Variaciones para una ficción


"Variaciones para una Ficción", es mi primer libro impreso, cuya edición estuvo a cargo de la Editorial EUNED en el 2010. Se pueden leer algunos de los textos que lo componen aquí.

"Variaciones para una Ficción" está a la venta en las librerías de la UNED, en Libros Duluoz y en la Librería de la UCR en San Pedro, también puede adquirirlo en línea en la Librería Legado

A continuación algunos comentarios y reseñas sobre mi libro:



Con ironía y una pluma punzante y vertiginosa, Germán Hernández conmueve profundamente con sus cuentos que son como una fuerte sacudida que hace volver el rostro hacia donde no queremos mirar casi nunca. Estas historias son apasionantes, entretenidas, feroces, están bien contadas y encierran una dura crítica a una innegable realidad de la sociedad actual. Hay un tono original y desgarrador en los cuentos de Hernández que, con acierto ha publicado EUNED, una editorial que vende sus libros exclusivamente en sus propias librerías de San José, Cartago y Heredia.


Carmen juncos
cjuncos@larepublica.net



"Variaciones de una ficción" se presentó con gran éxito

En una noche oscura, la cual avisaba que pronto vendría la lluvia, Germán Hernández presentó su primer libro “Variaciones para una ficción”, publicado por la Editorial UNED, un libro con varios cuentos que según afirma su escritor puede ser leído por cualquier tipo de público. El Instituto de México, ubicado en los Yoses fue el escenario en el que se pudo presenciar este nuevo nacimiento. 
Germán Hernández comenta que la creación de su libro tardó aproximadamente diez años con lo que logró un proceso de maduración que aunque fue largo valió la pena. Su inspiración para escribir viene de una necesidad, él lo compara con el acto de respirar, para el cada cuento es como un “pequeño exorcismo” con el que puede expresarse.

Este escritor costarricense ha escrito varios textos los cuales aún no se publican, entre ellos una novela cuyo título no deseó revelar y que espera que pronto sea publicada. También ha escrito algunos otros cuentos y un poemario el cual no cree será mostrado al público.

“Son textos viejos, fueron escritos de diez a quince años atrás, fue una etapa muy juvenil. Me gustó añejarlos. Cuando los rescaté, ya no me sentía vinculado sentimentalmente con ellos y eso aventajó la publicación”, comentó Hernández. A sus 37 años dice que este libro no es suyo sino de la gente, desea que el público se apropie del libro.

Durante la presentación, Warren Ulloa escritor costarricense, quien fue uno de los  acompañantes de Germán en la mesa principal, afirmó que el lanzamiento de este libro es algo heroico ya que el género cuento es muy complejo y “Variaciones para una ficción” logró el objetivo.

Para el escritor, la sola presentación de su libro era difícil, por su personalidad pero sus amigos y familiares lo convencieron de dar este gran paso. También confiesa que a pesar que lo apasiona la lectura y escribir, titular para él es complicado. El titulo surgió con ayuda de la editorial quienes vieron que éste se acercaba mucho al contenido. 

"Los invisibles" y "La Broma" son parte de los cuentos que podrá encontrar en “Variaciones de una Ficción” el cual ya está disponible en todas las librerías UNED  a un precio sumamente accesible. ¡Apoyemos la literatura costarricense!!!!

Tomado de: Club de Libros




Entre el Deseo Profundo y el Talento


Santiago Porras
Como lo señala Cees Nooteboom con respecto a la pintura, la obra de arte debe despertar o colocarnos en la posición de voyeur que todo espectador–lector es. En ese afán el escritor debe apelar a toda su sapiencia y hasta a una dosis de candidez para lograrlo. Germán Hernández no es este último caso, ha esperado más de quince años para publicar su primera obra con la pretensión de que en ella no haya nada fortuito, pareciera que en su libro de cuentos “Variaciones para una ficción” lo ha logrado.

En el cuento “Introducción para los adoradores del sentido” expone la ingeniosidad, digna de mejor causa, con que un maleante birla dinero a un fariseo moderno, convencido de que pertenece a los elegidos y quien abúlicamente da una limosna como quien paga un impuesto a los pobres. Eso lo convierte en doblemente imbécil, pero práctico. Práctico, porque de manera fácil adormece su consciencia y doblemente imbécil porque no solo se lleva su dinero un bribón sino porque tampoco cumple con el objetivo de apaciguar las carencias de los desposeídos. Sensación que no dista mucho de lo que sentimos cuando pagamos impuestos. 

