24/6/18

Perder la decencia




Yo nada sé ni entiendo de fútbol. Pero sí sé de la alegría de celebrar un gol, de cuando un jugador con picardía y espontaneidad se sale del guion y nos hace soñar con una travesura contra algún gigante invencible. El fútbol es a veces la única alegría de los que sobreviven cotidiananamente atados a sus rutinas, la única posibilidad de trascendencia, no por nada los espectadores creen que sus consignas, camisetas e inflamados ánimos también juegan en la cancha. Por eso duele tanto la derrota para los que tienen tan pocas victorias.

El viernes 22 de junio, en un juego que según expertos, y jugadores fue perfecto y lo dieron todo, acabó definitivamente el sueño de la afición de repetir aquellas victorias de Brasil 2014; siendo realistas, es poco probable que alguna vez se vuelvan a repetir. Lo que extraña es la conformidad de esa selección de futbol que resumía todos los anhelos de un país ingenua y cándidamente futbolero.

Celso Borges, quien quizás sea el más carismático jugador costarricense de todos los tiempos le reprocha a la afición que esperaba todo de él: “que opine la gente lo que quiera”, ¿de verdad? ¿realmente no te importa?, les duele perder, a quién no, pero en la Sele están satisfechos, ellos seguirán adelante, lo dieron todo según sus palabras, pero nunca los escuché pedirle perdón a una afición que lo espera todo, nunca los escuché decir que un resultado menor al de Brasil 2014 (por iluso que suene) era inaceptable, qué pronto tocaron techo estos muchachos, que poco compromiso tienen con una afición que los adora, parece que les basta con los buenos contratos e ingresos en Europa con los que la gran mayoría no podemos ni soñar, que adicionalmente reciben jugosos patrocinios y contratos publicitarios para vendernos refrescos, pantallas, pollo frito, llantas y planes prepago. Esos jugadores han recibido mucho de un pueblo que los idolatra y que hoy recibe tan poco de ellos, ese pueblo tiene derecho a sentirse derrotado, inconforme, molesto y mucho más ante la conformidad de esa selección y su cuerpo técnico, su actitud es una pérdida de decencia, de decoro y de honor.

Hace diez años, en medio de la más dolorosa fractura y polarización social, los señores Kevin Casas entonces segundo vicepresidente de la república y su compinche el diputado liberacionista Fernando Sánchez suscribieron el finado “Memorándum del miedo” una cínica estrategia de miedo, chantaje a la población y descrédito a sus adversarios, la cual fue implementada íntegramente y la cual llevó al pírrico triunfo de las desproporcionadamente mejor financiadas y logísticamente mejor preparadas fuerzas del “Sí al TLC” contra las del “No”. Ambos muchachos se indignaron mucho por la falta de respeto a su correspondencia privada (el Memorándum fue jaqueado de sus cuentas de correo, pero tampoco eran tan privadas, el Memorando llevaba membrete del gobierno de la república) en todo caso nunca pidieron perdón. Y ni falta que hacía, uno renunció a su vicepresidencia y se fue a dar clases a una prestigiosa universidad norteamericana, y siguió siendo colaborador ocasional de la Nación y de CNN, y como recompensa hoy estrecha la mano del presidente Carlos Alvarado que lo ha juramentado para que sirva a la Patria como ciudadano notable para la “Reforma del Estado” (El mismo día en que la Sele de fútbol sale conforme y satisfecha de su eliminación al mundial). Vale agregar que el ex diputado Sánchez, recibió como recompensa por el Memorando irse para el Vaticano como diplomático durante la administración de Chinchilla y parte de la de Solís (Hasta un libro de memorias escribió de esa hermosa experiencia) y regresó al país para ser hoy el flamante Rector de la Universidad Católica. Esas cosas duelen, hay gente honorable que ha dado toda su vida por causas superiores sin recibir nada a cambio.

