclinaba hacia ella como aprobando su deseo…

Se detuvo un momento, tenía que pensar muy bien las próximas líneas que escribiría, lo meditó un instante, luego siguió:

...ahí estaba él otra vez, al otro lado de la acera, haciendo señas con las manos, mirando a su hija levantando las manos saludándolo, su madre la tomó de la mano, esperaron a que cambiara la luz del semáforo, y ellas cruzaron, pero esta vez ningún conductor distraído se saltó la luz roja, y esta vez él sí pudo extender los brazos para recibirlas, y sentir a su niña emocionada cuando lo abrazaba.

Germán Hernández.



1/10/18

Estos pequeños milagros - Byron Espinoza




Presume el autor de Estos pequeños milagros, que con este culmina una trilogía comenzada con la obra Escondite de 2013, a la que siguió Algunos sueños y otros paraísos en 2015. Esta seguidilla de poemarios compone entonces la Trilogía de la ternura y dan un lugar a Byron Espinoza entre esos escritores que se decantan por una audiencia preferentemente dirigida a los niños y niñas, y desde luego, cualquier persona que se sienta aludida.

Los poetas suelen ser los personajes de sus propios poemas, nada hay más circunstancial y personal que lo que escriben, aunque como bien dice Hamis, “los cantos de los hombres son mejores que ellos”. Por eso siento en Estos pequeños milagros que el autor no escribe sobre lo que fue, ni lo que es, sino lo que sueña, para sí, y para sus lectores. Por eso nos extraña el título del libro, no es sobre milagros, es sobre sueños.

El libro comienza con un breve proemio, Filomena la tortuga escribe al conejo Blas una carta con el inquietante título Para vivir en los sueños, donde explica a su amigo el origen del libro. Este relato ontológico inevitablemente me lleva a pensar en Borges y Las ruinas circulares, el sujeto que imagina a otro sujeto y advierte que él mismo es imaginado por otro. Igual pienso en Ende y su Viaje interminable o en los Umbrales eternos de William Flores, en que la escritura o lectura de un libro sumerge a su propio lector o autor en la trama, los personajes lo advierten, y acción, lectura y escritura ocurren simultáneamente; lo que inevitablemente me lleva a pensar en La ciudad de cristal de Auster. Claramente el autor de Estos pequeños milagros nos dice, en una especie de retorno al idealismo que las cosas existen porque se piensan, se imaginan, se sueñan. En oposición al positivismo lógico, nos propone toda una fenomenología husserliana. 

Es tan importante este texto inicial que no comprendemos por qué le sigue otro poema que dice Inicio, que no aporta mayor cosa. Luego se desarrollan varias secciones, donde se combinan poemas, prosas poéticas, cuentos, de inmediato se revela el onirismo que se nos había advertido en la carta de Filomena, en los sueños es posible transgredir lo diacrónico y lo sincrónico, ahí la irrupción de la prosopopeya y la hipérbole se dan con la naturalidad de la vigilia. La primera sección es Primeros milagros, donde se condensan muchos de los mejores textos, es el menos conceptual y más variado que las demás. Ahí se nos presentan esos seres imaginarios las Agujas y los Delfines, a contrapelo de cualquier semántica, porque en los sueños eso se puede, y funciona, y donde es inevitable apelar a Cortázar, que fue construyendo a lo largo de su obra su propio bestiario de seres imaginarios, desde mancuspias, piantados, conejitos regurgitados en sus relatos, hasta sus Historias de cronopios y de famas, incluso sus lípidos y glúcidos en Los premios. Para el caso del poemario que nos ocupa, está claro que todo es lúdica infracción, el autor por torrentes construye imágenes ingenuas y adorables mediante las más alucinantes yuxtaposiciones, será la tónica de todo el poemario, tal vez las reglas de todo esto las resume muy bien los últimos versos del poema Camino:

Lo que realmente importa
es el brillo de tus ojos,
La música que respirás.

Lo que vas a encontrar
al cruzar la puerta:
todo lo que podés soñar y escribir
con solo desabrochar la imaginación.