El desconcertante “Psychedelic breaksfast” es la noticia que a veces escuchamos y donde damos por descontado que la irracionalidad es lo normal, sin ahondar en ella; no obstante, creo en Vargas Llosa cuando dice que la ficción es una mentira que encubre una profunda verdad. El (¿kafkiano?) relato “Abrir los ojos y ver” es una buena idea, bien ejecutada, salvo por algunos símiles redundantes. Hay allí  expresiones eficaces como: “acurrucado y autista”, “unos ojillos grises agradecen enfermos”, y, sin duda, ese final: “lo mira con gozo y mansedumbre, comprometidamente, como un ideal” es de lo mejor.

“Principio de realidad” es una muestra de la extraña comunicación que hay entre las parejas. Evidencia el desconcierto de quien ha esperado una acción y cuando la enfrenta se percata de que no estaba preparado para recibirla o para actuar en consecuencia, optando por refugiarse en el silencio. De “La consigna era mantener el fuego encendido” solo destaco la muda del narrador en víctima. En “la broma” hay un buen manejo de dos aconteceres que se superponen más en las mentes del narrador y del narrador–protagonista que en la realidad. La muda de la voz narradora está casi imperceptiblemente lograda, lo que supone un acierto. El sentimiento de soledad se percibe en la imprudente actitud del protagonista, incitada más por su desesperación que por algún indicio de la mujer.

En “Anestesia” un asunto baladí da lugar a una historia angustiante, que termina por resolverse, si así puede decirse, con un ahondamiento de la causa de la angustia, porque la otra historia, la del amor, prevalece sobre esa angustia, pese a que el protagonista se cuestiona que la vida se le manche con actos absurdos. “Intuición” lleva al lector desde la perspectiva de un desesperado viajero en un vehículo hasta convertirse en un desamparado peatón. Es el relato que mejor conduce a la reflexión, seguro porque a menudo solemos representar y trocar esos papeles. De “Los invisibles” qué se puede decir, si yo tampoco los vi y esta vez las cosas estuvieron bien a no ser dos gazapos que hay en el libro.

“Variaciones de un tema de Maigret” son las historias que construyen “una” historia desde varias perspectivas, a veces empleando una expresión más literaria que real en los pensamientos y palabras de los personajes. En ese ejercicio describe lo peor de la ciudad y desnuda la inhumanidad de los medios de comunicación manejados e interpretados por personas con suficiente universidad, menos inteligencia y mucha frivolidad, que buscan convertirse en el objeto de la noticia, más que en el medio para conocerla (como debería ser). Y a juzgar por la popularidad que buscan y alcanzan esos personajes, les está yendo bien, en un país donde buena parte de la gente es alérgica o hasta siente repulsión por la cultura profunda. ¿Qué socavones existen en las mentes de los telespectadores ticos para que “disfruten” las desgracias de los pobres y las frivolidades de los ricos? Aquí se materializó el eslogan de los franquistas: “Muerte a la inteligencia”.

Aunque sea poco perceptible Germán denota alguna empatía con los personajes marginales de sus relatos, algo que los jóvenes escritores actuales parecen mirar con recelo y evitan. A San José de Costa Rica él la enfatiza como el teatro de sus cuentos, pero también pudieron haber tenido lugar en cualquier otra ciudad.

Todos nos debatimos entre la incertidumbre de Coleridge de si al escribir obedecía a un deseo profundo o al talento, de seguro Germán no se habrá librado de esa duda, no obstante, por lo que le conozco lo suyo es el talento. Desde mi perspectiva o prejuicio, más historia, menos autocensura y la misma cultivada prosa le van a hacer bien a sus futuros relatos. 

Esta literatura de Germán Hernández se enmarca dentro del hastío existencial con que escriben (y a lo mejor hasta viven) muchos escritores contemporáneos; no hay esperanza para sus personajes y, ¿por qué no? tampoco para el autor ni para la humanidad. No creo que, por ejemplo, los aficionados a las frivolidades estén interesados en leer escritos como los de Germán Hernández, ¡qué pena por ellos, se pierden a un autor que los desnuda!

Santiago Porras



Variaciones para una Ficción visto por Warren Ulloa

Warren Ulloa
Germán Hernández debuta literariamente a los 37 años, la misma edad en la se retiró Luís Antonio Marín, y en la que Walter Centeno anunció su despedida. Sin embargo, una buena edad para publicar un cuentario. Variaciones para una ficción es el título que da pie a la ópera prima de Germán Hernández, publicado por la editorial de la Universidad Estatal a Distancia.

