30/1/09

"Lectura de mi noche" Recordando un poema de Cardona Peña





Quisiera compartir un entrañable poema del poeta costarricense Alfredo Cardona Peña. La particularidad de este poema es que nunca apareció en libro, y se publicó en 1963 en forma independiente y no apareció nunca más publicado en antología ú otra publicación. (hasta dónde sabemos) Creemos que esta es una maravillosa oportunidad para rendir homenaje a este brillante poeta y su obra, al mismo tiempo que desempolvamos y rescatamos esta hermosa obra.





Lectura de Mi Noche

... un regret souterrain s'y change en herbe sombre puisqu'il n'a pas trouvé la force de mourir.

Jules Supervielle

Lo que yo amaba
-tan palpable y luminoso
como los racimos de la luz
en la mañana-
se fue de mí. He adquirido
naturaleza de sombra.
Ya no es lo mismo.

La voz en donde mi nombre
ardía como un incienso,
y cuyas ondas enviaban
ramas de su sér al mío,
se apagó como se apagan
los ecos en la montaña.
Nadie me nombra. No hay nadie.
Ya no es lo mismo.

Lo que en la tarde, esperando
como una cierva a su ciervo,
era, en la mesa tendida,
porción de júbilos hechos
y diálogo con aromas,
fue invadido por el monte
de las cortezas amargas,
ay, se fue enfriando lo mismo
que un leño bajo la lluvia.
No tengo hambre. Prefiero
mendigar este recuerdo.
Ya no es lo mismo.

La presencia que miraba
al despertar, a mi lado,
y la que yo despedía
al penetrar en el sueño
-tibio, cotidiano apoyo
de mi soledad, certeza
de un premio a mi alma asido-
desvanecióse. De pronto
fue arrebatada en la urna
de un viento hostil, conducida
a la oquedad que no vemos.
Ya no es lo mismo.

Las fechas que cada año
cubrimos de mar y selva
-oro guardado en el tiempo,
hada fiel de la memoria-
van atravesando el cielo
como flechas agresivas,
y al llegar dejan caer
pesadamente la ausencia.
Ha oscurecido. Ha temblado.
Quemó el granizo mis plantas.
Ya no es lo mismo.

Lo que tomaba en mis brazos
-el bosque de la existencia,
el mar, la luz, la dulzura
del fruto bajo la estrella-
desapareció, se hizo
pariente de las raíces,
bajó a la tierra y es huésped
de sus palacios sombríos.
No tengo imagen. Voy ciego.
Ya no es lo mismo.

El ángel de mi poesía
ha reclinado su frente
bajo las piedras. Rasgando
la vestidura del sueño,
cubrió de ceniza y polvo
su desnudez. Cómo duele
decir que llegó su noche,
que está sin alba, que un rayo
hirió de pronto su aliento.
Estoy sin ángel. No puedo
iluminar mi silencio.
Ya no es lo mismo.

¡No es lo mismo! Y mientras cubren
las soñolientas neblinas
mi alma, como a una choza,
de nuevo florece el mundo,
y el sol y el amor levantan
con sus diamantes el día.

Alfredo Cardona Peña.

25/1/09

Ethos, la regla de oro



En su honesto y brillante trabajo: “Una Ética Mundial para la Economía y la Política” El teólogo Hans Küng, nos invita a reflexionar sobre toda una serie de interrogantes a propósito de un proyecto para una ética mundial. Con el afán de provocar y mejorar estas interrogantes, compartimos algunos extractos de su extenso ensayo.

Una de las primeras objeciones que se pueden plantear tiene que ver con lo que él dice: “ante las actuales tendencias y orientaciones hacia la autosuficiencia cultural, lingüística y religiosa, e incluso ante el ampliamente extendido nacionalismo cultural ¿Puede pensarse realmente en términos de consenso ético, más aún, de dimensiones globales? Y agrega:

“Una actitud ética global, una ética mundial no es otra cosa que el mínimo necesario de valores humanos, criterios y actitudes fundamentales. Más exactamente: Ética mundial es el consenso básico con respecto a valores vinculantes, criterios irrevocables y actitudes fundamentales, afirmados por todas las religiones, a pesar de sus diferencias dogmáticas, y que pueden ser compartidos incluso por los no creyentes.