Destaca como pocos, el poema La casa, quizás porque se advierte en este un puente entre esos sueños y la realidad:

Ya no volverá a decir
“cuando estoy con papá extraño a mamá
Y cuando estoy con mamá extraño a papá
Porque en la eternidad del dibujo
Estarán juntos.

(imposible no recordar a Keats)

Byron Espinoza

Y si hablamos de bestiarios, la segunda sección Pequeño zoológico y las siguientes son precisamente eso. En esta, el autor hace palimpsesto del poema El origen del primer libro de la trilogía, bella versión, aunque la primera sigue siendo nuestra preferida.

Más lograda aun es la siguiente sección, Historia de los colores, donde definitivamente se difuminan los contornos de lo material con lo ideal, los colores son algo más que alegorías de sí mismos, son gentecillas casi inadvertidas, pero con vidas, con hábitos, con pasatiempos, se les toma cariño de verdad.

Con un tratamiento más tradicional y fabulesco, deviene un poco el libro con la sección Insectario, y vuelve a su punto de partida otra vez en la sección Últimos milagros. Vale destacar en esta última sección el texto Lo fantástico, donde colisionan otra vez esa realidad con los sueños, texto casi huérfano, no parece ser parte del libro y pese a ello es de los mejores y más transgresores, ni soñar, reitero, ni soñar con un texto así en las editoriales comerciales, eso sería un milagro. Cierra el libro con otro poema prescindible, Final. No soporto esa necedad de los autores por querer llevarnos de la manita.

No lo sé, el sueño, como habitación del pánico, como espacio para la sobrevivencia. En este libro la realidad apenas se la confronta, no se la transforma, se le evade. Aunque es un alivio contar con estas ensoñaciones, a lo mejor ayudan a resistir.

Coda: La edición es una preciosidad, las ilustraciones de María Zúñiga son una interpretación y una lectura impecable. Congratulaciones a la EUNED y todas las personas que colaboraron en la bella composición de este libro.

Germán Hernández.



26/9/18

Seis tiros - Carlos Regueyra Bonilla




Carlos Regueyra Bonilla, querido y reconocido por su programa radial El placer del texto que desde el 2015 conduce y es un referente de la producción literaria costarricense; debuta con su obra Seis tiros, novela breve, de ficción criminal, que fue reconocida con el premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica en la rama de novela en el 2016, e impresa por esta editorial en su colección Novela negra.

Por el tratamiento de la trama, la sentimos cercana al hardboiled; por su construcción con la novela experimental, un mozaico lleno de grietas que hay que transitar con sigilo para ir advirtiendo y armando si se quiere un collage desde la perspectiva de unos personajes, a veces casi voces, que transitan las páginas sin cruzarse casi.

Seis tiros, seis crímenes que se van narrando sucesivamente y que una impensable heroína, Seidy, intenta investigar, y que por su obstinación por redimirse, su intuición y el azar la llevan a toparse con el asesino, este, un ser difuso, “el indigente andrajoso de la mandarina”, “el poeta”, “ese que soy yo” sin que quede clara su motivación va acechando a sus víctimas, a lo largo del relato va y viene otro personaje, “ella”, sin nombre, sus encuentros sexuales con él.

La prosa de Regueyra es rigurosa, pretenciosa en la construcción de la atmósfera que rodea las situaciones que narra, divergente en la incidentalidad que rodea a sus personajes en pasajes casi fantasmales. A veces recargada de un lirismo pastoso, especialmente en los pasajes eróticos.

Carlos Regueyra Bonilla


Sincrónicamente sentimos que el desenlace se precipita, el autor recurre a una conveniente casualidad para hacer que la investigadora y el misterioso homicida concurran y la última acción de este.

El mejor de los pasajes de la novela lo encontramos en el capítulo dos, cuando “el poeta” empuja a su víctima hasta el fondo de un puente (ahí no hubo tiro, aunque después se diga que sí).