El libro contiene veinticuatro relatos divididos en dos grandes apartados. De entrada el texto que le da la bienvenida al lector es -si leemos entrelíneas- la huella dactilar del concepto de esta colección de relatos. Personajes que transitan a través del pasillo del hastío, de la cotidianidad absorbente que hace de sus vidas -según el autor- inocuas, seres que terminaran siendo una simple cifra en un ampo de alguna oficina gubernamental.

Con el vértigo de una prosa cuidada y consciente de que el lector en estos tiempos no está para perder el tiempo en nada que no lo entretenga (por esa razón series como Mad Men arrasan en los Globos de Oro o los Intrusos o Siete Estrellas se mantienen incólumes en la televisión nacional) Germán hace de su libro debut un texto legible y fluido. La nota de contraportada de este cuentario dice: \"es un ejercicio narrativo de destrucción y registros que por atroz se vuelve cotidiana, y por real adquiere matices fantásticos\". En efecto, Germán logra destruir la parsimonia de la simple observación de aquello que desfila frente a sus ojos y va más allá del detalle con un tratamiento poco usual en nuestros lares: el de un narrador misericordioso para con sus personajes.

\"Introducción para los adoradores del sentido\" es un título con rasgos muy marcados de cierta metafísica aplicada a la cotidianidad. Es un texto que terminada su lectura deja en el paladar del lector un sabor inquietante y le hace saber que se encuentra a puertas de un libro cuya realidad del día a día no son más que bichos amorfos que descansan en el sótano húmedo de nuestra conciencia.

En \"Psychedelic Breakfast\" topamos un relato que abarca una sola página, espacio suficiente para mostrar un potencial visceral cargado de humo negro; el personaje principal ni se inmuta tras un acto extraordinario para cualquiera de nosotros. Él sigue adelante con su día y sale a comprar el desayuno como si tal cosa.
\"Abrir los ojos y ver\" es uno de los puntos altos de la colección. Por acá Germán se asienta en su labor de narrador y de cuentista para relatarnos una historia con tintes gore, término acuñado en el cine explícito de violencia y terror que Germán con delicadeza logra maquillar a través de un lenguaje poético transformándolo así en un cuento hermoso y alegórico.

Más adelante encontramos \"La Broma\", un texto narrado en dos planos intercalados entre el hombre que ve y desea, y la mujer objeto del deseo. Un juego sicológico que toma matices relevantes y nos muestra esas pequeñas y secretas obsesiones que solemos experimentar en los momentos menos esperados. El zoom a esas pequeñas cosas, diría Serrat, que Hernández escudriña hasta ver su morbo de mirada aguda y punzante, satisfecho.

\"Soñaba para escribir mis sueños\", explicaba Georges Perec con respecto a su libro La Cámara Oscura. Germán, a diferencia de Georges Perec, escribe sus pesadillas y no solo las escribe sino que las vive, las respira, las mastica y las vomita. \"En Anestesia\" nos presenta entonces otro juego alegórico, donde lleva al personaje principal a rozar situaciones límites pero nunca hasta ahí, sin cruzar al sufrimiento mismo. Se presenta como un Dios del Antiguo Testamento que enseña el fruto prohibido pero no permite tocarlo. Aquí lo importante no es la historia como tal sino la afrenta que nos pone en frente Germán y resolver el cómo actuaríamos en situaciones como esta donde no hay dónde ir, y solo queda sobrevivir.

Muchos de los relatos de la primera parte son bastante económicos y es ahí cuando Augusto Monterroso aflora completamente entre las líneas de Germán. Por ejemplo, \"Principio de realidad\", \"Los invisibles\", e \"Intuición\" son muestra de ello. No obstante el modo de hacer literatura por parte de Germán, en su bagaje de lector que al final de cuentas se transforma en eso que se llama odiosamente, \"influencia\", se lograr percibir en este libro no solo la mano de de Monterroso, sino también de autores como Juan José Arreola, Raymond Carver y Anton Chejov. Todos ellos al igual que Germán tienen esa brevedad del lenguaje y esa capacidad de encapsular el tiempo y la realidad para parirles en un solo párrafo.