Y a pesar de las dudas que se pueden plantear contra esta ética global, Küng también nos dice: “Pero por múltiples y variadas que sean las diferencias nacionales, culturales y religiosas, en todas partes se trata de personas humanas”. Y nos da una pequeña constatación que podría servir de punto de partida:

“Podría ser que, en tradiciones muy diversas, halláramos “palabras” o “preceptos” éticos comunes con respecto al comportamiento humano. Lo que aquí intento decir se muestra de un modo relativamente fácil en esa Regla de Oro de la humanidad que hallamos en todas las grandes tradiciones éticas y religiosas. He aquí algunas de sus formulaciones”:

Confucio (ca. 551-489 a.n.c.): “Lo que tú mismo no quieres, no lo hagas a otros hombres” (Diálogos 15,23).

Rabbi Hillel (60 a.(,.-10 n.e.): “No hagas a otros lo que no quieres que ellos te hagan a ti” (Sabbat 31 a).

Jesús de Nazaret: “Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros” (Mt 7,12; Lc 6,31).

Islam: “Ninguno de vosotros será un creyente mientras no desee para su hermano lo que desea para sí mismo” (40 Hadithe de an-Nawawi 13).

Jainismo: “Como indiferente a todas las cosas mundanas debiera comportarse el hombre, y tratar a todas las criaturas del mundo como él mismo quisiera ser tratado” (Sutrakritanga 1, 11.33).

Budismo: “Una situación que no es agradable o conveniente para mí, tampoco lo será para él; y una situación que no es agradable o conveniente para mí, ¿cómo se la voy a exigir a otro?” (Samyutta Nikaya V, 353.35-354.2).

Hinduismo: “No debería uno comportarse con otros de un modo que es desagradable para uno mismo; ésta es la esencia de la moral” (Mahabharata XIII, 114.8).

Nota. Las citas fueron tomadas de: Hans Küng. Una Ética mundial para la economía y la política. Editorial Trotta. 1999.

Germán Hernández



22/1/09

Para no pensar: La Poesía que a todos nos pasa de Ricardo Marín




Ricardo Marín es en primer lugar un hombre común y corriente, un ciudadano. Se puede tropezar en la calle con él sin que ocurra nada, puede ser su vecino, el compañero de asiento en un bus. Por esta razón, es que sus poemas suenan cotidianos y apelan a la inmediatez, a los escenarios y los elementos vernáculos que todos hemos visto, a los cantantes que todos hemos escuchado, a la circularidad de los coloquios en las barras de las cantinas, a la misma muchacha desconocida que nos arrebató una mirada, un suspiro y un piropo por un instante antes de desaparecer en la siguiente esquina.

A los 31 años Ricardo ha superado los dolores juveniles y seguro tiene trabajo, obligaciones y deudas!!! Y esos son sus materiales de trabajo, todo lo que nos hermana con él se convierte en argamasa y signo en su poesía. Tal vez por eso, cada poema está en tensión entre lo situacional y su permanencia…, la realidad es caótica y cualquier intento por aprehenderla y ordenarla será un fracaso, Ricardo lo sabe y confía en el azar y las erráticas apariciones de cada día…

El poemario transcurre diáfano, sin recursos formales artificiosos, como una carta o un memorándum, son ordenados, coherentes, sin grandes giros, son poemas directos y eficaces.

Entre las peculiaridades que encontramos en la poesía de Ricardo están: “La pérdida de la Inocencia” como un eco que resuena entre líneas de una manera sutil y exquisita, empapada de nostalgia, enfrentada a esa realidad que lo destruye todo. También las ex novias y amores platónicos corrompidos y una cierta forma del hastío a la multitud; una constante referencia a los íconos de la música pop, (que generalmente no vienen al caso) y otro elemento particularmente interesante y no siembre bien logrado son sus constantes paráfrasis de algunos pasajes de los Evangelios…

En todo caso, “Para no Pensar” es un primer poemario que anuncia un carácter y un estilo bien definido, Ricardo no pretende haber descubierto el agua tibia o haber inventado nada con su propuesta poética, cualquier tentación estética ha sido reprimida para dar con poemas capaces de comunicar con economía una situación.

