22/9/11

Música Bruja

(Poema a dos voces)

A Fidel Gamboa




Le entregaste a la vida
todo lo que no quisiste
que la muerte se llevara:
una música bruja
fuego encendido
contra todo silencio
contra todo olvido.
Se fue tu cuerpo
pero nos quedó tu idea:
bajar al pozo de la memoria
y beber tiempos y caminos
para volver a nosotros mismos
en un solo amasijo
 de tambores y de sueños.

Cuando te pusimos en tierra
ya te sabíamos semilla
ya te veíamos inmenso árbol
apretado contra el cielo azul
vigoroso Guanacaste de mil orejas
prestas a cazar melodías
de esas que brotan calladas
en el ardor de la llanura.
Ya te veíamos volver
como pájaro
con nueva y jugosa agua
como viento
como eco de futuros amaneceres

¿Quién dijo que te has ido?
Si por la puerta de tu canto
por el camino de tu aurora
se asoma tu guitarra
se filtra tu música traversa
que nos aguijona como tábano
y nos entrega en rosas los sueños
y en gotas de agua la utopía.
¿Quién dijo que te has ido?
Si esta tarde y sus celajes
tienen el tono de tu nostalgia
y en el viento trina y revolotea
el pájaro de tu corazón.

Nos dejaste paraísos en el alma
esperanzas cruzando horizontes
raíces y memorias como luces
aguaceros olorosos y maizales.
Surco en el cielo abrió tu canto
y en este polvo terrestre
relampaguea tu magia
como estrella que palpita de entusiasmo
como cigarra que resucita
para que trabajen las hormigas.

Serenatas y conciertos bajo lunas
levantaron corazones como banderas:
bruja fue la música en tus manos
red de pescar amores
anzuelo metiendo sus zarpas
en ayeres de lunadas y parrandas.
Las florescencias del naranjo
eran espumas libando arenas
y un beso y otro beso
nos entregaba el mundo
de la persona amada.
La vida era un bolero
y tu nota marcaba el paso
de imposibles equilibrios.

Contigo no se vuelve atrás
sino que se empieza a andar
en la memoria de los abuelos
para que los retoños del futuro
sepan dónde tiene la sed su pozo
dónde echa plumas el alma
cuando hay que volver a casa
colgado del olor de una tonada:
tu música bruja como estaca
nos hace pensar con las entrañas
y arranca de la noche de los sueños
caminos para viajar hacia dentro.

En este mal país de amnesia crónica
en tu voz la memoria tiene voz
y la historia halló tierra de arraigo.
Tu música huele a naranjos.
Sabe a tamarindo el aire.
La luna trae muchachas
y las olas abrazan, seducen.
La nostalgia es un caldo sabroso
y el corazón se vuelve pájaro.
¿Quién dijo que te has ido?
Si el pasado es un charco de amores
donde pesca consuelo tu canto
para nuestro corazón mortal.

Aunque se queme el cielo
tu lluvia cae sobre los techos
tu semilla revienta
entre la humareda
como veloz cusuco
aferrado a su esperanza.
¿Quién dijo que no estás?
Si las ranas y las iguanas
en tu música hallaron casa.
Si las raíces de los manglares
claman contigo un mañana.

Como honda de David
abofeteaste las mentiras
y las promesas de un día
de distinguidos presidentes
y levantaste hasta el cielo
los siglos de nuestra necesidad.
¿Quién dijo que no estás presente?
Si nos espuelea tu música
por estaciones y pueblos
queriendo espantar también
los monstruos devora mundo.
¿Quién dijo que te has ido?
Si nos aguijonea tu música
de la cabeza a los pies.
Si queremos poner derecho
lo que otros tienen al revés.

Hoy sólo te nos adelantaste
para ir allanando el camino
del día que nos toque el zarpe.
Nos esperarás con esas canciones
que te quedaron en el tintero
y nosotros llegaremos con tamales
chicheme y guaro e coyol.
Será una fiesta de locura.
Lloverá nostalgia sobre Nicoya
el corazón de todos tendrá alas
el árbol sembrado en el alma
buscará el sol abierto de la llanura.
Marimbas y ocarinas despertarán
y entre güipipías y retahílas
animaremos el viaje a la eternidad.
Todos estaremos vivos
en el sol inmortal de tu Guanacaste
y correremos descalzos sus potreros.

 Heredia, 2011
© Silvia Solano Rivera
© Jorge Ramírez Caro

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