11/11/16

Seis poemas de Bob Dylan - traducidos por Gustavo Solórzano-Alfaro (2010-2016)



Una oportunidad de acercarse al bardo, pero esta vez sin guitarra, sin estudios, sin escenarios, así no más, el texto desnudo, ¿y por qué no? Y nunca más oportuno ahora que “quizás” Bob Dylan vaya a recoger su cheque a Suecia, y más afortunados nosotros, pues las traducciones son del amigo escritor, editor, crítico y académico Gustavo Solórzano-Alfaro, por lo que llevan ese gusto fresco y delicado que se siente con el pan acabado de hornear.  


Muy fuerte va a llover

⎼¿Dónde has estado,
hijo mío de ojos azules?
¿Dónde has estado,
adorado niño mío?

⎼He tropezado con la ladera
de doce montañas llenas de bruma.
He caminado y me he arrastrado
sobre seis autopistas  torcidas.
He andado en medio
de siete oscuros bosques.
He estado en frente
de doce océanos muertos.
Me he adentrado diez mil millas
en la boca de un cementerio.
Y va a llover, va a llover,
muy fuerte va a llover.

⎼¿Y qué viste,
hijo mío de ojos azules?
¿Qué viste,
adorado niño mío?

⎼Vi a un recién nacido
rodeado por lobos salvajes
y una carretera de diamantes
pero no había nadie en ella.
Vi una rama negra
con sangre que chorreaba
y un cuarto lleno de hombres
con martillos ensangrentados.
Vi una escalera blanca
toda cubierta de agua,
diez mil predicadores
cuyas lenguas estaban rotas.
Vi pistolas y afiladas espadas
en las manos de los jóvenes.
Y va a llover, va a llover,
muy fuerte va a llover.

⎼¿Y que escuchaste,
hijo mío de ojos azules?
¿Qué escuchaste,
adorado niño mío?

⎼Escuché el sonido de un trueno
que rugió sin aviso,
el bramido de una ola
que podría ahogar al mundo entero.
Escuché mil tamborileros
cuyas manos ardían
y a diez mil personas susurrar
pero nadie las escuchaba.
Escuché a una persona morir de hambre
y a muchas otras riendo.
Escuché la canción de un poeta
que murió en una alcantarilla
y el sonido de un payaso
que lloraba en el callejón.
Y va a llover, va a llover,
muy fuerte va a llover.

⎼¿Y a quiénes conociste,
hijo mío de ojos azules?
¿A quiénes conociste,
adorado niño mío?

⎼Conocí a un niño
junto a un pony muerto.
Conocí a un hombre blanco
que paseaba a un perro negro.
A una muchacha
cuyo cuerpo ardía.
Conocí a una niña
que me dio un arcoíris.
Conocí a un hombre
que estaba herido de amor
y a otro
que estaba herido de odio.
Y va a llover, va a llover,
muy fuerte va a llover.

⎼¿Y ahora qué vas a hacer,
hijo mío de ojos azules?
¿Qué vas a hacer,
adorado niño mío?

⎼Voy a salir
antes de que empiece a llover.
Atravesaré las profundidades
de los bosques más oscuros,
donde hay demasiada gente
con las manos vacías,
donde el veneno
contamina sus aguas,
donde el hogar en el valle
se topa con una prisión sucia y húmeda,
donde la cara del verdugo
está siempre escondida,
donde el hambre es horrible
y las almas han sido olvidadas,
donde el color es negro,
cero el número.
Y lo contaré y lo pensaré y lo diré
y lo respiraré
y lo reflejaré desde la montaña
para que todas las almas puedan verlo.
Y me posaré en el océano
hasta que empiece a hundirme.
Pero haré valer mi canción
mucho antes de empezarla.
Y va a llover, va a llover,
muy fuerte va a llover.


Botas de cuero español

⎼Amor mío, voy a zarpar.
Saldré temprano en la mañana.
¿Hay algo que pueda mandarte
desde el otro lado del mar,
donde sea que desembarque?
                               
⎼No, no hay nada que podás
mandarme, amor mío,
no hay nada que desee tener.
Solamente regresá intacta
desde ese océano solitario.                       
                                 
⎼Es que se me ocurrió
que a lo mejor quisieras algo hermoso,
hecho de oro o de plata,
de las montañas de Madrid
o de la costa de Barcelona.                       
                                 
⎼Si tuviera las estrellas
de la noche más oscura
y los diamantes del océano más profundo
renunciaría a todo por tus dulces labios,
porque son lo único que anhelo tener.                
                                 
⎼Pueda que me vaya por mucho tiempo
y por eso te pregunto si te puedo mandar algo
para que te acordés de mí,
para hacer que los días
pasen fácilmente.                         
                                 
⎼Pero cómo, cómo podés
preguntarme de nuevo.
Solo me provoca dolor.
Lo mismo que hoy quiero de vos
voy a quererlo mañana.