Pero lo que realmente indigna de todo esto, es que Carlos Alvarado se olvidó muy pronto del millón  trescientas mil personas que lo hicieron jefe del Poder Ejecutivo, del mandato que el electorado le trasladó y de lo pronto que lanzó a la basura su plan de gobierno para abrazar las componendas de Piza y el equipo económico que le impusieron con sus recetas fondomonetaristas fracasadas hace más de treinta años; indigna más la comisión de “notables” que nombra ahora y que juramenta como lo hizo con la sele de fútbol como si de ellos dependiera ahora el cargo que ostenta. ¿Dónde están los grupos de mujeres, de colectivos LGBTI, de ambientalistas, de sindicatos, de campesinos, de las juventudes y personas de buena fe que ayudaron ponerlo a la cabeza del ejecutivo?, ¿tan rápido los desechó?, nunca he entendido el desprecio de la dirigencia del PAC por los sectores sociales.

Al inicio de la gestión de Carlos Alvarado he sido ácido y duramente escéptico, muy en el fondo anhelaba equivocarme en mis críticas, pero ahora que todo está claro, el señor presidente ha perdido todo mi respeto, evidentemente lo mangonean fuerzas políticas que lo han cooptado, no vale ni como escritor (aunque sus mediocres novelas se agotaran en la Librería Internacional que tanto desprecia la literatura criolla).

¿Dónde estabas Carlos hace diez años? Muchos estábamos dando la lucha por un modelo de sociedad, por la dignidad, por la patria, aunque no sirviera de nada. Pero el presidente hoy sos vos, y nos has traicionado y nos has dado una bofetada mientras estrechabas la mano de un personaje indigno y siniestro de la historia nacional a quien haces tú asesor y aliado. Su actitud don Carlos es una pérdida de decencia, de decoro y de honor.

Germán Hernández.





24/5/18

Libros libres - Philip Roth



Se nos fue Philip Roth, pero su obra nos queda, aquí comparto con todos y toda mi colección de su obra en forma epub.

Puedes descargar sus libros dando click al siguiente enlace: Philip Roth

"PHILIP MILTON ROTH. (Newark, Nueva Jersey, 19 de marzo de 1933 - 22 de mayo de 2018) fue un escritor estadounidense de origen judío, conocido sobre todo por sus novelas, aunque también ha escrito cuentos y ensayos. Entre sus obras más conocidas se encuentran: la colección de cuentos de 1959 Goodbye, Columbus, la novela El mal de Portnoy (1969), y su «trilogía americana», publicada en los años 1990, compuesta por las novelas Pastoral americana (1997), ganadora del Pulitzer, Me casé con un comunista(1998), y La mancha humana (2000).

Muchas de sus obras reflejan los problemas de asimilación e identidad de los judíos de Estados Unidos, lo cual lo vincula con otros autores estadounidenses como Saul Bellow, Premio Nobel en 1976, o Bernard Malamud, que también tratan en sus obras la experiencias de los judíos estadounidenses.

Gran parte de la obra de Roth explora la naturaleza del deseo sexual y la autocomprensión. Su ficción se caracteriza por el monólogo íntimo, pronunciado con un sentido de humor rebelde y la energía histérica a veces asociada con el héroe y el narrador de El mal de Portnoy, la novela que le trajo la fama."




Recomendaciones para reducir el gasto del gobierno.




