Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra. Mostrar todas las entradas

19/10/16

Qiu Xiaolong – El caso Mao




Qiu Xiaolong es chino, nació en Shanghái en 1953 y se exilió en los Estados Unidos desde 1988 donde es profesor de Literatura china por variar. Este curioso autor es el creador de la saga policial del inspector jefe Chen Cao, que además de policía es poeta y un evidente alter ego del propio autor.
En sus novelas, la comida y la poesía serán siempre obligadas referencias, eficaz manera de conocer otras culturas, y más eficaz manera de dirigirse al público con un toque de exotismo, dado que sus obras en China han sido “arregladas” y “editadas” para evitar escrúpulos políticos innecesarios, supongo.

Qiu Xiaolong
“El caso Mao” es la sexta entrega de la saga del Inspector jefe Chen, se le ha encomendado una misión encubierta donde deberá encontrar “algo” que compromete la integridad de Mao Ze Dong, ese “algo” está tan oculto que nada en la novela nos lleva hasta ello, y todo lo demás no es más que folclor y exotismo para turistas, nunca había leído una novela tan erudita y tan aburrida como esta.

Pero, ¡cómo disfruté de la gastronomía, de las peculiaridades de la poesía china y su cuidadosa selección! Como sea, el subterfugio de denunciar un sistema encubridor no es más que para el deleite occidental que compra los libros de Qiu. Aunque en las últimas páginas logró inquietarme un poco, es una lástima, pues antes, tuve que devorar 300 páginas entre bostezos…

Germán Hernández.

Si quieres leerla en forma epub descárgala aquí: Qiu Xiaolong - El caso Mao



23/11/15

El pretexto de la novela negra en Costa Rica



"Yo nunca he dicho que mis novelas sean novelas policiacas, ni novelas góticas, ni novelas negras. [....] YO PIENSO QUE SÍ SON NOVELAS NEGRAS. [....] 2. NO PORQUE DÉ LECHE ES UNA VACA. Hacer un razonamiento como el anterior y comentar que mis novelas son policiacas porque, tienen como protagonista un ex detective y existen asesinatos SIN RESOLVER, es un razonamiento torpe y simplón." Jorge Méndez-Limbrick


Que en la trama de una novela cualquiera aparezca una nave extraterrestre u ocurra en el futuro, no lo convierte en ficción científica, como tampoco en un relato que tenga un detective o un crimen por resolver  lo convierte automáticamente en una novela negra o policíaca.

El coqueteo con la stigmatizada literatura de género (de cualquier género)  en nuestra actual narrativa es hoy un fenómeno de desmitificación y renovación; en hora buena, yo lo celebro, por fin los escritores de verdad se dieron cuenta que la otra literatura, la de género (el que sea) tiene igual valor y dignidad, y a veces más que su aburrida obra seria.

Con todo, considero que falta escuela, tradición literaria en la literatura de género, en especial la policíaca en nuestra literatura (todo es novela agraria y realismo testimonial) pese a que hay  antecedentes aislados, pero no una tradición. Por lo tanto podemos decir que el actual “boom policíaco” es una irrupción, una ruptura, en otras palabras “estamos abriendo trocha”.

En el artículo “La hora negra de la literatura costarricense” aparecido este lunes 23 de noviembre de 2015, me llama la atención la lista de obras y autores destacados en la nota: Verano Rojo de Daniel Quirós, Cruz de olvido de Carlos Cortes, El laberinto del verdugo de Jorge Méndez  Limbrick, Ojos de Muerto de Guillermo Fernández,  El año del laberinto de Tatiana Lobo y En clave de luna de Oscar Nuñez. Desde mi anormal opinión, ninguna de estas obras la ubicaría dentro de la novela negra, salvo la de Quirós; diría más bien que dichas obras y autores  se valen, se aprovechan de los recursos narrativos de la novela negra (como recurso metaliterario), pero su intencionalidad es otra (muchos de estos autores lo han confesado más o menos así, como para no darse el “color” de que son escritores de género (el que sea) y siguen siendo serios. En eso son mucho más consecuentes los autores de ficción científica.

Tampoco es que queremos caer en el purismo. Desde los inicios del género se han escrito “reglas” para enmarcar los requisitos de lo que una novela negra o policiaca “es o no”, son célebres las reglas impuestas  como el decálogo del padre Ronald Knox, inglés, y miembro del  "Detection Club"  (que incluía a Agatha Christie, Dorothy Sayers y Chesterton) o bien las veinte reglas del norteamericano.  S.S. Van Dine; reglas que nadie ha cumplido nunca desde luego. Si fuera así cómo imaginarse entonces autores tan singulares como Manuel Vázquez Montalbán o el difuso John Connolly (que se mueve entre lo más pulp hasta lo más gótico) pero siempre dentro del género, es decir, que lo testimonial, lo histórico, la denuncia, lo social, inclusive lo experimental es sustrato, lateralidad, y lo central siempre es lo policíaco, a la inversa de nuestro incipiente género.

Creo que no se debe ser tan generoso de llamar novela policíaca cualquier obra con un policía o un crimen por resolver, así más bien la onda expansiva sobre el estanque literario será tan grande que se disolverá en la indefinición. Por cierto, en el artículo citado de La Nación: ¿de dónde sacó Uriel Quesada que Castigo Divino de Sergio Ramírez  (novela exquisita y relevante) es la “gran disparadora del género en Centroamérica”?

Personalmente, creo que todavía quedan obras y autores por delante para hablar de una novela negra costarricense con toda propiedad y no como pretexto.

Germán Hernández.