8/2/13

Guillermo Ávila Colina - La aurora y el llanto de las codornices



La aurora y el llanto de las codornices


Esta oscuro, todavía… ¡Dios, qué noche tan larga! Aún oigo el fuego. Pero no se oye como llamaradas. Se oye como… un fuego… de hojas, sí, como cuando se queman hojas, con pequeños estallidos aquí y allá. Como cuando el fuego va muriendo… muriendo… Sí, tío Raúl debe estar muerto. El fuego debe haberlo matado… o el humo, dicen que el humo mata antes que el fuego. Que lo ahoga a uno. ¡Qué feo debe ser morir ahogado! Pero tal vez murió antes por la herida. Sí, un corte en la femoral lo mata a uno en minutos. Imagino que la gente no sabe que un corte ahí los mataría. Es bueno aprender anatomía… ¡mi tarea!... no, me duele mucho todo para levantarme… aun es de noche, si llego a la casa me caería en la cama y me despierto hasta el mediodía… ni siquiera llegaría a clase… perder el curso de anatomía por esto… ¿y si le cuento a la profe? Tal vez me deje llevar la tarea luego… y contarle a papá… ¡Dios! Contarle a papá que maté al tío Raúl… ¿Se enojará? Le puedo decir que no fue culpa mía… pero sí lo fue, ¡qué idiota que soy!, pero una con rabia no piensa, eso le puedo decir, que no pensaba, que quería solo cortar esa cochinada y se me fue el cuchillo por accidente… el cuchillo, ¡sí!... ese cuchillo es la prueba, mi prueba, el tío Raúl me iba a matar, es lógico, luego de hacerme lo que me hizo y golpearme así, alguien me hubiera preguntado… ¿y si solo me amenazaba para que no dijera nada de lo que me hizo?... lo que me hizo… no, mejor no acordarme de ese olor animal, su baba, su rostro… maldito tío, y… ¡yo que lo quería tanto! Yo que lo prefería de niña porque era el gracioso que nos traía juguetes, nosotras sus sobrinas favoritas… no, ¡no!... mi hermanita… no te preocupes Ani, él no te va a hacer nada, ya no está, lo maté, a ese maldito… ¿Sabes, Ani? Me siento muerta, esa estúpida de Carolina dice que las mujeres se dejan… no pude Ani, no pude…no pude… es que, es que… lo golpeé, ¡lo hice! Lo golpeé y nada, tenía mucha fuerza, me golpeó en las costillas, las piernas, los brazos, me duele el pecho cuando respiro…  y el cuchillo… sí, tío Raúl me metió el cuchillo en la panza… pero no sé si antes, o después… ¡sí!... la herida de mi estómago… prueba que tío quería matarme… ¿Qué le diría mi tío a papá cuando preguntara por mi? Seguro que me escapé con Carlos… Carlos… ¡no viniste! Cabrón inútil, no viniste… no viniste… tengo veinte años y aún creo que mi héroe vendrá y abrirá la puerta de golpe en el último instante… pero no viniste…no… la puerta… ¿quién era en la puerta?... ¡ya recuerdo, las codornices!... por eso mi tío no me mató, había alguien en la puerta, un ruido, picoteos… eran las codornices dijo… pero las codornices no salen de noche… Carlos, la codorniz es más valiente que tú, a ti que te encantan los huevos de codorniz… te comes lo hijos de la codorniz… los humanos comemos lo hijos de otros, somos bestias, no, monstruos repugnantes… mi tío el monstruo que se come a los hijos de su hermano… y los mata… matar a una persona, ¡tan fácil en la tele!, tan fácil… tener una persona al frente y ¿matarla? No, no podría… ¡pero maté al tío Raúl!... pero fue un accidente, ¿verdad?, codornices, ustedes lo vieron, no quería matarlo, solo quería castigarlo por lo que hizo, cortarle su cochinada, que ya no fuera hombre, que ya no pudiera hacer lo mismo con otras… ¡sí!, no podrán culparme, lo hice en defensa de otras ¿verdad? Soy inocente, sí… pero, no… lo golpeé muy fuerte en la cabeza, cuando fue a ver la puerta… la puerta… estaba abierta… me pude haber escapado, tío Rául estaba inconsciente… pero no lo hice, busqué el cuchillo y un palo encendido, de la chimenea, para cortar y cauterizar… cortar y cauterizar… pero estaba débil, golpeada, y ¡furiosa! ¡Maldito tío Raúl!... y clavé el cuchillo, con toda mi furia, mi cólera, mi odio, ¡Maldito tío Raúl!