En la edición del domingo 20 de mayo de La Nación, en su columna “Sana crítica” con el título "Empleo y mujeres"  de la señora Nuria Marín Raventós (frustrada primera dama) hace una serie de “sanas” observaciones sobre la última encuesta permanente de empleo del INEC. En primer lugar, destaca que el número de personas desempleadas creció, especialmente en las personas jóvenes, y en las mujeres.
Advierte doña Nuria que ojalá esas inerciales cifras no sumen más “ninis” según ella “semilla de cultivo para el embarazo adolescente, la delincuencia y la drogadicción”. Ignoramos (y ella también) de dónde sacó que los “ninis”, esos güilas que no quieren estudiar ni bretiar por estar jugando Nintendo hasta el amanecer, son adolescentes embarazadas, drogadictos y criminales. La verdad es que no existen estudios para explicar qué estratos socioeconómicos componen a esa población, no se sabe cúantas ninis hay, ni cúantos ninis hay, tampoco se sabe si fuman mota o si son sicarios, doña Nuria está bateando, y sin saberlo está calumniando a los chiquitos chineados de papi y mami que atraviesan una adolescencia “extendida”, quién sabe.
De repente señala dos prioridades país: La generación de empleo (a los ninis les vale picha) y la reducción del déficit fiscal, que para ella (y espero que solidariamente) se resuelve en el control del gasto público, y hasta se atreve a decir que “es señal indispensable para la inversión y el crecimiento” (le voy a tomar la palabra).
Añade doña Nuria que un “mecanismo más inteligente de creación de riqueza y crecimiento es el aprovechamiento del talento femenino en la economía” dado que como ella señala, la tasa de ocupación de las mujeres es apenas de un 37,1%.
Y así doña Nuria nos da su receta: Ampliar el acceso y la cobertura de la Red de Cuido, facilitar el acceso a la banca de desarrollo, programas de autoestima e innovación, mentorías, bla, bla, bla, todas soluciones en las que podríamos coincidir, pero que son carísimas, y que no es más que la misma cantaleta de las Cámaras Empresariales, ¿cómo reducir el gasto gubernamental aumentando el gasto asistencial? ¿De dónde saldrá la harina sin gastar? Eso es un misterio que ella no se molesta en resolver y que ingenuamente sugiere que “son medidas en las cuales las ONG y el sector empresarial pueden ser aliados estratégicos”. Pero sin cacao no hay chocolate, y la plata no saldrá ellos, sino de los que pagamos impuestos, Usted y yo.
He aquí una propuesta para reducir el gasto del Estado, no resolverá el déficit fiscal, pero será una humilde, ética y necesaria contribución: El Estado por décadas paga onerosos alquileres por edificios ruinosos y que solo esperan un meneón para caerse, doña Nuria Marín Raventós por cierto recibe unos cuantos cientos de millones mensuales por alquilarlos al Estado, gasto inútil. Se le deberían expropiar opinan algunos, pero no, esa porquería de edificios no vale ni como escombros. Mejor sería tomar esas partidas subejecutadas que tanto le molestan a la Autoridad Presupuestaria e invertirlos en edificios propios para los ministerios que hoy le alquilan a doña Nuria (eso no va a aumentar el gasto, pues los recursos están disponibles) así generamos inversión, contratos con las constructoras, que contratarán obreros (pueden ser obreras también), y al final, no hay gasto pues todo pasa al patrimonio en activos fijos del Estado, y terminamos con esos alquileres inútiles. ¿Se solidariza doña Nuria a reducir el gasto público? ¿Agarró el volado Carlitos o tiene que pedirle permiso a Piza?

Germán Hernández



18/5/18

Mauricio Ventanas – Ideología de los Vertebrados



Por circunstancias de la vida, mis mejores lecturas son siembre en el asiento de un autobús. Las inútiles horas que pasaría vegetando en el transporte público digo yo que las aprovecho leyendo. La última vez que entre presas, frenazos, llantos de bebés, vendedores de cajeticas, y el codo o la pierna incómoda de mi acompañante la lectura me abstrajo y me transportó hasta las lágrimas y las carcajadas (así, simultáneamente) fue leyendo “Guirnarlas bajo tierra” de Rodolfo Arias, y ahora me vuelve a pasar con “Ideología de los vertebrados” de Mauricio Ventanas, hacía rato que un libro no me emocionaba y conmovía tanto.

Se trata pues de un cuentario, aunque, mejor dicho, de un tramado de textos entre relato corto, nouvelle, prosa poética, en fin, un bicho viscoso, y amorfo, y a la vez armonioso. Se intuye que es un texto largamente edificado y trabajado, ya teníamos noticia del último texto que lo compone: “Crustáceos” en la antología “Historias de nunca acabar” compilada por Guillermo Barquero  y Juan Murillo en el 2009. Así que esa larga gestación dio a luz un libro impecable, textos densos, duros, desconcertantes, irreverentes. Quiero destacar la voz intrusiva del narrador, se necesita mucha habilidad para manejarla con la soltura con que lo hace Ventanas, su prosa embelesa, de verdad que encanta leer a un autor que trata con tanto respeto y dignidad sus herramientas y materiales de trabajo.