(Recibí una carta un día gris,
de su barco en altamar.
Decía que no estaba segura
de cuándo iba a volver
y que dependía de cómo se sintiera.)                   
                                 
Entiendo, amor mío.
Si pensás de esa manera
debe de ser porque tu mente vaga
y tu corazón no está conmigo
sino con el país hacia el que vas.                            

Así que tené cuidado,
tené cuidado del poniente,
tené cuidado de las tormentas.
Y sí, sí hay algo que me podés mandar:
unas botas de cuero español.


Amor bajo cero / sin barreras

Mi amor habla como el silencio,
sin ideales ni violencia.
No tiene que decir que es fiel, y aun así
es real, como el hielo, como el fuego.

La gente lleva rosas
y hace promesas todo el día.
Mi amor se ríe como las flores
y ningún san Valentín la convence.

En los baratillos y en las paradas de bus
la gente habla de sus cosas,
lee libros, repite citas,
escribe conclusiones en los muros.

Algunos hablan del futuro,
pero mi amor habla suavemente.
Ella sabe que no hay éxito como el fracaso
y que el fracaso es eso y nada más.

La capa y la daga penden,
las damas encienden las velas.
En las ceremonias de los jinetes
hasta los peones guardan resentimientos.

Unas estatuas hechas de fósforos
se desmoronan unas sobre otras,
y mi amor me guiña, ni se inmuta.
Ella sabe mucho como para juzgar o discutir.
A la medianoche tiembla el puente,
el médico rural divaga,
las sobrinas de los banqueros buscan la perfección,
a la espera de los regalos de los Reyes Magos.

El viento aúlla como un martillo,
la noche sopla lluviosa y fría.
Mi amor es como un cuervo
con el ala rota en mi ventana.


Como un canto rodante

Había una vez en que te vestías muy bien,
les dabas limosna a los mendigos
en la flor de tu vida, ¿no es cierto?
La gente te decía:
“Muñeca, tené cuidado, te vas a caer”. 
Pensabas que te estaban vacilando.
Solías reírte
de aquellos a los que les iba mal,
pero ahora ya no hablás tan fuerte
y no te ves tan orgullosa
al tener que chulearte a alguien
para poder comer.

Ok, fuiste a las mejores escuelas,
Señorita Soledad,
pero sabés que solo te aprovechaste
y nunca nadie te enseñó cómo vivir en la calle.
Entonces te das cuenta
de que tendrás que acostumbrarte.
Dijiste que nunca te enredarías
con el vagabundo misterioso,
pero ahora descubrís
que él no te está vendiendo ninguna coartada,
mientras mirás fijamente en el vacío de sus ojos
y le preguntás: “¿Querés hacer un trato?”.

Nunca te dignaste a mirar
las muecas de los malabaristas y de los payasos
cuando hacían trucos para vos.
Nunca entendiste que no era bueno.
No debiste permitir que otra gente
recibiera los golpes en tu lugar.
Solías cabalgar en un caballo cromado
con un diplomático
que cargaba un gato simaés en su hombro.
¿Fue muy duro cuando te diste cuenta
de que realmente había desaparecido
después de quitarte todo lo que pudo robar?

La princesa está en el campanario
mientras toda la gente linda
toma, creyendo que ha triunfado,
intercambiando todo tipo de cosas y de regalos preciosos.
Pero será mejor que te quités tu anillo
de diamantes y lo empeñés.
Solías divertirte tanto con Napoleón el Harapiento
y las palabras que usaba.
Andate con él ahora que te llama.
No tenés nada que perder.
Ahora sos invisible
y no tenés secretos que guardar

¿Cómo se siente?
Decime, ¿cómo se siente
valerte por vos misma,
sin la dirección de una casa,
como una completa desconocida,
como una canto rodante?


Dama de ojos tristes de las llanuras

Con tus labios de mercurio en tiempos de misioneros,
tus ojos ahumados, tus oraciones en verso,
tu cruz plateada y tu voz que repica,
¿quién de ellos piensa que podría enterrarte?

