30/4/14

Nueve Dragones – Michael Connelly



Entre el hastío y la inactividad y con la medrosa apatía de su compañero Luis Ferras, el ahora agente de Homicidios Especiales Harry Bosch inicia la historia de esta catorceava entrega de la serie, originalmente publicada inglés como “Nine Dragons” 2009. En ese contexto, el detective y su compañero acuden a investigar el asesinato del dueño de una tienda de abarrotes, no es un caso especial, pero al menos lo mejor para mantenerse activo. A partir de aquí comenzaran a conectarse esta novela con otras de la serie, sus personajes y tramas en el juego intertextual al que nos tiene acostumbrados el autor, sin afectar desde luego la integridad e individualidad de cada una.

La víctima de homicidio es el Sr. Li quien durante los disturbios raciales de South Bay (El vuelo del ángel 1999) acogió a Bosch en su tienda saqueada y compartió con él su último cigarrillo; para encenderlo, Bosch recogió del suelo una carterita de fósforos con publicidad de la tienda, dentro de esta, encuentra escrito un aforismo: “Dichoso aquel que halla solaz en sí mismo” guarda la cartera de fósforos en su pantalón y encuentra arroz del día de su boda con Eleanor Wish. La carterita de fósforos ha permanecido por doce años con el detective, solo le hace falta el viejo fósforo que empleó aquella vez, la ha conservado porque  cree en lo dice el viejo aforismo que le ha dado fuerza en los momentos más duros. El detective se siente comprometido con la familia y la memoria del Sr. Li y da inicio a la investigación, que por sus primeros indicios da a entender que no se trata de un atraco sino de un ajuste de cuentas por parte de la Triada china dedicada a la extorción.

En el transcurso de la investigación Bosch recibe una llamada angustiada de su hija Maddie, quien acaba de cumplir trece años y vive en Hong Kong con su madre Eleanor Wish, su exesposa, antigua agente del FBI, y ahora jugadora profesional de pocker, al parecer la adolescente ha sido secuestrada por la Triada, ¿acaso una forma de boicotear la investigación en marcha? Este giro desatará uno de los episodios más intensos y vertiginosos, un día de treinta y nueve horas en que Bosch y la mujer de su vida Eleanor se juntarán por última vez, en esta ocasión en Hong Kong tras los secuestradores de su hija.

Michael Connelly
Imposible no hacer analogías con “Pasaje al Paraíso”, donde Eleanor era la secuestrada y su salvador Bosch y que al momento de su liberación exclama “¡Harry, sabía que vendrías!” Aunque esta vez quien exclame sea su hija “¡Papá, sabía que vendrías!”  Pero para que todo esto ocurra, antes habrán ocurrido otros acontecimientos que marcarán la vida del padre y la niña, quienes por sus actos compartirán una responsabilidad y un fardo de culpabilidad que ya hemos constatado en otras entregas de la serie, comprobaremos cómo los actos despreocupados e impulsivos de Maddie contribuirán al desarrollo de más de un mal entendido, y algo que los fanáticos de la serie jamás perdonaremos al autor. ¡Te odio Michel Connelly, cómo pudiste hacerle esto a Eleanor!

Con todo, se abren nuevos escenarios en la vida del detective, nuevos personajes que han crecido con él en esta novela bisagra que marca un antes y un después. La más excesiva de toda la serie, te mantiene en vilo, un episodio crucial dentro de la saga.

Germán Hernández

4/3/14

¡Volvieron los Combos! ¡Y con nueva ley!



Los premios nacionales en literatura “Aquileos” para 2013, fueron más que generosos. De las tres categorías: novela, cuento y poesía, se premiaron cinco obras. La tendencia a otorgar premios compartidos, parece no tener freno en Costa Rica, o sobran los genios, o faltan más premios.

Como sea, hay que hacer algunas consideraciones importantes, esta vez, el jurado compuesto por tres miembros, no fue tal y solo fueron dos, por la visible ausencia del representante de la Asociación de Escritores. Además, y como afirma CulturaCR “Entre las contradicciones de este proceso resalta que, en literatura, los jurados fueron juramentados en diciembre de 2013, a final de año, un miércoles, pero el plazo para la recepción de obras vencía dos días después. CulturaCR supo que los jurados recibieron dos paquetes de obras, uno a finales de noviembre y otro a finales de diciembre, y con en ese tiempo tuvieron que decidir”. Esto es grave.

Sin entrar en detalle sobre el valor de las obras premiadas, como escritor, para mí sería lamentable, recibir un galardón en estas condiciones, con un jurado incompleto y con apenas un par de meses para conocer, deliberar y decidir sobre la producción literaria nacional del año en cuestión.

En el caso de poesía, se ha premiado la obra reunida de dos escritores, “La Canción de Oficio” de Osvaldo Sauma, y “Gramática del Sueño” de Diana Avila. Igual que el año anterior (en que se premió una antología personal de Luis Chaves) no se otorgó el premio a ninguna obra poética nueva. Es decir, que para los jurados en el 2012 y el 2013, no hubo publicaciones de obras nuevas en poesía lo suficientemente relevantes como para ser premiadas, y parece ser que este año los jurados han optado por este reparto salomónico que más parecen premios “honoríficos”. En cuanto a obras nuevas: “desierto”.