Compuesto por dieciséis textos (ya dijimos de variable extensión y formato) quisiera destacar tres de ellos, los que me gustaron más, "Urbanismo", curiosa sala de espejos y de simultaneidades, "Ganadería" que me recordó a los ingleses de Pink Floyd y la principesca pareja real y cómo no, "Basuremia", la cereza en el pastel, novela breve si se quiere, que pudo haberse impreso separadamente, pues tiene su propia autonomía, un relato donde todas las virtudes del autor brillan, la ironía, la dulce ingenuidad del protagonista, la hilaridad provinciana y gamonal, el cosmopolitismo tan propio de nuestra generación, un relato perfectamente ejecutado.

Mauricio Ventanas


En fin, “Ideología de los vertebrados es seguramente y por mucho lo mejor de la narrativa breve impresa en el 2017 y en lo que va de esta joven centuria. Recomiendo su lectura bajo los aguaceros de mayo, en la intimidad de las presas, entre luces direccionales durante la hora pico.

Germán Hernández


17/5/18

¿Dios tiene sexo?


El Éxtasis de la beata Ludovica Albertoni de Gian Lorenzo Bernini



Recién, en redes sociales hice esta pregunta: ¿Dios tiene sexo? El motivo de esta tenía más que ver con la resiente resolución del Tribunal Supremo de Elecciones de eliminar la casilla de “sexo” en la cédula de identidad. De esta manera, ser macho o hembra de la especie hominidae, es ahora un asunto de género, de cómo las personas se sientan o definan así mismas. Desde luego, esto provocó más de una reacción en diversos sectores, para los colectivos LGBTI y especialmente para la población transgénero e intragénero, es un reconocimiento a su humanidad y autodeterminación como sujetos, mientras que, para otros sectores, supone una amenaza a la heterosexualidad, y donde la biología determina el género de las personas asumido dicotómicamente en macho, hembra, pene o vagina.

Personalmente, creo que si alguien se autopercibe como heterosexual, no debería temer nada, mucho menos la omisión o no en un documento sobre su sexo biológico. Más bien, podría acercarse a las otras identidades de género con sana curiosidad, para conocerlas y comprenderlas mejor, creo que verán que en ellas hay tanta humanidad como en la propia. Es comprensible sentir recelo y temor hacia lo desconocido, pero no es tolerable persistir en ese desconocimiento, como también es necesario buscar las maneras adecuadas de comunicar, sensibilizar y persuadir a las personas, sin que se sientan amenazadas.

Volviendo a la pregunta, ¿Dios tiene sexo? Me refería a si Dios es macho o hembra, no a si tenía relaciones sexuales, pero bueno, con picardía muchos y muchas de quienes escribieron en mi muro de Facebook se fueron por ese sentido, bandidillos, más de uno y una se la pasó bien divertido. Incluso algunos aprovecharon para lanzar sus "herejias",  pero en el caso de los no creyentes tales "erejías" no tienen efecto, no se puede ofender algo que no existe. Pero sí se ofende a las personas creyentes, y creo que eso no se vale, no es una estrategia muy eficaz de convencer a otros sobre nuestras creencias, y tampoco es una actitud respetuosa de la diversidad de visiones de mundo (acertadas o no) pero tan legítimas como la propia. Pero bien, ahora trataré de formular mi opinión al respecto.

Independientemente de que seamos o no creyentes, Creo que, al referirnos a Dios, categorías como sexo no aplican, se trata de un ser metafísico, no es macho ni hembra, simplemente Dios no tiene sexo de la manera en que la humanidad lo entiende. Ahora bien, la humanidad en sus infinitas representaciones e idealizaciones de lo divino, siempre, con la intención de aproximarse o comprenderlo lo ha antropomorfizado, es decir, hemos hecho a Dios a nuestra imagen y semejanza, pero todas esas representaciones de lo divino no despegan del suelo, están muy lejos de lo que nos quieren explicar y presentar. En ese sentido es comprensible la desconfianza que sienten las personas no creyentes hacia la mayoría de esas representaciones.

