13/4/12

Alexander Obando y su Obra - El Escritor Puente I

Este es el primero de una serie de artículos dedicados a la obra y vida de Alexánder Obando, poco a poco mediante entregas, esperamos ofrecer una visión general de su obra publicada con apoyo de diversas fuentes más calificadas y testimonios del mismo autor sobre su vida.

¿Por qué dedicar estas entradas a la Obra de Alexánder Obando y su persona? Porque sin duda, es uno de los autores que más ha influido a mi generación tanto a poetas como narradores jóvenes costarricenses, ha sido veleta y aspiración para muchos, porque su obra supone un antes y un después en la narrativa costarricense y porque no es frecuente en nuestro país dedicar un examen extenso, crítico (fuera de lo académico) y digno a nuestros escritores contemporáneos, y una última razón, porque me unen un cariño y amistad inmensos con Alexánder Obando.


1. Primeros Años

Retrato de Alexánder Obando, Oleo sobre lienzo,
 2010, del pintor Cecil Gaspar
 
Arranquemos de una vez por las generalidades, dónde y cuándo nació, en cuál kindergarten estudió y todas esas cosas que nos acreditan como miembros de la sociedad. Alexánder Obando nació en Costa Rica en 1958. Muy pronto, en 1964, su familia emigró a los Estados Unidos de Norte América, ¿la razón?

“problemas económicos. Mi madre había tenido un aserradero (en la época cuando ella y mi padre habían hecho dinero) pero una mujer joven, trabajando en una cosa tradicionalmente masculina, tenía pocas posibilidades. Después de que vendió el depósito abrió una pequeña sodita (Sodita El Carmen) 25 metros al este de la antigua Biblioteca. Clientes de renombre: Manuel de la Cruz González (entonces dueño de la propiedad donde estaba la soda), Ricardo Marchena (mi pediatra) y Julián Marchena, hermano de Ricardo y director de la biblioteca. En 1964 alistamos maletas y nos fuimos a EUA como residentes legales (en esa época era más fácil).

Instalados en Los Ángeles, California, empecé la escuela ese mismo año en la
Hobart Boulevard School, desde primero hasta el quinto año. Luego me trasladaron a Saint Thomas the Apostle School donde hice sexto, sétimo, y un poco el octavo año.”[1]

En 1972, Alexander Obando retorna a Costa Rica e inicia la secundaria, los motivos oficiales:

“aprender bien el español y evitar los colegios infestados de drogas de Los Ángeles. Pero la razón real: mi madre ya tenía planes secretos para que la familia regresara a Costa Rica. Entre 1972 y 1975 estuve itinerante en entre CR y los EUA: de marzo a noviembre en CR y de Diciembre a febrero en EUA. Pero ese arreglo salía muy caro. En 1975 mi madre se vino definitivamente conmigo para Costa Rica. En EUA, se quedaba mi hermano recién casado.”[2]

Si bien la lengua materna de Alexander Obando es el español, fue primero en inglés que aprendió a leer y a escribir, para cuando aprendió a hacerlo en español ya tenía más de siete años de hacerlo en inglés.

Ingresé al colegio en 1972. Ese año el director me condicionó la matrícula a que aprendiera a escribir en español y que me aprendiera de memoria el Himno Nacional. Tenía permiso ese primer año de llevar mis cuadernos en inglés y de hacer algunos exámenes de manera oral. Para segundo ya podía escribir en castellano (aunque mal) y ya todos los exámenes eran por escrito. Debido a que me devolvieron dos años yo era siempre el grandote y más viejo de la clase. Esa diferencia física aunada a una apariencia “no gay”, siempre me salvó del hostigamiento homofóbico en el cole. Fui de los pocos homosexuales que no recibió ningún tipo de hostigamiento (hasta 4to año, pero es ya sería otra historia.

Terminé el cole en 1976 pero no me gradué por mis malas notas en matemática. Dejé el cole y me metí a sacar el bachillerato por madurez en letras. Lo logré en 1978. Al año siguiente ingresé a la UCR con la intención de estudiar Filosofía.).[3]

Sería muy sencillo con lo dicho por Alexander Obando sobre su temprana definición por una preferencia e identidad sexual, determinarlo y encasillar su obra literaria en ella. Quienes lo conocemos desde hace años, sabemos que se ha sacudido del forzado ostracismo que nuestra sociedad impone referente al asunto y por otra parte, en medio de su beligerancia y actitud consecuente sobre la diversidad sexual, este tópico ha sido uno más en la riqueza y densidad de su obra y no un determinante de esta, y en el peor de los casos una etiqueta que otros han querido sugerir con intenciones de parcelarla. Sobre esto último hemos bromeado y disfrutado de su poesía, me decía Álex en cierta ocasión: - ¿Y qué te parecen los poemas homo-eróticos? – me preguntó mientras hacía una lectura de Ángeles para suicidas poco antes de su publicación - ¿Homo-eróticos? – Le pregunté yo – Pues me parecen poemas de amor y despecho que tanto valen para un chico como para una chica.

Pero por otra parte, algo que sí ha sido latente y perturbador a lo largo de la vida de Alexander Obando fueron sus problemas de la vista.

En el 80 mi vista empeoró sensiblemente así me operaron pero no dio resultados positivos. Ese mismo año me fui donde mi hermano a LA donde me quedé dos años (80-82). Las consultas y terapias allá tampoco dieron resultado. Diagnóstico final: senilidad visual por conjunción de cuatro enfermedades oculares: estrabismo convergente, miopía, nistagmos latente y astigmatismo agudo. Calculaban que me iría quedando ciego progresivamente, designio que poco a poco, lamentablemente, se está cumpliendo. Desde ese entonces, a mis 24 años, ya tenía una orden médica estricta que nunca he obedecido: DEJAR DE LEER.[4]


De vuelta a EUA, y luego  a Costa Rica en 1982, son los años de la juventud, de la universidad:

“A retomar mis estudios, pero me pasé a música, luego a teatro, luego filología española y finalmente a inglés. Puntos altos en la U: ¡haber sido alumno de cinco cursos con Joaquín Gutiérrez no tiene precio! (Gutiérrez, Carmen Naranjo y Chase son mis padres literarios en CR. De una forma u otra dejo eso patente en “El más violento paraíso”). Hice cursos en Bellas artes, Música, Filología española y Filosofía. En resumen acumulé suficientes créditos para una buena formación humanista, pero no los suficientes para una carrera en específico. Creo que tengo más de 160 créditos universitarios por ahí.”[5]

Gracias al uso nativo del inglés y tres años de didáctica:

“Viví de ser profesor de inglés con salario equiparable desde 1985 hasta 2008. Mi único problema era que no podía trabajar en lugares donde el título fuese más importante que el desempeño. En 1994, aclimatándome muy bien en Centro Cultural Costarricense-Norteamericano, tiré la toalla y dejé de ir a la U.”[6]

Germán Hernández.

[1] De la correspondencia entre Alexander Obando y Germán Hernández
[2] Idem
[3] Idem
[4] Idem.
[5] Idem.
[6] Idem.

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