Como trama criminal, deja abiertos los antecedentes, las subtramas que se pudieron desarrollar alrededor de las víctimas, del asesino y sus móviles, queda debiendo, nos dejó con ganas de más. El autor parece preferir las penumbras y la opacidad.

Germán Hernández.



18/9/18

La raíz del odio I

"Que viene el coco" Goya



Tal vez la raíz del odio está en el miedo. El miedo a perder el status quo. Seguro por eso son comprensibles (aunque no justificables) las expresiones y reacciones de las personas cuando se sienten amenazadas. Tienen miedo, miedo a que sus ideas sean ridiculizadas, a que sus creencias profundas y visión del mundo se vean resquebrajadas y abolidas, también ven amenazadas sus posesiones, sus hijos, sus mujeres (por que vivimos en un patriarcado). Por poco que sea, la gente se agarra de lo que tiene.
Durante el proceso electoral del 2018, el precandidato a la presidencia por el partido Restauración Nacional Fabricio Alvarado ocupaba un porcentaje poco significativo en la intención de voto.[1]
En esos días, la opinión consultiva emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y otros aspectos relativos con los derechos de las personas de las comunidades LGBTI sirvió como catapulta a las aspiraciones del diputado (por cierto un diputado deslucido y sin protagonismo durante su gestión).
En el mes de enero de este año, el periódico La Nación consultó a los candidatos: “¿Respetarán el criterio de la Corte que abre la puerta al matrimonio igualitario?”. Fabricio Alvarado no fue amplio ni erudito, pero sí eficaz, dijo: “No. Es un criterio que no nos sorprende. Está claro, podría hablar de un ‘compadre hablado’ entre el Gobierno y la Corte. Es una intromisión a la soberanía del país que se rige por leyes y no por decretos particulares... Costa Rica no va a ser una alfombra de la Corte IDH, de la OEA ni de la ONU"[2].  Bastó que dijera palabras como “soberanía” e “intromisión”, para que ello operara una reacción que nadie vio venir, miles y miles de electores se volcaron a favor del candidato[3], había una amenaza exterior, y desde luego miedo, ¿a qué? pues no lo sabían, las cosas que están expuestas claramente no son temibles, se teme a lo desconocido, al “Coco”, es tal el horror ancestral que provoca, que sin haberlo visto nunca, le tememos y sin saber lo que es, nos meamos de pavor en la cama. Pero al menos para ese electorado medroso, ya había un defensor de la soberanía, de la familia y de los valores cristianos.[4]
El miedo opera de una manera curiosa, ¿qué daño puede causarme que dos personas que se aman formalicen su convivencia ante el Registro Civil?, ¿Qué daño puede causarme que una persona pueda registrar el nombre de su preferencia en el Registro Civil y de ser Mario pasar a María?, ¿Qué daño puede causarme que dos hombres o dos mujeres adopten a un niño o una niña y pongan lo mejor de sí para criarle y amarle? (Y cuidadito si no, pues para eso tenemos leyes e instituciones que imponen el cumplimiento de esas obligaciones para todos y todas los que tenemos la dicha, la alternativa y la opción de ser padres) La verdad es que muy poco cambiaría para los que según la ley podemos casarnos, y seguramente que poco, pero para bien, para las personas antes invisibles, antes marginadas, que podrán disfrutar de cosas tan cotidianas para el resto.
¿Qué pensaría Jesús de Nazareth de estos cambios, un tipo acostumbrado a predicar y convivir con publicanos (traidores), prostitutas (no necesariamente trabajadoras sexuales), leprosos (la enfermedad era la marca de su pecado), extranjeros (romanos invasores y samaritanos) y niños, viudas y pobres (la pobreza también era la marca del pecado)?, según yo, lo vería encantado, yo imagino a Jesús en las marchas del orgullo LGBTI, abrazando, consolando y dando amor, su predicación siempre fue para los que tenían hambre y sed de justicia.
A los que temen una lluvia de fuego, terremotos y huracanes venidos de la ira de Dios, les digo que no fue por estas cosas que Sodoma y Gomorra fue destruida, sino por su intolerancia, su odio y miedo. (Pero de esto voy a referirme en otro espacio).