Entonces diremos que, ¿toda representación de lo divino es falsa? Pues sí, lo es. Pero, por otra parte, juega un papel como vehículo que conduce al ser humano hacia su propia experiencia de lo metafísico, tanto para bien como para mal. Para mal, cuando el sujeto renuncia a su búsqueda personal de lo divino y lo sustituye por su imagen, es decir, que su práctica se queda en las formas ritualizadas y representaciones aprendidas.

Usualmente, las instituciones religiosas son las portadoras de estas representaciones, y pueden ser un vehículo que permite a los sujetos a realizar su propia búsqueda de espiritualidad, pero no por eso tienen el monopolio de esta, la cual es una experiencia que puede ser vivida fuera de las instituciones religiosas, y eso incluye a quienes no son creyentes. Véase que cuando me refiero a la espiritualidad no me estoy refiriendo a lo metafísico, ni a lo divino estrictamente, me estoy refiriendo a una experiencia que puede ser liberadora para el sujeto, que le inspira y le da sentido y propósito a su existencia, sea dentro o fuera de las instituciones religiosas, sea deísta o no.

Ahora bien, y dado que mi pregunta inicial fue interpretada como: ¿Dios practica el sexo? Pues volvemos a las representaciones de lo divino, esquivo siempre, incognoscible desde la experiencia humana, y sin embardo hemos sexualizado a Dios a lo largo de la historia de la humanidad, quizá para entenderlo, para acercarnos a lo divino. Y quizá las más hermosas de esas representaciones sean mediante la analogía del amado y la amada, desde el cristianismo son muchas esas representaciones de Jesucristo en el rol del amante que posee a su amada representando a la iglesia, algunas de estas son sencillamente exquisitas, especialmente las literarias, desde los poemas del Cantar de los Cantares, pasando por San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, los sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz y más cercano hoy con la poesía mística de Ernesto Cardenal en obras como “El telescopio en la noche oscura”.

Sí, quizá la más acabada, y la más hermosa forma en que los hombres y las mujeres a lo largo de la historia han intentado para acercarse a Dios, vislumbrar y comprender su amor y entrega recíprocas, no pudo ser descrito de mejor manera que en ese encuentro, en cuerpo y alma, en la carne, en el amor erótico, en el sexo.

Germán Hernández.


13/5/18

Libros libres - Alice Munro




Esta semana, quiero compartir mi colección de libros electrónicos en formato epub de la gran escritora canadiense Alice Munro. Espero que la disfruten.

Puedes descargar su obra dando click en este enlace: Alice Munro


Alice Ann Munro, de nacimiento Alice Ann Laidlaw (Wingham, Ontario, 10 de julio de 1931) es una narradora canadiense, sobre todo de relatos. 


Está considerada como una de las escritoras actuales más destacadas en lengua inglesa. En 2013, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura. Vivió primero en una granja al oeste de esa zona canadiense, en una época de depresión económica; esta vida tan elemental fue decisiva como trasfondo en una parte de sus relatos.

Conoció muy joven a Michael Munro, en la Universidad de Western Ontario. Para pagarse los estudios, trabajó como camarera, recolectora de tabaco y en una biblioteca. Se casó en 1951, y se instalaron en Vancouver. Tuvo su primera hija a los 21 años. Luego, ya con sus tres hijas, en 1963 se trasladó a Victoria, donde llevó con su marido una librería.

Se divorció en 1972, y al regresar a su estado natal se convirtió en una fructífera escritora-residente en su antigua universidad. Volvió a casarse en 1976, con Gerald Fremlin. A partir de entonces, consolidó su carrera de escritora, ya bien orientada.