Pero ahondemos un poco en el poemario.

Para no pensar es un poemario breve de 33 poemas, dividido en tres secciones de títulos irreverentes y sugestivos, sin mayor grandilocuencia: Malasombra, Caspas, Para no Pensar. Malasombra se dirige hacia la ciudad hasta un recorrido hasta la semilla, Caspas, brevísimos poemas de tono epigramático, y Para no Pensar es un repaso por los amores perdidos.

El poemario comienza de primera entrada con un paisaje urbano que los meseteños podemos identificar:

Colgadas en los portones
las bolsas de basura
hacen que la madrugada tenga sonido
a través de la lámpara
la pelusa es una cosmografía en el cuarto
si Demi Moore estuviera en su mejor momento
valdría la pena mantener la tv encendida
y no es que no quera llamarte
pero del teléfono a tu cama hay un perro de guerra
que se alimenta
de mis mensajes
amanece el barrio aún está libre de peatones 
y en la calle abandonadas
las cuatro piedras de la mejenga 
el cigarro
apenas un arma
contra los zancudos

Ese noctámbulo que mira a Demi Moore sin remedio, porque realmente hay una angustia, un deseo por romper el paisaje, bastaría tomar ese teléfono y llamarla, pero: hay un perro de guerra que se alimenta de mis mensajes… - quizás una de las más bellas imágenes de todo el poemario, porque ese perro de guerra, que puede ser un rival, una billetera vacía, un mal entendido y han abierto una herida que no podrá cerrarse con el deseo, si Demi Moore estuviera en su mejor momento… pero ni eso… afuera amanece y el paisaje sigue sin inmutarse, hasta las piedras que colocan los chiquillos para marcar la meta en sus mejengas están ahí, los cigarros (que evidentemente es un viejo recurso y suena a lugar común pero que no molesta en esta oportunidad) ya no alivian el alma del desesperado, acaso son: un arma contra los zancudos.

Esos elementos sutiles, vívidamente rescatados por Ricardo constituyen el centro atmosférico del poemario, como en el poema siguiente: Época, en que la lluvia, ocurre como la vida, y cae sobre todos, y no hay señales ni mensajes, salvo alguien que escribe sobre el vidrio empañado la inicial de un nombre… pero sin las claves para descifrarlo. Será que hay un tono de amargura y denuncia por toda esta sociedad de la “información” que sin embargo no puede comunicarse?

Entonces Ricardo parece insistir en la idea de la incomunicación, en Tópese, a pesar de las multitudes todo es: el mismo estiércol de silencio. Pero este poema es una estampa, una escena muy estereotipada, encontraremos otros poemas así, y son los menos logrados del poemario por esa razón y por los evidentes juicios de valor del poeta, demasiado entrometido en Tópese y otros poemas que iremos señalando. El juego de ir añadiendo frases a este poema como una especie de letanía, tampoco es relevante, pero sí enfatizan el hastío del poeta ante los tradicionales topes, tan solo eso.

En Instantáneas (Calle 155), volvemos a los personajes estereotipados, aunque vale rescatar a: Uno. La noche se agita como la suiza de un boxeador. Entonces el resto declina, el travestido pelirrojo (que volverá a aparecer en Caspas) el adulto mayor; en el Cinco, a pesar del tono irónico, no viene al caso la eterna polémica sobre el rock, ni el listado entre paréntesis de lo que parece una guía para el oyente recomendada por el autor, que no logra disimular sus juicios de valor en este fragmento. Simpático el Seis, con los lobos, las caperucitas y los tres cerditos, pero en efecto no hubo calzones, ni cuento, ni nada. Y siguen los arquetipos en el Siete: el niño de las melcochas que espera a su padre alcohólico, los juicios de valor en el Ocho: Y no hay nada de extraordinario en esto, los arquetipos del Nueve con el borracho, ¿el padre del niño de las melcochas?, el policía de tránsito (que en tico se les llama “Tráficos”) y cierra con otro borracho en el caño, quizás ese sí sea el papá del niño de las melcochas… y una alusión moralizante y desafortunada sobre la navidad, convertida en bacanal pagano. En todo caso muchos borrachos.