Cuando muchas personas, todas de buena fe, vieron el avance del precandidato de Restauración Nacional ganar en primera ronda, y con una buena posibilidad de ganar las elecciones, también sintieron miedo, más que eso, pánico. Tampoco tenían muy claro el rostro del “Coco” por venir, pero sintieron amenazado todo lo que se había logrado. Sí, Costa Rica sí ha avanzado en reinvindicaciones para muchos colectivos sociales antes marginados, muy lentamente, muy parcialmente, pero sí se ha avanzado, es un proceso, y es muchísimo más lo que falta por hacer. Pero sin duda, muchos sectores, feminismos, comunidades LGBTI, ambientalistas, grupos étnicos, etc., en la medida que han logrado organizarse han cobrado relevancia y visibilidad y lo más importante, interlocución y peso en la toma de decisiones. Esto fue tan bien capitalizado electoralmente por el candidato Carlos Alvarado, que finalmente ganó las elecciones, no por su incipiente liderazgo, ni por sus escasas credenciales como funcionario público, ni por su maleable plan de gobierno, ganó gracias al miedo, y las desafortunadas consecuencias de este.
Cuando digo consecuencias, me refiero en primer lugar a la enorme fractura que como nación hemos permitido. Yo, me remonto al año 2008. ¿Recuerdan? Tuvimos nuestro primer referéndum, más que un acuerdo comercial con nuestros vecinos centroamericanos, República Dominicana y Estados Unidos, estábamos decidiendo un modelo de desarrollo. La sociedad costarricense se polarizó entre un Sí y un No categóricos al TLC. No hubo posibilidad de consensuar nada, menos un proyecto país, las reglas ante nuestra incapacidad de construir acuerdos era “todo o nada”. Y en medio de una campaña en que ambos bandos con y sin razón pronosticaban catastróficas y nefastas consecuencias, finalmente ganó el miedo o, mejor, ganó el que metió más miedo. Desde entonces, (posiblemente antes) nuestro país divaga inercial entre las corrientes hegemónicas de su entorno, como país somos una hibridación curiosa entre Libre mercado y Estado gestor, pero carente de un proyecto nacional.
Creo que no hay tema en la agenda país que no sea abordado hoy día desde posturas intransigentes, incapaces de transmitir y persuadir adecuadamente con su mensaje[5], preferimos poner músculo y gritar con intransigencia: “todo o nada”. Pero según yo, un proyecto nacional no es un trofeo que solo puede levantar el triunfador, y tampoco es una competencia que se gana en el último minuto como si fuera un partido de futbol.
Y el miedo continúa, nos arrastra, en medio de la oscuridad tememos el ataque final, el zarpazo del “Coco”. Ahora es el mal llamado “Plan Fiscal” un colorido caleidoscopio con más versiones que la Biblia. Pero es todo menos un plan, más bien un intento desesperado por gravar cuanto bien y servicio sea posible para reducir el déficit fiscal y generar confianza en los acreedores, inversores y calificadores externos. No toca para nada las generosas exenciones fiscales que privilegian económicamente y poco por fortalecer institucionalmente al ente recaudador (dicho fortalecimiento exige más acciones del Ejecutivo que leyes del Legislativo) El resultado ahora es una enorme disensión entre sectores, todos, eso sí, con igual derecho a incidir (para eso es la democracia, ¿o no?) y ninguno con la capacidad de imponerse sobre todos (lo que sería una tiranía) por lo que seguramente, al final saldrá aprobado en alguna de todas sus versiones
No se crea que este “plan fiscal” reducirá el déficit fiscal, el gasto público y mucho menos el endeudamiento, tampoco va reactivar la economía como místicamente espera el presidente del Banco Central de Costa Rica[6]; al cabo de muy poco tiempo, las capas medias más empobrecidas (pues sus ingresos no aumentarán) y más enojadas reaccionarán mucho más violentamente que en la reciente huelga, y este gobierno ya no tendrá ningún as bajo la manga y se eximirá y repartirá culpas, y ni modo, parece condenado a repetir la historia.