Parecido ocurre en novela, donde “Guirnaldas (Bajo Tierra)” del multipremiado Rodolfo Arias Formoso y “Crimen con sonrisa” debut literario de Mirta González Suárez, son equiparadas como mejores novelas del año, por lo menos sí son obra nueva.

La única obra que no fue “medio premio nacional” es “Tu nombre será borrado del mundo” de Guillermo Fernández en la categoría de cuento, algo que nos alegra, teniendo en cuenta que este año que pasó también habían importantes obras en dicho género como la destacable “Cuando se ama a una rana” de Eduardo Alfonso Castillo.

Todo esto coincide con la recién promulgada Ley de premios nacionales, la cual, desafortunadamente no cambia mucho las cosas en cuanto a los “Aquileos” en literatura, tanto que incluso, extiende transitoriamente por un año más las actuales disposiciones de los premios (O sea, que habrá jurado de dos miembros para el 2014, que podrán premiar en combo antologías, reediciones, obras completas y premios honoríficos disfrazados). Sería de esperar que en la redacción del reglamento a la nueva ley se delimiten de mejor manera los alcances y los límites de unos premios, donde se ha galardonado generosamente de todo y que año con año se devalúa en relevancia y rigor, o preparémonos para más de lo mismo.

Germán Hernández



13/2/14

Parábola de lo singular





- ¡Diez minutos que pueden cambiar su vida! – enfatizó teatralmente la presentadora de noticias mientras sonreía y pasaba a otra nota.

Él se quedó meditando, ella tenía razón, salir diez minutos antes de lo usual podía hacer la diferencia; así evitaría la presa de carros de cada día, la gruesa cadena de minutos perdidos frente al volante, la gasolina evaporada inutilmente, el horizonte infinito de luces rojas de los que van delante de él; sin hacer un gran sacrificio ganaría tiempo, ganaría vida, bastaba anticiparse diez minutos nada más al levantarse, al bañarse, desayunar y alistarse para salir en su carro en la mañana; apagó el televisor, mañana lo haría.

Al día siguiente, él y cien mil choferes más, tomaron las calles diez minutos más temprano.

Germán Hernández


31/1/14

Una confidencia de Maigret – Georges Simenon

Publicada originalmente con el título “Une confidence de Maigret” en 1959, este episodio de la saga del comisario, resulta en la mutua confidencia que se hacen el comisario y su amigo el Doctor Pardon.  Cada quincena, una vez en la casa de los Maigret y a la siguiente en la de los Pardon, se reúnen ambos matrimonios para compartir sus veladas delante la cena. Estos encuentros se repiten por años, Pardon es personaje recurrente de infinidad de novelas de la serie, y se podría decir que el mejor amigo del comisario “Sentía un gran afecto por Pardon. Le consideraba un hombre, en la plena acepción que daba él a esta palabra”.  

Es durante una de esas cenas en casa de los Pardon que comienza nuestra historia, los personajes están a punto de saborear el postre, un pastel de arroz, cuando una llamada los interrumpe, es para el doctor y este la atiende. Más tarde, terminada la cena, los dos hombres se acompañan en silencio hasta que Pardon exclama “¡Una noche más en la que desearía haber elegido otro oficio!” luego, explica la situación de la llamada que ha recibido, uno de sus pacientes está prácticamente desahuciado, y pese a todo se niega a ir al hospital, Pardon se siente frustrado, sus recursos y voluntad no dan para más respecto de su paciente agonizante y su mujer embarazada del sexto hijo.  

Maigret, cuidadosamente, como queriendo ponerse en el lugar del otro, hace su propia confidencia “el caso no es completamente idéntico, sin duda… También yo he deseado algunas veces haber elegido otro oficio…”  “el simple hecho de considerar a un hombre sospechoso, de citarle en la Dirección de Seguridad, de interrogar sobre él a su familia, a sus amigos, a su portera y a sus vecinos es capaz de hacer variar el resto de su vida…  Tal individuo que tiene uno delante y que parece normal ¿ha sido capaz de matar? No se trata de decidir si es o no culpable, lo admito. Esto no es de la incumbencia de P. J. No por eso dejamos de estar obligados a preguntarnos si es posible que… ¡Y es juzgar, a pesar de todo! Eso me horroriza… de haber pensado en ello cuando ingresé en la policía, no estoy seguro de que…”  

George Simenon
Estas reflexiones del comisario, darán lugar al relato sobre el caso de Adrian Josset, el farmacéutico, cuya mujer aparece degollada en su casa, todas las sospechas caen sobre él, todas las circunstancias y motivaciones lo señalan, todos piensan que se casó por conveniencia, para ascender socialmente, por el dinero de su esposa, todo se agrava, tiene una amante, estuvo en la escena del crimen, por un momento intenta huir, pero comprende que es inútil, denuncia el homicidio y se entrega resignado, jura por su inocencia, Maigret que no lo juzga, finalmente tiene que entregarlo a la fiscalía, Josset es juzgado, y condenado, pero a Maigret lo persigue la duda, la cual solamente se aclarará parcialmente tiempo después, gracias a una carta y los rumores de un proxeneta, pero todo nuevo indicio carece de fundamento, quizás sí, quizás no, el caso Josset era ya cosa juzgada.  