Hora Pico es parecido a Tópece, el poeta nuevamente increpa sobre esas manifestaciones sociales que no le gustan y que parecen molestarle mucho.

Detengámonos y hagamos un examen a parte de los poemas que hacen referencias a los Evangelios. En IV nos encontramos con la primera de las paráfrasis de los Evangelios, Las Bienaventuranzas, que hacen referencia a Lucas 6, 20-23 y Mateo 5 1-12. La siguiente será en Deseos II haciendo referencia a la resurrección de Lázaro en el Capítulo 11 de Juan, en el poema II en Caspas, en referencia a la sanación del esclavo (amante para algunos exégetas) del centurión y que hallamos en Mateo 8 5-13 y en Lucas 7 del 1-10 y finalmente en Heidi de la última sección a propósito de la negación de Pedro que podemos ubicar en Marcos 14 66-72; Mateo 26 69-75; Lucas 22 55-62 y Juan 18 15-18 y 25-27. Y podríamos señalar una más, pero más sutil, la del Hijo Pródigo, en el Poema XXX.

Pero expliquémonos lo que entendemos por paráfrasis y dónde está la clave… En este caso la entendemos como amplificación y falsificación de otro texto, falsificación por que el autor evidentemente no toma la fuente como pretexto, si no la familiaridad del lector con ese texto, un texto que como condición hace cómplice al referente, al lector, que sabe y conoce la fuente, si no la sabe, no pasa nada, el poema se quema a la salida del horno. Tengamos en cuenta esta condición. Tengamos en cuenta que la paráfrasis es un juego de sustituciones, por eso la llamamos falsificación, porque no se refleja en lo que alude, aunque lo aludido está reflejado.

Desafortunadamente en las bienaventuranzas de IV siguen vigentes los mismo arquetipos de Hora Pico…, y no le hace justicia a la fuente… no se vale disparar en todas direcciones. Sobre todo en la tercera estrofa, donde el autor reitera su amargura y desidia por los “altos funcionarios” de la misma manera que lo hace en Instantáneas en el apartado “Cinco”.

En el caso de Deseos II, es un poema circunstancial, íntimo y a pesar de ello capaz de evocar ternura… un bello descanso en el trayecto del poemario. Y luego en Caspas un precioso logro en II, lleno del anhelo y la humildad aplastante de quien se siente peatón y sujeto de la precariedad…

Señor:no soy digno 
que entres en mi casapero esa mujer
en el poemabastará para sanarme ...


Finalmente en Heidi, que es un logro en el poemario, la alusión al “amigo nombre de Santo”, que podría ser cualquiera, pero adelanta una legitimación y luego lo verdaderamente hermoso, que no la negó ni una, ni dos, ni tres, ni ninguna vez, que nos lleva a otras imágenes más sugestivas, pero que no, no es el caso, un poema noble, lleno de verdad con la resignación de que la vida nos acaba.

¿Por qué esa insistencia en los relatos de los evangelios? ¿Por qué estos y no otros dichos y refranes, etc..? Tarea de otros analistas que escarben donde este artículo no pretende.

En A Cow, The Moon and a Big City, ya se siente la constante reiteración a los alcohólicos y las cantinas, se mantienen los juicios de valor como en “me cansé del rap y las tiaminas para entenderla”.

En XXX, sentimos de nuevo la atmósfera que habíamos percibido en el arranque del poemario, pero mucho más logrado y provocador es Bagdad 7 AM donde trasluce a todas vistas la ironía cotidiana del nuevo día cuando otros distantes e irreales no amanecen.