Munro, que no se ha prodigado en la prensa, ha reconocido el influjo inicial de grandes escritoras —Katherine Anne Porter, Flannery O'Connor, Carson McCullers o Eudora Welty—, así como de dos narradores: James Agee y especialmente William Maxwell. Sus relatos breves se centran en las relaciones humanas analizadas a través de la lente de la vida cotidiana. Por esto, y por su alta calidad, ha sido llamada "la Chéjov canadiense".

Ha ganado tres veces el premio canadiense a la creación literaria, Premio Literario Governor General's. En 1998, ganó el National Book Critics Circle estadounidense por El amor de una mujer generosa. En España fue premiada con el Premio Reino de Redonda en 2005.



25/4/18

Respuesta abierta a Alfredo Trejos




Con motivo de un post en Facebook, en donde me excedí con un comentario (cuando no) de buenas a primeras me referí a los premios nacionales Aquileo Echeverría de la siguiente manera:

- ¿Quién necesita ese premio de mierda?

Reaccionó a mi comentario con autoridad y argumentos mi bien amado amigo y poeta Alfredo Trejos de la siguiente manera:

- Germán, hace algún tiempo te lo dije y hoy te lo repito con algunos detalles:
- Espero que sigás escribiendo y publicando y mejorando como autor. Espero, además, que llegués a ese punto en que un jurado del Aquileo te considere y te premie para ver si sos coherente y rechazás el galardón mediante un buen documento en el que, ahora sí, expongás con claridad y autoridad por qué te negás a recibir dicho "premio de mierda".
- Mientras tanto, solo descalificás a destajo el reconocimiento en sí y, de paso, a quienes lo hemos recibido, por varias posibles razones: posás para la foto de los criticones, o criticás por resentimiento, o denunciás un proceso evaluador que ni aquí ni en ninguna parte es infalible, o cuestionás la honorabilidad de todos los involucrados en él por conflictos personales, o solo te gusta provocar y hablar y congraciarte con los detractores de temporada de los premios literarios (quienes se mueven todos por uno o varios de los motivos que he enumerado) los cuales en este país han de ser bastantes. En fin, mejor que ojalá se te haga y un día te den un premio valioso, digno y "limpio", según tus gustos.

Mi réplica fue más lacónica:

- Nunca nadie cometería el error de premiarme por algo, pero qué rico sería rechazar el Aquileo. 😜
A lo que Trejos me emplaza con justicia:

- ¿Con qué objeto?
- ¿Por qué sería tan placentero?

Le prometí a Trejos responderle, y estas notas tienen ese propósito. Lo hago por aquí, pues me parecería una impertinencia mía hacerlo en el post ya mencionado arriba, dado que no está bien “ensuciar el muro de otros” y la verdad es que yo ya me había pasado de la raya.

Vamos a ver, y aquí hago una confesión, he tenido la ensoñación muchas veces de ser proclamado ganador de un premio nacional, pero la cosa apenas empieza ahí lo que verdaderamente he anhelado es rechazarlo. Pero ciertamente eso es poco probable, no creo que eso ocurra jamás, yo mismo soy consciente de ser un narrador si acaso aceptable, sin nada publicado que merezca mayor relevancia y atención, tampoco cuento con los medios, ni tiempo para dedicarme a escribir una obra como yo quisiera, y menos tengo las habilidades para generar las sinergias, camaraderías y complicidades tan necesarias para hacerse notar en el medio literario. No, la verdad es que no veo ninguna posibilidad de hacer realidad mi anhelo de rechazar un premio.

Al menos, el hermano Trejos me desea generosamente que siga escribiendo, publicando y mejorando como autor, esos deseos los valoro sinceramente. Pero, lo que más quisiera es tener lectores y lectoras, ni siquiera creo en la posteridad de mi obra, pero sí que anhelo lectores y lectoras cada uno y cada una capaces de hacer su propia valoración de su lectura. Para qué escribir tanto y publicar y tal vez mejorar, si lo que yo quisiera es que un escritor de la talla de Trejos leyera mi obra, con el compromiso y compulsión con que leo la suya, esa reciprocidad y esos lectores son según mi modesta aspiración el mayor de todas las recompensas.