Mediáticamente se ha culpado al gasto público, el cual crece y crece sin control por culpa de los rapaces e improductivos funcionarios públicos y las pensiones de lujo, (más o menos), de esto me voy a ocupar también en otro momento[7], anticipo, eso sí, que es necesario hacer más racional y eficiente a la que prefiero llamar “inversión pública” y a la inevitable, keynesiana y cortoplacista pero necesaria “distribución de la riqueza” (recuerden que en ningún país del continente se ha incrementado más la desigualdad económica en los últimos años como en Costa Rica)[8], pero reducir el gasto público, así como así, no es algo que simplemente se decreta o legisla, hasta donde yo sé, no existe ninguna nación en este sistema solar que necesite invertir menos en salud, en seguridad, en infraestructura, en educación, en administración de justicia, y en otras actividades, algunas de ellas  menos sexis y rentables para el mercado y sus inversionistas como son los pobres. Por el contrario, las demandas de la sociedad, siempre se incrementan, y con ellas, la inversión para satisfacerlas, reducir la inversión pública no es ahorro, (ahorro es tener cuentas y títulos en el banco ganando intereses) también puede estrangular la economía local.
Dice la Ministra de Hacienda: “si los diputados no revierten algunos de los cambios que aplicaron recientemente, con los cuales redujeron los alcances del plan fiscal, habrá que compensar los recursos recortando abruptamente las inversiones estatales. Al respecto, no prevé cierres de instituciones, pero sí “reacomodos” de presupuesto o inversión que serán “dolorosos”. Incluso mencionó la posibilidad de “bajar el número de empleados”.[9]
Y agrega el presidente Carlos Alvarado: “Hago un llamado a que hagamos lo correcto como país. Erosionar el plan fiscal es un error porque podría provocar que tengamos que volver a la Asamblea Legislativa después o, incluso, comprometer nuestra economía. Si hacemos un plan fiscal insuficiente, no convencerá ni a las calificadoras de riesgo ni a los organismos internacionales de nuestro compromiso real con resolver el tema fiscal”[10]
Así comienzan a escucharse las voces del miedo, (y las falacias) así se escucha un gobierno de rodillas ante los organismos financieros internacionales (FMI, BM, OCDE, BID) de los que no somos acreedores (la mayor parte de la deuda pública es ante entes privados, no multilaterales), de rodillas ante las calificadoras de riesgo (con las que no tenemos compromisos ni obligaciones), la soberanía no está amenazada por la Corte interamericana de Derechos Humanos y el derecho internacional, (como creyó el Excandidato Fabricio Alvarado) pero sí que la está por el chantaje de especuladores y entes privados como las “Calificadoras de riesgo”[11].
La actual administración ha comenzado a asustarnos con una crisis económica y social como la de la década de los ochentas, o peor, como la crisis de Grecia en el 2008, miedo, lo único que le queda es el miedo.
No se crea que cada nuevo colón recaudado será para educación, salud, infraestructura, seguridad, u otras inversiones sociales, todo será para los que se enriquecen prestando plata al Estado, y para “muestra un botón”: la señora Ministra de Hacienda corrió a pagarles a los acreedores, sin aval del Legislativo[12] para no caer en default, para cumplir con nuestras obligaciones, con el beneplácito del presidente Carlos Alvarado[13]. Mal precedente. Aunque están claras las prioridades de la administración.
Lo cierto es que la sociedad costarricense está dividida, no hay un verdadero consenso sobre el “Plan Fiscal”, la administración pide apoyo y sacrificio sin convencer, mientras pierde respaldo en la Asamblea Legislativa, y ataca con sus pocos aliados a los sectores sociales que le adversan en la reciente huelga. Una huelga de desgaste, que nos afecta a todos y todas y que fractura más a la ciudadanía. El miedo divide, ocurrió durante las elecciones presidenciales, y está ocurriendo ahora en la actual administración.