Famotidina, tiene la misma resonancia de Instantáneas al punto que pudo haber sido parte de este. Mientras que El Emigrante, desafortunadamente no capta lo esencial y se conforma con estereotipos y convencionalismos (el diente de oro, la guayabera, el pinol, las botas…) sobre los migrantes nicaragüenses. Muy al contrario y plenamente logrado es Garrincha Vega y su amarga exposición sobre la verdad del embrutecimiento y aplastamiento nada bohemio de los chicheros.

VII, un poema logradísimo y asceta, en que ese hastío del que he señalando está perfectamente plasmado sin aludir a ningún síntoma en particular ni a ningún escenario:

Un día la muerte vendrá por mí
y no tendré que levantarme temprano
ni escuchar más sobre Dios y el Diablo
ni de los beneficios de ir a un gimnasio 
ni de enfisemas ni de excesos 
ni navegar por internet
ni lavar camisas
ni leer libros por la noche

la muerte vendrá por mi
y no tendré que dar explicaciones
seré un muerto autodidacta 
que estudia su propia ausencia 
un día cualquiera
 la muerte vendrá por mí.

No queremos desperdiciar la oportunidad de destacar ese amargo y sutil dejo de humor e ironía cuando dice “seré un muerto autodidacta que estudia su propia ausencia” un logro por sí mismo que hubiéramos preferido como final en lugar de los versos que como estribillo cierran este magnífico poema.

Poemas como El Empujado mantienen esa tonalidad de hastío, de la irreverente vulgaridad de la vida “ni tan siguiera soy un buen tipo” se mantienen las insistentes referencias a la cantina y al licor. En Nuestro mejor momento en la misma perspectiva, pero contemplando un tiempo pasado, un paraíso perdido que a pesar de lo ordinario “definitivamente crecimos” .

En ese proceso, el de la inocencia perdida finalmente se nos interpela en cuanto a escritor, pero ni el autor se lo cree en Ars poética “Te creés un poeta leyéndome” y se transforma en un reproche, que puede venir de la madre, de la novia, del espejo… dura lección de humildad, también recargada de los tópicos recurrentes que ya hemos señalado. Nos llama la atención la intencionalidad del autor por recrear en su poesía el habla cotidiana meseteña, especialmente con el voceo, y que diga: “por qué no buscas un oficio en el que al menos podás reparar el auto”, ¿por qué auto y no carro?.

Hacia el final de la primera parte del poemario, cierra con dos estupendos poemas, Pata e Pluma y Regreso, un viaje desde el origen ancestral hasta la casa que se derrumba, dos extremos y en medio de ellos un sabor a decepción. Con todo, en Pata e Pluma, el poema se desarrolla como una larga enumeración, como una avalancha, hasta con cierto dejo de retajila. Es en dicho ámbito donde Ricardo mejor se expresa.

En la segunda parte, Caspas, nos encontramos con siete brevísimos poemas, particularmente destacamos Inocencias, Workman, II y Sabana-Cementerio, por su gran eficacia.

Inocencias

se pájaro en el árbol de güitite 
ignora en su canto
la puntería del nieto
de Otilia Zenteno

Workman

Simplemente se cansó
de aplanchar camisas
para ese sueldo tan arrugado 

Sabana – Cementerio

Antes que el travestido pelirrojo 
suba su tacón altoel chofer con sudor en la frente
rompe el silencio:-En las gradas no llevo a nadie -

A nuestro parecer, son los poemas de Caspas donde sí se captura el instante, la impresión, la suma de todos los goces y los sufrimientos; y donde se aprecia mejor la agudeza y la pericia en la poesía de Ricardo para dejarnos ese leve pero rotundo “efecto final”.

En la tercera parte del poemario “Para no Pensar” y que titula todo el conjunto nos encontramos con 10 poemas que evocan amores pasados, perdidos, frustrados.