Con tus bolsillos por fin bien protegidos,
tus visiones de tranvía regadas en la hierba,
tu carne sedosa y tu cara de cristal,
¿quién de ellos podría cargarte?

Dama de ojos tristes de las llanuras,
ahí donde el profeta de ojos tristes
anuncia que nadie llega,
¿debería dejar en tu puerta
mis tambores árabes,
mis ojos que todo lo guardan,
o debería esperar,
dama de ojos tristes?

Con tus sábanas de metal y tu cinturón enlazado,
tu baraja de cartas sin la J y sin el As,
tus ropas de segunda y tu expresión hueca,
¿quién de ellos piensa que podría vencerte?
Con tu silueta a la luz del sol que se desvanece
en tus ojos donde nada la luna
y tus canciones de fósforos e himnos gitanos,
¿quién de ellos intentaría impresionarte?

Los reyes de Tiro con sus listas de prisioneros
aguardan en fila sus besos de geranio
y vos no sabías que podría ocurrirte algo así.
¿Quién de ellos pensás que realmente quiera besarte?

Con tus amores de infancia en tu alfombra de medianoche,
tus ademanes hispanos, las medicinas de tu madre
y tu boca vaquera y tus balas de salva,
¿quién de ellos podría resistirte?

Los granjeros y los hombres de negocios decidieron
mostrarte los ángeles muertos que solían esconder,
pero ¿por qué te escogieron como aliada en su causa?,
¿cómo pudieron equivocarse tanto con vos?

Querían que te responsabilizaras de la granja,
pero con el mar a tus pies, la ridícula falsa alarma
y el niño de un matón arropado en tus brazos,
¿cómo podrían ellos haberte convencido?

Con tus recuerdos de láminas de metal de Cannery Row,
tu marido de revista que un día tuvo que irse
y esa gentileza que ahora no tenés más remedio que mostrar,
¿quién de ellos pensás que te daría trabajo?

Ahora estás con tu ladrón y compartís su libertad condicional,
con tu sacro medallón doblado por tus dedos
y tu cara de santa y tu alma de fantasma,
 ¿quién de ellos pensás que podría destruirte?

Dama de ojos tristes de las llanuras,
ahí donde el profeta de ojos tristes
anuncia que nadie llega,
¿debería dejar en tu puerta
mis tambores árabes,
mis ojos que todo lo guardan,
o debería esperar,
dama de ojos tristes?


Todavía no está oscuro

Aparecen las sombras
y he estado aquí el día entero.
Hace mucho calor para dormir
y el tiempo se está agotando.

Siento como si mi alma
se hubiese vuelto de acero.
Aún tengo las heridas
que el sol no pudo curar.

Ni siquiera hay espacio
suficiente en ningún parte.
Todavía no está oscuro,
pero pronto lo estará.

Mi sentido de humanidad
se ha ido por el escusado.
Detrás de todo objeto hermoso
yace algún tipo de dolor.

Ella me escribió una carta
y lo hizo delicadamente.
Puso por escrito
lo que estaba pensando.

Ni siquiera veo por qué razón
debería importarme.
Todavía no está oscuro,
pero pronto lo estará.

He estado en Londres
y en la alegre París.
Seguí un río
y llegué hasta el mar.

Estuve en el fondo
de un mundo repleto de mentiras.
No estoy buscando nada
en los ojos de nadie.

A veces mi carga parece pesar más
de lo que puedo soportar.
Todavía no está oscuro,
pero pronto lo estará.


Aquí nací y aquí moriré,
contra mi voluntad.
Pareciera que me muevo,
pero estoy quieto.

Cada nervio de mi cuerpo
está sin uso y entumecido.
Ni siquiera recuerdo
de qué huía cuando llegué.

Apenas si escucho
el murmullo de una plegaria.
Todavía no está oscuro,
pero pronto lo estará.


Referencias

“Muy fuerte va a llover”. “A Hard Rain´s A-Gonna Fall”, del álbum The Freewheelin' Bob Dylan (1963).
“Botas de cuero español”. “Boots of Spanish Lather”, del álbum The Times They Are-A Changin´ (1964).
“Amor bajo cero / Sin barreras. “Love Minus Zero / No Limits”, del álbum Bringing It All Back Home (1965).
“Como un canto rodante”. “Like a Rolling Stone”, del álbum Highway 61 Revisited (1965).
“Dama de ojos tristes de las llanuras”. “Sad Eyed Lady of the Lowlands”, del álbum Blonde on Blonde (1966).

“Todavía no está oscuro”. “Not Dark Yet”, del álbum Time Out of Mind (1997).


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