25/1/09

Ethos, la regla de oro



En su honesto y brillante trabajo: “Una Ética Mundial para la Economía y la Política” El teólogo Hans Küng, nos invita a reflexionar sobre toda una serie de interrogantes a propósito de un proyecto para una ética mundial. Con el afán de provocar y mejorar estas interrogantes, compartimos algunos extractos de su extenso ensayo.

Una de las primeras objeciones que se pueden plantear tiene que ver con lo que él dice: “ante las actuales tendencias y orientaciones hacia la autosuficiencia cultural, lingüística y religiosa, e incluso ante el ampliamente extendido nacionalismo cultural ¿Puede pensarse realmente en términos de consenso ético, más aún, de dimensiones globales? Y agrega:

“Una actitud ética global, una ética mundial no es otra cosa que el mínimo necesario de valores humanos, criterios y actitudes fundamentales. Más exactamente: Ética mundial es el consenso básico con respecto a valores vinculantes, criterios irrevocables y actitudes fundamentales, afirmados por todas las religiones, a pesar de sus diferencias dogmáticas, y que pueden ser compartidos incluso por los no creyentes.

Y a pesar de las dudas que se pueden plantear contra esta ética global, Küng también nos dice: “Pero por múltiples y variadas que sean las diferencias nacionales, culturales y religiosas, en todas partes se trata de personas humanas”. Y nos da una pequeña constatación que podría servir de punto de partida:

“Podría ser que, en tradiciones muy diversas, halláramos “palabras” o “preceptos” éticos comunes con respecto al comportamiento humano. Lo que aquí intento decir se muestra de un modo relativamente fácil en esa Regla de Oro de la humanidad que hallamos en todas las grandes tradiciones éticas y religiosas. He aquí algunas de sus formulaciones”:

Confucio (ca. 551-489 a.n.c.): “Lo que tú mismo no quieres, no lo hagas a otros hombres” (Diálogos 15,23).

Rabbi Hillel (60 a.(,.-10 n.e.): “No hagas a otros lo que no quieres que ellos te hagan a ti” (Sabbat 31 a).

Jesús de Nazaret: “Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros” (Mt 7,12; Lc 6,31).

Islam: “Ninguno de vosotros será un creyente mientras no desee para su hermano lo que desea para sí mismo” (40 Hadithe de an-Nawawi 13).

Jainismo: “Como indiferente a todas las cosas mundanas debiera comportarse el hombre, y tratar a todas las criaturas del mundo como él mismo quisiera ser tratado” (Sutrakritanga 1, 11.33).

Budismo: “Una situación que no es agradable o conveniente para mí, tampoco lo será para él; y una situación que no es agradable o conveniente para mí, ¿cómo se la voy a exigir a otro?” (Samyutta Nikaya V, 353.35-354.2).

Hinduismo: “No debería uno comportarse con otros de un modo que es desagradable para uno mismo; ésta es la esencia de la moral” (Mahabharata XIII, 114.8).

Nota. Las citas fueron tomadas de: Hans Küng. Una Ética mundial para la economía y la política. Editorial Trotta. 1999.

Germán Hernández



1 comentario:

  1. Aunque compartiría la posibilidad de pensar una "etica global", creo necesario hacer una salvedad: "persona humana" es un concepto no solo reciente, sino propio de la cultura Occidental, lo cual nos deja siempre abierto el problema. Claro, eso no significa que no se pueda resolver.

    Luego, aunque pareciera haber consenso en cuanto a la "regla de oro", esta es tan abierta y como siempre sujeta a interpretación, que siempre habrá espacio para decir que lo que yo le hice al otro, no es lo mismo que el otro me hizo a mí o a los demás, y por eso tengo derecho a actuar en su contra.

    Nunca vemos los asuntos en términos estructurales, entonces siempre creemos actuar con la razón de nuestro lado: "la discriminación de que somos víctimas los latinos en EE. UU está mal, porque nosotros somos buenos, pero la discriminación de que son víctimas los nicaragüenses está bien, porque ellos sí son malos". Ese es, lastimosamente, el razonamiento chato y absurdo que rige en las mayorías, dispuestas a matar a los demás en nombre de los "derechos humanos", derechos occidentales, meramente.

    Ahora, la reflexión debe primar, y más allá de las trabas evidentes, lo que se debe buscar entonces es cómo superarlas.

    Un abrazo.

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