Arranca magníficamente con uno de los poemas más entrañables del poemario:

Los ojos
dos linces en peligro de extinciónla sonrisa 
el trapito para limpiar la rutina
de las ocho horas laboralesla enagua
un largo peaje sin autopista
las botas el mejor monumento
del parque
al medio díadarle la mano
aunque sea así de bromahace que su anillo
mueva mi fe
Charly García la anunciaba 
y ahora soy quien rasguña las piedras

definitivamente estas palabras cursis 
beben del aguardiente de su presencia
pero yo no sabía la cuerda floja de conocerla.

Resultan exquisitas las imágenes sugerentes como “la enagua un largo peaje sin autopista” y el deseo reprimido ante un ser que se anhela pero no se puede alcanzar: “pero yo no sabía la cuerda floja de conocerla”. Innecesaria la referencia a Charly García que no le suma nada al poema.

A continuación Tres Segundos, que nos indica el estadio onírico de lo que pudo ser y no fue, donde hasta la rutinaria vida de clase media tiene la dignidad de un sueño.

Aeromoza, es un poema hermano gemelo de Tres Segundo, sobre esos caminos que se cruzan pero que no se juntan. Por cierto que es un poema cuya esencia está contenida bellamente en sus últimos dos versos:

el vuelo mío es hacia otra tierra
y nada tiene que ver con vos.

Los versos que le preceden no aportan mayor cosa al escenario que ya se intuye en el título del poema.

Y de nuevo nos sorprende Ricardo con un poema enigmático:

Esta mujer
de ojos grandes
esconde un alfiler en sus ronquidos

la madrugada le pertenece
todo objeto en el cuarto lucha 
con la ausencia de sus palabraslos aretes incas
el reloj de mesael ventilador y su monólogo 
esta mujer de ojos grandes 
subraya el silencio de la provincia 
a menos que sus piernas
sacudan la sábana cada tanto

su brava rosa no se marchita

es el camino del pulgarcito precoz
la envida de la levedad a un metro del suelo
la almendra traída en el el bostezo del mar

esta mujer ojos grandes
lastima en su cama de soltera
tiene la facultad de anularme 
de tomar un taxi a Morfeo City
luego de repicar en un orgasmo
su espalda es una sombra más 
bajo la oscuridad del biombo.

Ricardo Marín
Logradísimo poema, con bellas imágenes que producen vértigo, como esa mujer misteriosa que parece inalcanzable cada vez que se le posee, que tiene la capacidad anular al amante, de dar la espalda y ser una sombra impenetrable…

Desigual, es un poema de despecho, acumula rabia, pero ¿Qué pudo haber visto este juicioso y despechado amante en esta niñita de Papá, superficial y hasta ignorante por no conocer a Pound? Sentimos que este poema no pasa de ser una rabieta.

Suponiendo que el autor al prescindir de toda puntuación y comenzar sus poemas con mayúscula y los concluye con un punto, entonces se trata de un poema independiente el poema sin título que sigue a Desigual, como una especie de continuación, que sí logra lo que Desigual no logra, y nos devuelve a ese tono de todo el poemario: la pérdida de la inocencia.

En Expresso, un poema que brilla poco, empezamos a ver que el poeta se reitera en algunos de sus recursos: la descripción física y detallada de la mujer que observa, la evocación al cigarrillo, la referencia a lo que diría su madre (Presente en Graduación y Ars Poetica) y la referencia a algún cantante, John Lennon en este caso que a no ser porque al autor le gusta, no entendemos a viene.

Llevarte al mar, un poema estático, en prosa, como contemplando una vieja fotografía… es curioso que en este poema se vuelve a aludir a lo “hippie” y la descripción de los pies, igual que en Expresso, quizá porque es la misma muchacha.

Finalmente el poemario cierra con dos puntos altos, Heidi del que ya hablamos, que evoca ternura, y Graduación que cierra con broche de oro esa pérdida de la inocencia, que inaugura una nueva estación de la vida, un poema para leer y releer:

El 89 se despedía
sin levantar la mano
mi madre encontraba
a foto
de Bo Dereck
desnuda
entre el colchón
aún tibio de mi cama
y la sábana de dibujos animados
me dio tanta pena por ella
tan en casa 
tan en topless 
que no me atreví a preguntar 
si posó en Jacó
o en las arenas de la isla de Creta 
esa misma mañana
mi madre
me enseñó
a pronunciar
su verdadero nombre
(Mary-Cathleen-Collins)
y a no esconder los tesoros 
que a nivel de sexto grado
no hacen bien alguno
pero tampoco hacen daño.