A partir del segundo apartado (titulado Variaciones de un tema de Maigret) el cuento propiamente dicho se transforma y le da paso a estampas narradas polifónicamente; acá no hay personajes, no hay tramas y si los hay la propuesta no es tanto por ellos sino como un mecanismo de adivinanza en el caldero de la experimentación.

Esta segunda parte es un homenaje al escritor franco-belga Georges Simenon y su personaje el detective Maigret. De alguna forma Germán Hernández se encarna en el papel del detective Maigret y empieza esa búsqueda dentro de su propia obra, el detective/escritor que se consume en un delito que no se cometió. De ahí viene quizá la mayor variación del Maigret que deja las calles europeas y transita por los callejones hediondos de San José.

La primera historia es de una periodista y un crimen y de cómo ese crimen puede variar producto del cristal con el que se mire. Germán bautizó estas experimentaciones con el título que da pie en parte, al nombre del cuentario: Variaciones I, II, III y IV. Luego de las variaciones Germán continúa en esa búsqueda experimental como quien quiere encontrar un delito, un asesinato, un crimen. Los restantes textos que componen las Variaciones son estampas narradas a manera de ópera, que no obstante terminan distrayendo al lector. Germán logra entonces que su primer obra se mantenga en la balanza entre un libro de cuentos y un experimento narrativo.

Aún así nos queda el antojo de nuevas historias que estén más a la altura de su prosa, ya que en esa tendencia de renovación, de experimentación, de búsqueda del delito como Maigret, este libro pierde potencia e ingresa en arenas movedizas. Variaciones para una ficción viene a engrosar la obra de esa camada de jóvenes prosistas que poco a poco viene haciendo ebullición, pidiendo un cambio generacional y buscando las grietas de luz para mostrarse, para que los lean y para abrirse paso ante tanto poeta. Germán refuerza con este libro a ese grupo, cada vez más grande que hace la presión para tumbar esa puerta y buscar nuevos lectores.

Warren Ulloa 



Entrevista en el programa Punto y Coma sobre Variaciones para una Ficción

El presente video, es la entrevista que me realizara la querida amiga, escritora y periodista Evelyn Ugalde en el programa que conduce: Punto y Coma. Dicha entrevista fue el año pasado, y en ella nos referimos a nuestro libro de cuentos "Variaciones para una ficción" entre otros tópicos.

Espero que la disfruten.




Variaciones para una ficción visto por Alexánder Obando

Alexánder Obando
Variaciones sobre una ficción, de Germán Hernández, salió de las prensas este año pasado con muy poco respaldo mediático. ¿La razón?: "Guega" Hernández no ha publicado nada anteriormente (pese a tener 37 años) por lo que no es un nombre conocido en el medio literario; a household name, como dirían los anglosajones.

Y bueno, tampoco ha sido parte de sonados eventos políticos o intelectuales en nuestro país. No ha sido embajador de Costa Rica en países europeos o en organismos internacionales, por lo que no ha logrado los enlaces, las conexiones, las "patas" y las relaciones que sí han logrado los que escriben y han ostentado alguno de esos cargos. (Con la siempre honrosa excepción de doña Carmen Naranjo).

Y pese a ello, Germán es sindicalista... y teólogo... y economista. Y además es poeta y narrador. Es decir, no tiene que recorrer el mundo con Las botas de las siete leguas para convertirse en un tipo culto, entrenado e intelectualmente sobrio, con la obvia ventaja, como es de esperarse, que todo esto influye poderosamente en su narrativa.

Es un hombre entregado a su oficio de artista en los breves momentos de ocio que sus múltiples actividades le permiten. (Ya sé, frase cliché, pero muy cierta).

Lo visité una vez en 1997 y mi anfitrión me enseñó el germen de lo que sería este cuentario. En ese momento me pareció más una novela experimental que una colección de cuentos; un trabajo lleno de muchos aciertos pero bastante mal escrito. Sin embargo, Guega es un hombre prudente. No cede a la tentación de publicar un típico batiburrillo de inmadurez juvenil y a la vuelta de 13 años tengo en mis manos un libro muy sólido, muy bien escrito y bastante arriesgado por demás.