… pero le di a la pierna… ¡Dios, qué montón de sangre!... quedé empapada, me asusté, me asusté, y salía y salía más… y tiré el palo encendido… el fuego… ¡el fuego también fue culpa mía!... quemé la cabaña de papá, papá… debiste estar ahí… dijiste que estarías… no, fue tío Raúl el que dijo que estarías… soy una idiota, creer en esa mentira… pero ¿por qué no creerle?... era mi tío favorito, no pueden culparme de eso… pero lo maté… su esposa me culpará, sí, dirá que fui yo quien lo sedujo, ¡que asco!… si mi tío tuviera hijos también me culparían, que maté a su papá… ¡hijos! ¡Dios! ¿Y si quedo embarazada?... ¡no, no, NO!, cómo le digo a su hijo que maté a su papá, cómo, cómo lo miro, cómo le cuento… su papá, pero yo seré… ¡su mamá!... ¡No!... no… no estoy lista para ser madre… mami no lo estaba y aún así… ¡Oh, mami, me haces falta, me haces tanta falta… ¿Dónde estás? ¿No hay un cielo? ¿Me ves desde allá?... mami, debes estar sufriendo… mami… verme aquí tirada boca abajo en el zacate, llena de sangre, pero no te preocupes, mami, no es mía, no es mía, mami… es de tío Raúl… que maté, mami, lo maté sin querer, porque me hizo cosas horribles mami… ¿Lo viste? Pero me salvaron las codornices, que no salen de noche… es de noche y aun no llego a casa… papi y Ani deben estar preocupados… debo levantarme, pero no puedo… no me quiero mover… aún no se seca la sangre del tío… la sangre… ¿Será mía? No sé. Siento el zacate mojado, pero no puedo ver, esta muy oscuro, ya no alumbra tanto el fuego… pero amanece… la bella aurora… si, amiga codorniz, la aurora es la de los nuevos días, mañana, hoy, se resolverá todo… pronto vendrá papá y me llevará a dormir en mi camita… y despertaré a desayunar y todo será un sueño horrible… ¿Hace rato estás conmigo? No me había dado cuenta… tampoco sabía que las codornices hablaran… ustedes se ven tan bellas en la luz y la mañana tan bella y fresca… oh, sí, veo el charco… ¿Es mi sangre dices?... oh… debo estar mal entonces, débil, por eso no me levanto… tengo sueño codorniz, quiero dormir un poco mientras llega papá, tal vez venga Carlos también… ¿Qué, qué cosa pura?... ¿Qué me preguntarán si soy pura?...  No sé, codorniz, no me siento… No sé… qué dirá Carlos, papá… yo, la asesina, tirada en el zacate, nadando en la sangre de mi tío… ¿Qué? ¿Qué no me culpe? Casi no te oigo, codorniz… Entiendo, mi pureza está intacta… sí, ninguna bestia puede arrebatar la pureza… yo soy la víctima, nada hice para merecer nada de eso… y sí, tío hizo todo para merecer lo que le pasó… ¿Qué si lo perdono?... no sé… puede ser… ¿Qué? ¡NO TE OIGO! ¿Nos vamos? ¿Adonde?... te ves triste… y como con esperanza… sonríes… es una sonrisa triste, codorniz, me calma mucho mirarte… esta aurora es muy brillante, ¿sabes?... pronto vendrá papá y me llevará… me pondrá en mi cuna, me arrullará y me contará un cuento con princesas mientras mami me prepara leche caliente… tengo sueño... buenas noches, papi, mami… sí, codorniz, ya voy, déjame cerrar los ojos un poco nada más… siento agua en la cabeza… ¿sangre?... no, lluvia… tampoco, ya siento, ya sé que es… son lágrimas…sí, lágrimas… de codorniz….

  

Alfredo Pizarro (San José, 1972) es abogado de profesión y cuentacuentos de vocación, posiblemente porque ambos quehaceres tienen más en común de lo que uno se imagina. A pesar de su aburridísima carrera, ha encontrado espacio para producir, bastante infrecuentemente, uno que otro relato. Aunque ha vivido en lugares tan exóticos como Colorado Springs y Barcelona, nunca es tan feliz como cuando se toma un vino con amigos en su biblioteca en Heredia.

Su cuento "Un Profeta" fue publicado en la antología de Editorial Club de Libros "Fin del Mundo" (2012).

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