¿Y con qué objeto rechazaría un Aquileo? Bueno, en lo personal para mi sería bochornoso que mi nombre y mi obra apareciera junto al nombre y la obra de otros y otras que considero sinceramente mediocres (la gran mayoría) me sentiría indigno de que mi nombre y mi obra aparecieran en los anales literarios al lado de otros y otras que considero superiores. Me sentiría indigno de recibir un premio cuando hay tantos otros autores, autoras y obras de inmenso valor que nunca fueron reconocidas en su momento. Mi rechazo sería un reclamo por todo eso.

Voy a poner un caso, mentaré aquí a Alexander Obando, ¿Acaso “El más violento paraíso no fue y sigue siendo una pieza fundamental de nuestra literatura, una de las obras que más ha influenciado las obras posteriores de toda una generación de jóvenes poetas y narradores, todos nosotros deudos de ella? Pero fue una obra que en su momento fue ignorada, por los jurados, ¿Alguien recuerda quien fue el ganador del Aquileo ese año en la rama de novela? Yo no, pero acabo de consultar Wikipedia, y dice que fue Fernando Contreras con “El tibio recinto de la oscuridad”. Pero años más tarde, Obando es reconocido en la rama de poesía con un hermoso y atrevido poemario “Angeles para suicidas” valioso sí, pero no con la relevancia de su primera novela, pero sorpresa, comparte el premio junto a la autora Silvia Castro y su poemario “Agua” una obra francamente mediocre, los premios no pueden así nada más homologar y homogenizar, es repugnante esa sabiduría salomónica y quijotesca de “repartir justicia”, partir premios y “enderezar entuertos”.

No me voy a exceder con más casos, pero hay muchos más. Esa supuesta canonización les ha hecho injusticias a muchas obras valiosas, eso es un buen motivo en mi caso para rechazar un premio. Además de que el estipendio económico es indigno, creo que recibe más una familia en riesgo social del Plan Puente al Desarrollo que un autor con el premio nacional. En fin, quién sabe, a lo mejor mi deseo es insano, (aunque inalcanzable), rechazar un premio nacional sería una bofetada a una institucionalidad en la que no creo, y el embeleso que me produciría es irracional e inexplicable, como todas las cosas que amamos.

Germán Hernández



20/3/18

Elizabeth Jiménez – Los pasos rojos




Elizabet Jiménez debuta con su primera obra en narrativa “Los pasos rojos”. No es novela, si bien sus pasos avanzan por unos personajes que se cruzan, se juntan y se distancian, tampoco son cuentos. Se trata más bien de viñetas, o mejor, de una galería de retratos. Sus personajes son criaturas de la fatalidad, sobrevivientes.

Elizabeth Jiménez


Pese a que la autora acierta en los rasgos firmes de sus criaturas, en los hilos que los atan y los unen, no deja de ser un tanto plana y monótona la estructura en los breves relatos que constituyen la obra; especialmente por la insistente unívoca voz en primera persona, y la predecible referencia a los zapatos rojos.

Hay que esperar a ver más de esta joven narradora, ver lo que sus personajes son capaces de hacer y decir y no solamente lo que nos contarán sobre ellos, queremos verlos transgredir la seguridad de su autora, hay más capas bajo esos óleos, hay más, esperamos descubrirlas.

Germán Hernández.




13/3/18

Carlos Fonseca – Coronel Lágrimas




Sin duda, lo mejor de la novela es la perspectiva narrativa, una especie de observador voyeur, que acompaña a un anciano por el trayecto de su memoria y su deseo por fijar, como testigo de su siglo, la historia a la que siempre llegó tarde… o antes.

Desde un punto de vista plástico, el autor despliega su virtuosa habilidad mediante una prosa que describe postales, exactamente, como las que Maximiliano y el Coronel intercambian, todo en la novela es reconstrucción fotográfica.

Carlos Fonseca


Coincidimos entonces en que estamos ante la novela debut de un joven narrador poseedor de inagotables recursos retóricos, de un notorio bagaje erudito y, sin embargo, el resultado no convence.