Germán Hernández.





[1] En la encuesta de OPOL del mes de noviembre de 2017, Fabricio Alvarado estaba en el contaba con apenas un 7,1% de apoyo entre los decididos a votar. https://www.elmundo.cr/encuesta-alvarez-30-castro-245-piza-119/
[2] https://www.nacion.com/el-pais/politica/respetarian-los-candidatos-la-orden-de-la-corte/WZ2NYNQCPBANTEXHHZBN2OSK6Q/story/ A esa misma pregunta, el candidato ganador en segunda ronda Carlos Alvarado dijo:  "Sí. Comparto plenamente la opinión emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual está reflejada y es coincidente con lo planteado en nuestra campaña, basados en nuestra profunda creencia en la igualdad y la defensa de los Derechos Humanos". Lástima que mintiera, pues recién presentó ante el plenario legislativo un proyecto de ley que crea una figura paralela pero que no es matrimonio igualitario. https://www.crhoy.com/nacionales/presidente-admite-que-convoco-uniones-civiles-por-consideracion-al-pusc/ . Para el presidente pesa más su compadrazgo con el PUSC, que el 1.322.908 de electores que respaldaron su elección.
[3] En la encuesta de OPOL del mes de enero de 2018, Fabricio Alvarado estaba en el primer lugar con un 26% de apoyo entre los decididos a votar. 
[4] Tanto así, que al final, Fabricio Alvarado ganó la primera ronda electoral con 24,99% de los votos. http://resultados2018.tse.go.cr/resultadosdefinitivos/#/presidenciales Y aunque perdió en la segunda ronda electoral cayó derrotado con un 39,41%. Cabe decir que obtuvo 860.388 votos. Esto no es despreciable, Hemos tenido presidentes y presidentas electos con menos de la mitad de esos votos. http://resultados2018.tse.go.cr/resultados2darondadefinitivos/#/presidenciales
[5] La componenda entre el actual gobierno del PAC y el PUSC no ha demostrado ser un intento aglutinador de voluntades y propósitos, más bien, parece un desesperado intento por mantener un mínimo de gobernanza para el Ejecutivo, que sigue defraudando al electorado y con prácticamente ningún margen en el Legislativo y su precaria fracción. He dicho anteriormente que el PAC selló su derrota en la primera ronda electoral, la segunda ronda solo sirvió para nombrar al jefe del Ejecutivo.
[6] En entrevista al Semanario Universidad en su edición del 23 de agosto, Rodrigo Cubero actual presidente del BCCR dijo: “De aprobarse en el corto plazo la ley, en la Asamblea Legislativa, como estamos optimistas se va a aprobar, esperaríamos que se dé un golpe positivo en la confianza de los inversionistas y de los consumidores, que reactive la economía.” ¿Cómo se explica que los desconfiados consumidores e inversores súbitamente recuperen la confianza? Eso es un misterio que no se molesta en explicar.
[7] Curiosamente los gurús económicos que nos iluminan desde la prensa nunca cuestionan los contratos outsourcing, la tercerización de servicios, alquiler de inmuebles, ni las obras por contrato que engrosan las billeteras de un pequeño grupo de inversores privados con fondos públicos, no hay evaluaciones de eficiencia, ni de impacto ni sostenibilidad de ellas, y representan dos tercios de todo el gasto público y que también crecen y crecen y crecen.
[11] Las calificadoras de riesgo son empresas que más que predecir, desestabilizan economías, https://www.20minutos.es/noticia/691603/0/agencias/calificacion/deuda/ Fueron absolutamente pusilánimes en predecir la crisis global del 2008, sus modelos para calificar las economías son desconocidos, no existe la menor transparencia en sus calificaciones y  representan los intereses de sus clientes, e incluso han chantajeado a gobiernos y transnacionales que no se sujetan a sus mandatos. Esto sí que es una amenaza a la soberanía.