El colega narrador Warren Ulloa afirma no gustarle mucho la segunda parte del libro: "en esa tendencia de renovación, de experimentación, de búsqueda del delito como Maigret, este libro pierde potencia e ingresa en arenas movedizas". Curiosamente soy de pensar totalmente opuesto al de mi amigo Ulloa. Es en la segunda parte donde el libro efectivamente toma riesgos, y resultan ser riesgos valiosos. Bajo el tenue encubrimiento nomenclatural de la ópera se despliega una obra paralela que es ópera, narración y trama, todo a la misma vez. Los textos de enumeraciones devienen entonces en letanías arquetípicas que si bien no son parte de la fábula propiamente dicha, sí ayudan a decorar el entorno con el contexto físico del caso, es decir, estos "cuentos" extraños hacen de utilería y tramoya para los relatos en torno a ellos. Ingenioso modo de cargar el ambiente con la parafernalia requerida para una verdadera puesta en escena.

También debo mencionar la redundancia de títulos y subtítulos, o al menos la parodia y el parafraseo de los mismos. Este recurso le termina dando a toda la sección la unidad que otros le podrían estar reclamando por medio de la fábula. Sí, claro, es un albur, un riesgo premeditado (a lo largo de muchos años) pero cumple el cometido que siempre debe cumplir la experimentación en el arte literario: ampliar las fronteras del lenguaje y los significados más allá de donde han sido llevados por los convencionalismos al uso. Y es aquí donde vale la pena recordar que la literatura es un río y no un estanque. Siempre está en movimiento y aunque se pueda devolver (como cierto tributario del Amazonas) nunca se detendrá del todo. Digo, si es que no estamos hablando de la literatura de don Jacques Sagot o de algún otro respetable foslilizado.
  
En lo que sí estamos de acuerdo los presentadores Warren Ulloa, Santiago Porras y quien escribe es que con Variaciones para una ficción se hace una importante contribución a la narrativa joven de Costa Rica. (Dentro de los cánones internacionales, nadie en literatura deja de ser "joven" hasta después de los cuarenta años). Así pues, es poco relevante que al lector Warren Ulloa le gustara más la primera parte o que al lector Alexánder Obando le gustara más la segunda parte, cuando lo que está en juego es la totalidad del texto. Sí, es un texto bueno y vale la pena leerlo. Pero es un libro para gente que quiere leer para vivir un buen rato y no para matar el tiempo. La literatura que solo "mata tiempo" usualmente también mata los cerebros de sus lectores. O como dijera en su intervención Santiago Porras: No creo que [...] los aficionados a las frivolidades estén interesados en leer escritos como los de Germán Hernández, ¡qué pena por ellos, se pierden a un autor que los desnuda!

Alexánder Obando
Canícula del 2011.


  
Verny Campos
Tengo que confesar, no sin gran vergüenza, que no he sido un gran lector de literatura costarricense, pero esto no es nada que no pueda cambiar, sobre todo con alguna motivación. Y qué mejor motivación, cuando uno es un adicto a la lectura, que encontrarse un buen trozo de literatura: “…ella le demostró sencillamente que podía caminar por las calles, hacer el amor, comer, vestirse y soñar sin su ayuda, a cambio le dejó ese paisaje cotidiano donde todo lo demás se fundía con lo suyo”, fragmento del cuento “Abrir los ojos y ver”, incluido en Variaciones Para una Ficción, el cuentario de Germán Hernández que en ésta ocasión los invito a leer.  Un tono para mí distinto y novedoso dentro de la literatura costarricense, sin poses de intelectualidad barata ni tampoco ruidos de temas autóctonos-exóticos para conmover sentimientos nacionalistas enclenques del tipo “apoyemos el talento nacional”. Germán se dispuso a realizar un trabajo literario de calidad y lo logró. No sé a usted, amable lector, si un fragmento como el anterior lo invita a la lectura, pero por lo menos a mí, me hace esperar con ansias la próxima publicación del autor.

Ahora bien, comentar un cuentario es una tarea que siempre me ha parecido un poco desventajosa para  el autor, sobre todo porque éste se expone a antojadizas cuestionantes acerca de su selección.  Por supuesto que no es un gran problema, pues evidentemente la selección de unidades de sentido individuales, como lo son los cuentos o los poemas, siempre lleva consigo una voluntad antojadiza por parte del autor también, lo cual resulta en un empate. De todas formas, voy a empezar por hablar del texto que me ocupa hoy precisamente desde la selección y estructuración de sus textos.
A Germán Hernández no he tenido el gusto de conocerlo en persona, sino que apenas hemos logrado hacernos amigos gracias al Facebook, donde Hernández realiza, junto con su blog El Signo Roto, una tarea hormiguística de difusión de la narrativa costarricense y latinoamericana, entre otras cosas. Esa fue la primera faceta que conocí de Germán y fue hasta después que le conocí como escritor.

