10/9/13

El accionista mayoritario – Petros Márkaris




"Como fui por largo tiempo un activista de izquierda, no tenía ninguna simpatía por los policías. En Grecia, habían sido sinónimo de fascistas... Pero de pronto, por primera vez, caí en la cuenta que esos pobres policías son pequeños burgueses, que tienen los mismos sueños de que sus hijos puedan estudiar para convertirse en doctores o abogados. Así se comenzó a desarrollar esta construcción: un crimen y una historia familiar contadas paralelamente"
Petros Márkaris


Petros Márkaris, es un escritor muy singular de intrincados orígenes y diversas influencias; nació en Turquía, de padre armenio y madre griega, estudio economía y se especializó en cultura alemana y sus traducciones son muy apreciadas. Además, ha colaborado como guionista de cine y dramaturgo, pero seguramente lo que más destaca es su saga protagonizada por el comisario Kostas Jaritos donde combina bien la crítica social y de costumbres con la intriga policiaca. El accionista mayoritario es la cuarta entrega de la serie.

El comisario Jaritos, es un hombre de familia, buen comensal y ante todo, un miembro común de la pequeña burguesía que trata de mantener su status quo en una Grecia que todavía está asimilando los vertiginosos cambios de la reciente democracia y su incorporación a la Unión Europea, y como bien lo refleja esta novela, se trata de una Grecia que está viviendo por encima de sus posibilidades (amarga clarividencia de este autor antes del comienzo de la crisis). Junto a ello, el comisario Jaritos se desempeña como un agente de la justicia, una sobre la que todavía pesan los abusos y arbitrariedades de la dictadura.

El comisario recibe una llamada inquietante, el crucero en el que viaja su hija  ha sido secuestrado. Los móviles e identidad del grupo terrorista que ha perpetrado la acción son desconocidos, aquí arranca la angustiante situación del protagonista, que por un lado es padre y siente la impotencia de no poder hacer nada por su hija, y del otro lado las obligaciones de su oficio, la casería de un asesino en serie que pretende acabar con el mundo de la publicidad y que mientras esta no cese, continuará matando figuras de ese medio. En el estilo de Márkaris, el papel que juega la investigación propiamente dicha es más que nada un recurso para profundizar en la observación y crítica del entorno y las personas; nos encontramos entonces con una Atenas caótica de tráfico, donde lo único que queda de las gloriosas Olimpiadas del 2004 son las ruinas de los escenarios deportivos vandalizados y convertidos en basureros y refugios de la indigencia; ingresamos al mundo de la publicidad y sus actores, la presión mediática y de las autoridades por dar solución a un conflicto donde lo que más se lamenta es el impacto económico y no tanto las vidas perdidas; mientras tanto, y conforme se van revelando las intenciones de los terroristas en el crucero, y después de las hipótesis cajoneras, se descubre con horror que no se trata de terroristas islámicos, que no es desde el exterior que vienen las amenazas a la cuna de la civilización occidental sino desde sus propias entrañas.

Petros Márkaris
En una novela donde una cosa lleva a la otra, y el comisario recorre las calles en su inseparable Mirafiori, poco a poco constataremos que muchas veces la resolución de un caso no está en manos de las autoridades y sus instituciones, y que son pequeños actos humanos los que deciden sobre la vida y la muerte. Una novela hábilmente narrada en primera persona, sin menoscabo del fino retrato de los caracteres y subjetividades de los personajes. Pese a que los hilos de la trama a veces se estiran demasiado para hacerlos coincidir, es una obra que se disfruta y angustia a la vez, y que no puede ser leía de la misma manera antes o después de la crisis financiera que azota a las economías del Mediterráneo. Descúbralo.

Germán Hernández

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