16/7/18

Mundo cruel – Luis Negrón




Nueve textos, menos de cien páginas, relatos escritos con una prosa limpia, vernácula y filosa; sencillos, pero de una sencillez engañosa, porque la elaboración de estos textos, tanto en forma como en trama, implican una intuición en el manejo de los materiales compositivos que solo el oficio y el genio otorgan.

Y es que Negrón sabe cómo contar y hacer relatos de lo más cotidiano, desde recados escritos en papelitos en “Por Guayama” o una simple charla telefónica en “La Edwin” o un diálogo incidental en “Junito” y “Muchos” en fin, todo en el entorno cósmico y local de Santurce, Puerto Rico, es un lugar más y es todo el mundo, a Negrón le calza como a pocos la máxima de Tolstoi.

Hay una picardía en sus personajes, ácida y triste, una forma de resignación para los que sobreviven, para los que se afirman con una discreta dignidad personal en su modo de vida, sin eufemismos, sin consignas ni corrección política, todas locas y maricas, enamoradas, tratando de seducir a los chicos guapos, de comer y pagar la renta, es un mundo cruel para ellas, para ellos, visto desde fuera y el confort heteronormal; no se trata de héroes ni antihéroes, tan solo gente sencilla que trata de sobrevivir.

Luis Negrón


En unos relatos abierta y directamente homoeróticos, el autor tiene una ventaja y un plus más: sabe contar con naturalidad lo que tiene de repugnante para las viejas beatas, los fundamentalistas y para los más homofóbicos, pero es que lo cuenta con tanta sinceridad, que está claro que este autor es magnánimo y amoroso hasta para quienes lo odian sin conocerlo.

Que hermoso libro nos regaló Negrón, y como es maña y vicio mío, siempre me gusta destacar un texto en mis reseñas, y ese es “El Jardín” una delicada pieza llena de ternura, y de dolor, donde lo sacrificial llega hasta lo absurdo, y solo quedan unas migajas de dignidad para sobrevivir.

Sobrevivir, sobrevivir, qué mundo tan cruel.

Germán Hernández



4/7/18

Julio Cortázar

Julio Cortázar



Es julio y es el mes de Julio, Cortázar desde luego, y aquí pueden descargar su obra en formato epub en los siguientes links.
  

       
        
Sobre el autor el Proyecto Striptorium dice:

Fue un escritor, traductor e intelectual argentino nacido en Bélgica y nacionalizado francés.

Se le considera uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, comparable a Jorge Luis Borges, Antón Chéjov o Edgar Allan Poe, y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal y donde los personajes adquieren una autonomía y una profundidad psicológica, pocas veces vista hasta entonces. Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el Surrealismo.

Vivió buena parte de su vida en París, ciudad en la que se estableció en 1951, en la que ambientó algunas de sus obras, y donde finalmente murió. En 1981 se le otorgó la ciudadanía francesa. Cortázar también vivió en Argentina, España y Suiza.



27/6/18

Mircea Cărtărescu

Mircea Cărtărescu



Comparto la obra en formato epub del escritor rumano Mircea Cărtărescu , espero que disfrutes su lectura, podés descargarte todos sus libros en los siguientes links



Sobre el autor el Proyecto Striptorium dice:

Autor imprescindible para unos y objeto de la ira implacable de otros.  Lo cierto es que su producción literaria no deja indiferentes a los lectores, a los críticos ni a los intelectuales de su país. Cărtărescu nació en Bucarest en 1956, estudió en la Facultad de Letras de la capital y se convirtió, desde bien temprano, en líder de opinión entre los jóvenes poetas que frecuentaban el Cenáculo del lunes, a cargo por aquel entonces del prestigioso profesor y crítico literario Nicolae Manolescu. Marcado profundamente por esa experiencia, nunca ha dejado de repetir  que los años de estudiante universitario constituyen su «estado espiritual» predilecto. Desde 1989, Mircea Cărtărescu es profesor de la misma Facultad de Letras de Bucarest, ha coordinado un selecto taller de escritura del que han salido algunos de los jóvenes autores más interesantes del momento y participa como profesor invitado en las más prestigiosas universidades europeas.