La trama del “inocente condenado” está magistralmente llevada a cabo en esta novela, la distancia emocional del policía sobre su presa como requisito metódico entra en crisis y con esto, George Simenon nos brinda uno de los testimonios más intensos sobre la humanidad del comisario.    

Germán Hernández


21/1/14

Arnaldur Indridason – La mujer de verde



“¿Quién condena un hombre por asesinar un alma?”
Arnaldur Indridason – La mujer de verde (pág. 238)

Desde el meteórico y espectacular paso de Stieg Larsson y su trilogía Milenium, editores y lectores de todo el mundo han puesto su atención a la literatura negra nórdica, y los hallazgos han sido notables. Pero la literatura negra en esos países no es tan reciente y es obligatorio mencionar a quienes sin duda son los precursores del género, el matrimonio compuesto por Maj Sjöwall y Per Wahlöö, con su saga de diez novelas en las que aparece el inspector Martin Beck; y también a  Henning Mankell y su atormentado inspector Kurt Wallander. Gracias a ellos, el número de autores y obras desde los países del norte van en aumento y en el caso particular de la novela que comentaremos a continuación “La mujer de verde” del islandés Arnaldur Indridason, influencias a tener en cuenta (de las buenas).

Arnaldur Indridason nació en 1961, es  historiador, periodista, crítico de cine y literatura, y hoy por hoy el más conocido y difundido escritor islandés, traducido a 37 idiomas y con más de siete millones de ejemplares vendidos de su obra, con alrededor de 19 títulos, 13 de ellos de su serie negra con el detective Erlendur y su equipo.

El detective Erlendur nos recuerda en algunos aspectos al inspector Walander de Mankell, por su vida disfuncional, abandonó su matrimonio y a su hija, que acabó en la indigencia y drogadicción, vive atormentado por la desaparición de su hermano durante la infancia en una ventisca de nieve. El lirismo bellamente logrado en el estilo narrativo de Indridason nos recuerda a los precursores Maj Sjöwall y Per Wahlöö y esa voluntad por desmistificar a los países nórdicos, que pese a sus bien aprovechada y casi infinita riqueza natural y sus sistemas de bienestar social, también ocultan sus miserias y a través de ellas mediante la ficción de la novela es que se “explica un país”. Desafortunadamente, las obras Indridason han sido poco traducidas al español, y no han provocado el furor que sí han tenido en lengua inglesa.

Arnaldur Indridason
“La mujer de verde”, es su segunda novela de la serie del detective Erlendur, publicada originalmente en el 2001 con el título original Grafarþögn, y traducida en el 2008 al español, primero con el título “Silencio sepulcral” (que es la traducción literal del título en islandés)  y posteriormente con el de “La mujer de verde”. En ella, durante un cumpleaños, unos niños encuentran unos huesos expuestos en una construcción los cuales resultan ser humanos. La lenta excavación de los restos, abre una ventana hacia el pasado, y lo va desenterrando poco a poco conforme el detective Erlendur y su equipo indagan sobre el secreto que guardan; paralelamente se desarrolla un segundo estadio narrativo: la historia de vida de una mujer, su madre y sus hermanos durante la Segunda Guerra Mundial y su interminable sufrimiento en medio de la violencia doméstica, y un tercer estadio narrativo, la vida privada de Erlendur, los demonios de la culpa y su pasado, revividos en el momento en que encuentra su hija drogadicta y la interna en estado grave. Todo converge hacia el final, pero de la manera más dramática y conmovedora. En este sentido, “La mujer de verde” es capaz de removernos, de traspasar el contenido conceptual y descriptivo de la “violencia doméstica” llegando hasta el centro vital y de sentido de esta, superándola, exponiendo lo que al final, en medio del horror que es capaz de transmitir y que se resume demoledoramente:

“- ….Creo que te he hecho una pregunta sobre violencia doméstica.
- Una palabra muy neutra para el asesinato de almas. Una palabra suave para quienes no saben lo que se esconde detrás de ella.”  (Pág. 237).

Para un personaje atormentado como el detective Erlendur, cuyas heridas nunca cicatrizan y así, los pasajes dolorosos de vida, como cuando perdió la mano de su hermano en una ventisca de nieve, o cuando abandonó a su hija recién nacida, son heridas abiertas y sangrantes, es comprensible comprender su terca ansiedad:

“Un crimen es un crimen. No importan los años que hayan pasado.” (pág. 71)

Confrontar los crímenes propios y los ajenos, será, su única forma de expiación.

La mujer de verde debe de considerarse como la obra maestra de la actual literatura negra nórdica, y a Indridason, el más completo de sus actuales escritores. Es imposible salir entero después de leerlo.

Germán Hernández