18/5/12

Alexánder Obando - El Escritor Puente VI

En esta entrega haremos referencia a la transgresión en la novela El Más Violento Paraíso, anteriormente analizamos su estructura y las coordenadas espacio temporales.

La Juventud de Baco, William Adolphe 1884.


6.8. Transgresión en El Más Violento Paraíso.

Hemos propuesto apenas algunos ángulos para la lectura de EMVP, es evidente que el resultado final de cualquier otra lectura debería llevar a una cierta unidad, (pero no a una uniformidad que es otra cosa) partiendo desde luego que dicha unidad no es algo que se da por descontado, más bien, es algo que el lector debe buscar e incluso construir.

Para ir terminando esta parte introductoria y adentrarnos directamente en el texto. Quisiéramos, discutir finalmente tres aspectos de contenido en esta novela que están interrelacionados. El primero tiene que ver con la crítica del dualismo, desde los socráticos, pasando por la escolástica medieval hasta nuestros días: la oposición carne-espíritu. La segunda tiene que ver con la historicidad y la realidad del mito, en oposición al historicismo. La tercera, tiene que ver con la recepción, en la capacidad de aprehensión del texto por parte de unos lectores, para demostrar que esta novela no es “un carnaval de los excesos para escoger” y que esta mala lectura de EMVP ha provocado dos tipos de lectores, opuestos entre sí, aquellos que apologizan la violencia y visceralidad de la novela o aquellos que por ese motivo la rechazan y la evaden como material plástico y ficcional, ambos extremos corresponden a lo que consideramos, la “lectura ingenua” de EMVP.

6.8.1. Dualidades funestas

Baco, Leonardo da Vinci
Nadie podía imaginar los excesos, malentendidos y consecuencias que resultarían de la afirmación de Platón cuando escribió “el cuerpo es la prisión del alma inmortal”. A partir de ahí, se han construido desde la patrística cristiana y la escolástica medieval, pasando por el renacimiento y la modernidad unos paradigmas que resultan en una separación forzada, en una fractura ontológica de la humanidad.

Platón afirma que el cuerpo es una cárcel para el alma, y que estas poseen dos realidades distintas: el cuerpo es de naturaleza material y pertenece al mundo de lo sensible; mientras que el alma, es de naturaleza espiritual y procede del mundo inteligible. Conforme esto, lo que más conviene al alma es no estar unida al cuerpo, sino habitar el mundo inteligible. Por esta razón, mientras permanece unida al cuerpo, anhela librarse de los lazos que la atan a lo sensible para retornar a su origen primordial. Entiéndase también, que a partir de esta dicotomía surgen toda una serie de categorías de lo material, y lo espiritual que separan la realidad y la fragmentan. La naturaleza, lo femenino, lo material, la carne, serán una realidad degradada, mientras que lo espiritual, lo masculino, las ideas, pertenecerán a una realidad plena.

El influjo de Platón estará presente en el pensamiento grecoromano que a su vez permeará a los pueblos y culturas que abarcaron al Imperio Romano; y entre ellos claro está el Judaísmo desde siglo I A.C. y el pensamiento cristiano primigenio como se aprecia en la obra epistolar paulina y los primeros siglos de la patrística, por lo que el concepto cristiano de un alma espiritual, creada por Dios e infundida en el cuerpo está profundamente influida por Platón, basta citar a Orígenes y a Agustín para que quedara establecida el alma como sustancia espiritual, donde se fusiona la idea de la resurrección que proviene del judaísmo. Dicha concepción a su vez se extenderá a lo largo de todo del Medioevo asociando todo lo material al pecado, la culpa, la caída del hombre (y aquí es literalmente el hombre masculino) y su separación con Dios.

Este dualismo entre lo material y lo espiritual, continuará a lo largo del renacimiento, el racionalismo y la modernidad con algunas ideas del neoplatonismo renacentista, como también con el concepto de Gobierno Civil ( Más dicotomías: Dios en el cielo y el hombre en la tierra). Diversas corrientes filosóficas y materialistas ahondarán aún más en esta separación entre los seres humanos concretos y cualquier entidad metafísica.

En EMVP, esta distinción no existe. De hecho, apela a restaurar la unidad de lo espiritual y lo material como una relación pendular entre dos fuerzas que no pueden separarse. No es casual que sea Dionisos un dios femenino-masculino, y que en su naturaleza andrógina, le corresponda liberar a los humanos mediante el éxtasis, la locura y el vino, por eso también es la raíz de la vida indestructible.

Toda experiencia, será desde este punto de vista “en cuerpo y alma”, la separación de estas supondría la pérdida de la conciencia, por separado estas entidades no sienten, ni viven. La única experiencia consciente del ser humano es en su espíritu encarnado, en su carne espiritual, puede concebirlas separadamente, pero no experimentarlas ni conocerlas por separado.

Esta ruptura con la tradición occidental en EMVP, restaurará también la verdad del mito.