Su actividad literaria nace en el ámbito de la poesía y se ve bendecida por el éxito temprano: su primer libro de poemas, Faruri, vitrine, fotografii (Faros, escaparates, fotografías, 1980), obtiene el premio al mejor autor novel por parte de la Unión de Escritores de Rumania. Tras dos incursiones más en el mundo de la poesía, Cărtărescu publica su primer volumen de prosa titulado Visul (El sueño), en 1989, tan sólo dos meses antes del estallido de la revolución que acabó con la dictadura de Nicolae Ceausescu. El Ruletista abría la serie de historias interrelacionadas que lo componían. Sin embargo, este relato no superó el control de la censura comunista que lo consideró demasiado violento y el autor se vio obligado a renunciar a él y a aceptar la mutilación de parte de los otros relatos. Hubo que esperar hasta 1993 para ver publicado El sueño en su totalidad, esta vez bajo el título original de Nostalgia —un título que tampoco había sido del gusto de los censores comunistas y que, en realidad, estaba inspirado en la película del mismo nombre del director ruso Andrei Tarkovsky—. A éste le siguieron Travestí (1994), Orbitor (Cegador), Enciclopedia Zmeilor (La enciclopedia de los dragones, 2002), De ce iubim femeile (Por qué nos gustan las mujeres)...

En un entorno artístico sometido a la escrupulosa labor de los censores del Partido irrumpe la generación en la que se incluye al joven Cărtărescu:  un colectivo de jóvenes autores que aspiran a romper con el lenguaje literario de las generaciones precedentes. No dudan en buscar sus referentes inmediatos en la literatura norteamericana antes que en la europea y seguir la estela de Alien Ginsberg, John Ashbery o Frank O’Hara. Ese movimiento ha sido calificado como «textualismo», «ochentismo» o «lunedismo», pero es la etiqueta de Postmodernismo la que más éxito ha cosechado entre los críticos. Como el propio autor señala, la «Generación de los 80» fue el resultado del esfuerzo por acompasar la literatura rumana con la literatura del momento y por enlazarla, a su vez, con la gran generación de los vanguardistas rumanos anteriores a la II Guerra Mundial: Tristan Tzara, Urmuz o al padre del teatro del absurdo, Eugène Ionesco. A tenor de este planteamiento, más que de Postmodernismo habría que hablar de autores Neovanguardistas. Los autores de esa generación, con Cărtărescu a la cabeza, cultivan con frenesí el mismo narcisismo mimado por la vida urbana o el mismo espíritu lúdico, exaltado y pueril de sus predecesores vanguardistas.

‏ En la obra de Mircea Cărtărescu  late con fuerza, junto a esa vena postmoderna o neovanguardista, otra vena que la entronca en una tradición propia y original de la literatura rumana: el Onirismo que surgió con fuerza en Rumania a finales de los años 60, a pesar de que el régimen comunista persiguió con saña a los poetas y autores oníricos que mostraban la osadía de expresarse en un lenguaje literario que escapaba al control ideológico y que daba prueba —sin duda lo más grave— de una vigorosa libertad interior. Los escritores oníricos recurren al sueño de forma diferente a como lo habían hecho los surrealistas. Para ellos, el sueño no es un simple proveedor de imágenes sino todo un modelo compositivo. La obra narrativa de Cărtărescu bebe de ese mismo filón onírico y está profundamente marcada por la presencia de los sueños, del subconsciente. En palabras del propio autor, «el sueño no es una huida de la realidad, es una parte de la realidad trenzada de forma inseparable con todo lo demás.» Mircea Cărtărescu se sirve de la actividad oscura del subconsciente, provocada por una lucidez exacerbada, para bucear en la cara oculta de la realidad. Y es que es la lucidez extrema, que a veces se confunde con la locura, la única capaz de abrir esa «puerta dibujada en la pared».