El texto que aquí comento es su primer libro de cuentos publicado por Euned en 2010. A pesar de ser un libro baratísimo (2 rojos y medio, o 5 dólares, o dos paquetes de blancos, o los pases de la Peri, según se prefiera) fue hasta hace apenas una semana que lo pude conseguir, no está disponible ni en la Universal, ni en la Lehman, ni tampoco, obviamente, en las librerías light de losMalls, entierro en el que, por supuesto, no tiene ninguna vela el autor. Así que tuve que aprovechar el pretexto para irme a meter a Libros Duluoz para conseguirlo y de paso conseguir un par de joyitas más. Supongo que también ha de encontrarse en la librería de la Editorial Costa Rica y en algunas otras por el área de San Pedro, pero en fin, estas cuestiones aledañas no vienen al caso en este momento.

 Variaciones para una Ficción es un texto pequeño, incluso yo, que soy un lector sumamente lento, lo he podido acabar en escasos cuatro días. Goza de dos secciones: I: Introducción  para los adoradores del sentido y II: Variaciones de un tema de Maigret.  Desde el punto de vista meramente formal, a mi juicio la compilación realizada por Hernández no es la propia de un cuentario, sino más bien, la de dos textos por separado, la primera que sí sería cuentario y la segunda, que goza de una unidad temática singular, habría que catalogarla acaso como un micro-novela.  En general es un texto cuidadoso y que claramente muestra un gran trabajo de depuración. Sus variaciones y su principal elemento narrativo no es, sin embargo, la trama o la línea de acción, sobre todo en la segunda parte, detalle que significa el primer reto para el lectorcillo acostumbrado a narraciones del tipo: introducción-desarrollo-conclusión. Su elemento narrativo principal es en el uso lúdico de la enumeración: “… pero uno de los paquetes se vuelca desparramándose por el pasillo, maldice, deja caer otros paquetes, levanta las llaves, se pone de pie y abre, entra en el apartamento, enciende las luces y regresa a recoger todas aquellas cosas, las despacha poco a poco en su sitio, se toma todo el tiempo y limpia los regueros hasta no dejar evidencias…” en otro fragmento del mismo texto citado arriba , o bien, la variación de las enumeraciones que llega a su culmen en “Opera (Reparto)” un texto que si bien no es precisamente narrativa en sí (cualquier cosa que eso signifique), dentro del contexto de la selección, es donde adquiere su valor. En éste utiliza fórmulas como: “Hombres de oficina, con maletines y disfraces, finos lapiceros y agendas llenas de cosas impostergables, gruesas billeteras y autos deportivos, hombres solos, hombres enamorados, hombres con cara de payaso, con cara de policía, padres de familia, borrachos inmóviles…”, etc. En fin, la utilización  constante de la enumeración es un detalle característico del estilo de Hernández y llega a ser quizás la justificación o elemento común para la selección de los textos.

Con respecto a la temática abordada en Variaciones para una ficción, como todo texto honesto y actual que se respete, no es homogénea ni lineal, consta de una oscilación de temporalidades o cotidianidades, acaso paralelas al modo de vida caótico de los habitantes de “San José de Costa Rica”, como gusta de llamar el autor a su ubicación geográfica. En la segunda parte por ejemplo, en la que he considerado casi una micro-novela o un proyecto para una pieza de teatro, el narrador o los narradores, varían desde un anciano que cuida a su esposa enferma, pasando por unas marionetas asesinas, hasta un sucio gato residente de un bar-putero de mala muerte, todos, alrededor del asesinato (¿?) de una mujer que aparece sobre las vías del tren. La propuesta de Germán en su segunda parte es la de múltiples narraciones concéntricas que promueven diversas experiencias de lectura.

En fin, si usted quiere divertirse con una lectura inteligente y quiere enterarse, como yo, de qué tipo de material se estáproduciendo actualmente a nivel nacional, Variaciones para una ficción es sin duda, una lectura obligatoria. No pretendo entrar a sermonear con verborrea del tipo “el tico no lee, por eso estamos como estamos” etc., pero sin embargo, si está cansado como yo de estar viendo gente embruteciéndose con La Teja o si está cansado de escuchar en la tele y en la radio las estupideces de Rodrigo Arias y demás calaña, no se desanime, que ya tiene con qué ocupar su tiempo.

Verny Campos 

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