Los Borrachos ó El triunfo de Baco, Diego Velázquez


6.8.2. La Verdad del Mito

Juan Murillo ha comparado a EMVP con una novela histórica que va desde la creación hasta un final escatológico. Pero entiéndase que Murillo no se refiere a la historia en el sentido moderno: la que se ocupa de los “hechos observables” dejando por fuera lo que esté fuera de este ámbito, y como los actos de Dionisos, no son empíricamente verificables, los historiadores no pueden afirmarlos (por que entrarían en el campo de la fe) ni negarlos (pues rebasarían los límites de su disciplina mediante un prejuicio filosófico). Si EMVP fuera histórico en un sentido moderno, hablaría desde el Big Bang hasta la muerte térmica del universo y el Big Crunch.

La historicidad en EMVP, es de carácter mítico, considera la naturaleza y la historia como estadios de la actividad divina, por lo que ningún suceso es enteramente dado por un agente natural; solo así es posible admitir la presencia de Dionisos en todo el recorrido de la obra, los relatos que la componen  no son la creación de un historiador imparcial que conoce las técnicas de la historiografía y trata de verificar científicamente cada una de sus fuentes; el objetivo para los narradores de los relatos que componen la novela y de Traductor que los recopila no es la historicidad de los hechos, si no su sentido y significado global, por eso, muchos de sus relatos deben ser considerados históricos sólo en un sentido amplio, adquiriendo significación mediante la ficción mítica, cuya verdad consiste en dar a conocer una realidad con tanta o mayor eficacia que una narración histórica, rompiendo así la visión reduccionista que asocia verdad con historia.

Por lo tanto, en EMVP, no solo debemos tener en cuenta la historicidad de la narración (por que la hay) si no también su significación mítica. La verdad del mito no necesita la verificación ni la refutación científica, su vitalidad, carácter y consistencia corren paralelos por el tiempo. Las representaciones míticas no pueden ser arrancadas por la razón y la ciencia de la conciencia humana, surgen de lo más profundo de esta, renaciendo de manera continua en la poesía, la locura y la fe dionisiacas. El saber humano tiene su punto de partida en lo desconocido y desemboca siempre en lo desconocido.


6.8.3. Recepción y aprehensión

Baco, Michelangelo Caravaggio
El esfuerzo unificador y de aprehensión del lector, con EMVP, y de cualquier otro texto, puede fracasar, cuando sus partes, son evaluadas por separado y fuera del contexto del libro. Si se lee con el prejuicio de que es “un carnaval de excesos a elegir” muy posiblemente, habrá lectores que con morbo y deliberación preferirán aquellos capítulos más “escabrosos”, fragmentando la sutil unidad de la obra, desperdiciando la oportunidad de disfrutar de la intensa erudición y construcción presentes en la totalidad, no podrían abordar la exquisita prosa y el inteligente uso del pastiche en la redacción de otros textos y su relación con otros, y en el sentido contrario, otros lectores con el mismo prejuicio, no podrían superar sus escrúpulos e igualmente perderían la experiencia y el desafío de leer esta novela. Mencionaré dos ejemplos:

En capítulos tan explícitos, como El Esquifo (Cap.18) donde algunos enfatizan (para bien y para mal) la descripción de una sexualidad promiscua asociada con el Esquifo y los Senso-clubes en un grupo de adolescentes; no parecen ser tan minuciosos para analizar también  elementos como el hecho de que igual que los jóvenes ofrecidos al Minotauro, ellos al cumplir los 16 años tienen que traspasar la frontera de la infancia y cumplir un destino sacrificial, morir devorados en el laberinto por el Minotauro, o bien, ser absorbidos institucionalmente por la sociedad y sus demandas y determinantes, bella y sutil metáfora que se intensifica todavía más en la angustia existencial manifiesta por el narrador “Diego abraza a la Gata y solo intuye en esta caravana remota un sentimiento de perdición… …un no saber… hacia donde se va…"

Otro capítulo difícil Narciso Escatonauta (Cap. 45) puede ser leído en clave: morbosa, irreverente, opuestamente: mojigata, hereje, pero ninguna de estas perspectivas permitirá revelar la poderosa metáfora de un ser egocéntrico, profundamente introvertido que sin embargo todo lo contempla, y su apropiación del entorno lo lleva a crear otro universo a partir de lo que le han dado y brota de él: mierda. Donde muy sutilmente se siente la reminiscencia a las palabras atribuidas a Jesús “no es lo que entra al hombre lo que lo contamina, si no lo que sale de él” en una directa referencia a la mierda, y que de alguna manera es lo que brota de la humanidad y del vientre de los bombarderos, en las descargas de desechos tóxicos a los ríos y mares, a los botaderos de desechos, hemos convertido el mundo en una letrina, hemos creado un mundo letrina donde depositamos nuestra creación, es entonces este capítulo aludido de una profunda y múltiple significación, que sólo es posible una vez derribados los prejuicios y preconceptos.

Yo quisiera que la obra de Alexánder Obando fuera leída al margen de esos prejuicios y preconceptos para que el lector pueda verificar su exquisita prosa, su desbordada capacidad ficcional y la profunda riqueza significativa de sus novelas. Será un desafío y exigirá tiempo y esfuerzo. He tratado de hacer frente a mi desafío con EMVP, asumiéndolo como una especie de texto sagrado que relata la historia de la intervención de Dionisos en la historia, esa será la lectura que intentaremos en las próximas entregas.


Germán Hernández

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