El relato deviene en una monotonía casi somnífera, la construcción fragmentaria de la misma hace que las piezas del puzle sean todas iguales. En suma. No es más que exhibición virtuosa. Con tantos recursos a la mano, esperamos de Fonseca más vitalidad.

Germán Hernández



11/3/18

Anatomía comparada – Guillermo Barquero




Esta compilación de algunos relatos de los tres cuentarios anteriores de Guillermo Barquero, (“La Corona de espinas, Metales pesados y Muestrario de familias ejemplares) y otros tantos inéditos, fueron distinguidos con el premio Aquileo Echeverría 2017 en la rama de cuento. En hora buena, creo que se lo debían a la singular narrativa de Barquero, a su estilo denso y asfixiante, a esa marca de autor tan inequívoca.

Sirve esta edición también, para hacer una lectura “comparada”, de este recorrido narrativo, por el relato breve de este autor. Donde textos como “La cronología del alba”, “Imperio de escupefuegos”, “Ultima era glacial”, “Enterrar los dientes blancos” y “Espeleología”, todos ellos relatos de sus libros anteriores, sirven para constatar la vigorosa originalidad de su autor.
 
Guillermo Barquero
La última sección del libro, “Relatos inéditos” la cual abarca las novedades, deja eso sí, una extraña sensación de deja-vu, de cosa leída antes. Ciertamente, uno comienza a sentir una homogeneidad tal en la narrativa de Barquero, un insistir en las mismas situaciones y obsesiones de un único narrador y una única perspectiva. Sin querer menospreciar al autor, ya quisiéramos leerlo rompiendo y asimilando otras posibilidades narrativas, otros recursos retóricos y otras estructuras en la composición de sus tramas. Y no solamente lo que ya sabemos que le sale tan bien, pero que termina siendo lo mismo de siempre.

En hora buena el reconocimiento de la obra de Barquero por lo que ha sido, pero no por lo que ahora nos ofrece.

Germán Hernández.





6/3/18

Paul Benavides – Apuntes para un náufrago




No entiendo esa poesía viscosa, recargada de imágenes, casi siempre aleatorias, arbitrarias. Parece más bien un juego de prestidigitación de palabras, como si bastara encontrar alguna clave combinatoria que las haga sonar bonito, aunque no digan nada.

Y es que es necedad, obsesión y horror al vacío la manera en que muchos poetas, como en este caso Paúl Benavides en su poemario “Apuntes para un náufrago” arman su poesía, atiborrando cada espacio de abalorios, de ripiosos colores y rimbombantes lentejuelas, como si con toda aquella parafernalia pudieran darle sostén a los reiterados tópicos de siempre: el “yo poeta” al que le pasan todas las cosas”, el que pierde la inocencia, el escribe el primer verso, el que recuerda la casa de los abuelos, el que estuvo en la izquierda, el que amó a la guerrillera, el que se emborrachó en las cantinas, el que viajó… eso es casi como intentar embellecer un raquítico arbolito de navidad.

No tengo nada que aplaudirle, no es ni lo mejor ni lo peor de su generación, tan solo un poco más de lo mismo, una poesía que se mantiene en la media.

Paúl Benavides


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Entre las linduras que encontramos en “Apuntes para un náufrago” podríamos mencionar la sobre adjetivación, pero en especial aquel recurso amateur de formar imágenes combinando palabras mediante la preposición “de”, o “del” no hay forma más sencilla de hacerlo, veamos estos ejemplos tomados al azar:

Selva cósmica de orugas de luna verde
Demonios del miedo
Daga de luz
El agrio despertar de la nada
El lento caminar de la tarde en el pozo del hambre
Dejarla caer en la tempestad de perros desbocados
Verdades de plomo

¡Son perfectamente intercambiables! Observe:

Selva cósmica de luna de orugas verdes
Daga de miedo
Demonios de luz
El agrio despertar de la tarde
El lento caminar de la nada
Dejarla caer en la tempestad de plomo
Verdades de perros desbocados

¡Intente su combinación!

Germán Hernández.