A modo de conclusión, “Para no Pensar” sí es un poemario que nos hace pensar, y que a pesar de ciertos altibajos, nos conmueve como conjunto, y esperamos, sea aviso, para recorrer nuevamente de la mano de Ricardo, los territorios urbanos por donde también transcurren nuestra vidas.

Germán Hernández.


12/1/09

Homenaje a José María Cuellar

José María Cuellar


José María Cuellar (El Salvador 1942-1980) Vivió como un meteoro, murió en un trágico accidente automovilístico cuando apenas tenía 38 años. Su poesía impresa (la mayoría de ella póstuma) es prácticamente imposible de conseguir. A no ser por Internet donde pueden encontrarse algunos de sus poemas, a estas alturas su obra sería apenas una curiosidad filológica y académica, si acaso.

En esta oportunidad rendimos un pequeño homenaje publicando tres de sus poemas, poesía urgente para un tiempo reñido y lleno de sueños y desengaños, poemas viserales, para un tiempo en que cada beso y cada abrazo se dan entre martirios.



Acabo de partir de mí mismo

no soi chema cuellar
ny soi amigo de nadie
ny tuve una abuela paralítica
ny soi poeta
ny ciudadano
ny nada
me vale un pyto que nadie se acuerde de my
me llevo a san salvador en el volsillo
i hablo con gentes
que no se conocen
ni me conocen
no importa si una puerta se cierra en nicaragua
si una muchacha se declara en santiago
sy una paloma vuela por el yan-se
si el mejor libro se está escribiendo en lima
no me importa
estoi vacío
solitario como un abrigo de invierno.


Te pido todo menos el corazón

Te ofrezco este ramo de rosas
Para que tu mirada se lo vaya comiendo poco a poco
Porque llegarán los días
En que no podrás luchar más conmigo
Y tendrás que ceñirte
Tú sola la corona
Pero
Te pido todo
Menos el corazón que dejo a quienes honren tu nombre
Y se sienten a tu mesa y hablen de la amargura
De este cielo
No llores
Puedes agotar el agua de tu país
Y hacer que las fábricas se paren
Eso
Te provocaría una muerte violenta
Por todo eso
No me esperes para cenar
Y procura que nadie me recuerde
A noser que sean amigos de la casa


La tristeza es más larga que todos los caminos

No es necesario decir que han caído las primeras lluvias
Y que los árboles visten las primeras flores
No es necesario decirlo
Aunque el río descienda con huesos y madera de la más dulce estirpe
Porque el invierno tiene una gran similitud con la tristeza del hombre
El hombre aprendió a llorar
Cuando cayeron las primeras lluvias sobre su corazón
El hombre es un pequeño pozo de agua
Pero no es necesario decirlo
Basta saber que es poco lo que sufre
Porque un día antes o después
Él puede quedar dormido entre la tierra húmeda.

El hombre se pregunta en qué región extraña se quedó su alegría
Su alegría de niño, de sol, de sol adolescente que no empañó
/el silencio del invierno
En qué sitio de tránsito y espanto se consumió su lámpara
Por qué la soledad hace una estancia larga
En el frágil corazón de las muchachas

La tristeza es más larga que todos los caminos
El amanecer es más oscuro que la primera piedra
En donde el hombre enseña las garras o la primavera
Y duerme sobre el silencio de la tierra
Azotado por el temor de las primeras lluvias

Aquella fecha lenta de grandes maxilares
Se perdió entre cavernas y desiertos
El tiempo pasó para destruir la furia de los ojos

El hombre es el eco de la sombra
(Él ha hecho posible el túnel donde se ahoga la conciencia
El odio hacia la forma celeste de los pájaros
La angustia de las madres que hilan en ruecas de ceniza)

El hombre es aun lágrima
Es un llanto que suelta sus blasfemias